El Supremo británico complica el Brexit

May

Aunque lo esperaba la primera ministra británica Theresa May, que estaba preparando ya sus maletas para ser recibida en la Casa Blanca por el nuevo presidente norteamericano Donald Trump, encantado de la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, ha sufrido su segundo revés judicial a costa del polémico Brexit, que tiene dividido, a pesar del Referéndum, en dos mitades irreconciliables a los británicos, especialmente a irlandeses y escoceses.

Este martes, el Tribunal Supremo de Reino Unido ha dictaminado que el Gobierno británico no puede activar el Artículo 50 del Tratado de Lisboa para iniciar el proceso de salida de la Unión Europea, sin consultar al Parlamento. El Supremo avala así la sentencia que en noviembre diera el Tribunal Superior de Londres, contrario a los planes de la primera ministra May que se oponía, radicalmente, a la intervención del Parlamento en todo lo referente al Brexit.

Por ocho votos a tres, los magistrados del Supremo han decretado que el Parlamento tiene que dar la autorización para que se pueda iniciar el proceso formal del Brexit, después de que los británicos votaran a favor de salir de la UE en el referéndum del 23 de junio, por una escasa mayoría de un 51,9% frente a un 48,1% . Según el dictamen, la salida de la UE traería consigo una modificación de los derechos legales disfrutados por los residentes en el Reino Unido. Este es el segundo revés judicial que sufre el Gobierno conservador ya que en Noviembre el Tribunal superior de Londres decidió que la primera ministra no podía comunicar a Bruselas que activaba el artículo 50 sin una votación previa de la Cámara de los Comunes del Parlamento.

Aunque la sentencia del Supremo no alterará sustancialmente los planes oficiales, dificulta, en cierta manera el camino, y complica los planes de la primera ministra de un Brexit duro y radical, como ha planteado con el visto bueno de Trump que ya ha anunciado acuerdos preferenciales con Gran Bretaña, después de su salida de una Unión Europea que el Presidente norteamericano piensa que se va a deshacer especialmente por la fuerza de los movimientos populistas en varios países europeos. José Oneto

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