Fallece Francisco González Ledesma

El escritor catalán, que popularizó el pseudónimo de Silver Kane y tuvo como personaje de referencia al inspector Méndez, murió el pasado día dos de marzo.

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En la narrativa contemporánea, ha habido escritores prolíficos. Desde el norteamericano Prentiss Ingraham, que obtuvo fama con sus relatos sobre Buffalo Bill y que escribió casi 1000 novelas, ha habido autores como la británica Bárbara Cartland, que no iba a la zaga del anterior y llegó a publicar 23 libros en un sólo año, el brasileño Ryoki Inoue con unos 1075 o la española Corín Tellado, que los supera todos pues su producción se estima en unas 5000 novelas y ostenta el récord Guiness.

En esta enumeración, debemos incluir también a Francisco González Ledesma, quien murió el pasado lunes a los 88 años de edad. Porque el escritor catalán escribió así mismo unas mil novelas y eso solamente tomando en cuenta uno de sus pseudónimos, el de Silver Kane.

Nacido en Barcelona el 17 de marzo de 1927 y criado en Zaragoza, se dice a modo de anécdota que ya con cinco años intercambiaba historias de su invención por meriendas en el colegio. Muy pronto comenzó a enviar manuscritos originales a sellos como Molino y Bruguera, dedicados a la novela popular, también llamada "de kiosco". Nació así el citado pseudónimo de Silver Kane, bajo el cual escribió un sin fin de novelas del oeste pero también policíacas y de ciencia ficción. Sin embargo, no por ello desechó la literatura más culta, ya que con sólo 21 años ganó con 'Sombras viejas' el Premio Internacional de Novela, concedido por un jurado en el que se encontraban Somerset Maugham y Walter Starkie.

En cualquier caso, la de la narrativa popular fue una magnífica escuela para González Ledesma, quien utilizó así mismo otros pseudónimos como Enrique Moriel, Taylor Nummy y Rosa Alcázar e incluso se atrevió con la novela romántica al estilo de la citada Corín Tellado. Al tiempo, iba escribiendo narrativa más elevada, con obras como 'El mosquetero azul', 'Los Napoleones' o 'Cine Soledad'.

No obstante, en 1983 su carrera sufrió un giro. La prestigiosa editorial francesa Gallimard publicó su 'Expediente Barcelona', novela que supuso la aparición del inspector Ricardo Méndez, un policía de la vieja escuela que se convertiría en su personaje de referencia. Husmeador de los bajos fondos, suele perseguir a delincuentes comunes, a los cuales muchas veces deja libres. Porque hay algo que desprecia más que los delitos: los burócratas que a su entender ocupan los altos cargos de la Policía y la Judicatura.

En 'Expediente Barcelona' aparecía como secundario pero, posteriormente, Ledesma le dedicaría toda una saga de novelas. Con una de ellas, 'Crónica sentimental en rojo', en la que Méndez debía investigar la muerte de una muchacha aparecida con un pecho amputado, el autor obtuvo el Premio Planeta. En fin, otros títulos de esta serie narrativa son 'Las calles de nuestros padres', 'La Dama de Cachemira' o 'No hay que morir dos veces'. Todas ellas se caracterizan por sus ambientes -digamos- poco glamurosos y por un estilo directo que no desecha lo coloquial e incluso vulgar. Curiosamente, Ledesma tenía mayor prestigio aún en Francia que en España. Descanse en paz.

Vía: 'ABC'.