Torrent y Torra impiden el gobierno de izquierda de Sánchez

La decisión del presidente del Parlament de Cataluña, Roger Torrent, de aprobar una moción a favor de la autodeterminación a pesar de las advertencias del Tribunal Constitucional, y la decisión del presidente Quim Torra de prohibir a los Mossos que actúen frente al bloqueo de la frontera con Francia de la Junquera son dos graves hechos que obligan al Gobierno de Pedro Sánchez a intervenir en Cataluña para reponer de forma inmediata el orden público y el orden constitucional.

Asimismo, estos graves hechos evidencian la imposibilidad de que Pedro Sánchez intente la investidura y la formación de un Gobierno de la izquierda con Podemos y el apoyo (por abstención) de los partidos soberanistas catalanes y vascos de ERC y Bildu, tal y como pretende. A sabiendas que semejante pacto acabará inmerso en un serio conflicto político e institucional con graves repercusiones en la economía del país.

Lo que deja a Sánchez ante la única posibilidad de favorecer un pacto de Gobierno de unidad nacional entre PSOE, PP y Cs, y le obliga a una rectificación en toda regla de su política en Cataluña para la aplicación inmediata de la Ley de Seguridad Nacional y, tras la constitución de la Cortes del artículo 155 de la Constitución si se mantiene la actual y provocadora actitud de rebeldía del presidente de la Generalitat.

Aplicación inmediata de la Ley de Seguridad Nacional para el control sin dilaciones del orden público en el territorio catalán, con el control del los Mossos, y para imponer la actuación en Cataluña de la Guardia Civil y de la Policía Nacional.

A la vez, Sánchez deberá pedir a la Fiscalía del Estado que actúe contra Roger Torrent y Quim Torra por actuar, deliberadamente, en contra de las instrucciones del TC y, en el caso de Torra, por su cómplice apoyo a los comandos CDR y a Tsunami Democratic. Organizaciones de corte violento de las que existen indicios y pruebas contundentes sobre su complicidad y colaboración con Torra.

Ante estos graves hechos resulta imposible que Sánchez pacte su investidura con Unidas Podemos, mientras Pablo Iglesias insiste en decir que ‘en España hay presos y exiliados políticos’, además de su oposición clara a la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional y del artículo 155 de la Constitución en Cataluña, lo que deja en evidencia su pretendida ‘lealtad’ en las cuestiones de Estado.

Y Lo que obliga a Sánchez a buscar un pacto urgente entre los partidos constitucionales, PSOE, PP y Cs, o buscar unas terceras elecciones, lo que sería un desastre para él y para el PSOE. No en vano este partido perdió 3 escaños y 700.000 votos en los recientes comicios del 10-N, como consecuencia de la política de Sánchez de connivencia plena con el separatismo catalán. Pablo Sebastián

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