El Supremo acierta con la exhumación de Franco

Tumba Franco

La Sala de los Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo ha acordado por unanimidad permitir la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco de la Basílica del Valle de los Caídos y su traslado al cementerio de Mingorubio en El Pardo, rechazando su inhumación en la catedral de La Almudena como pretendía la familia Franco.

Esta decisión constituye una clara victoria política del Gobierno de Pedro Sánchez y tendrá consecuencias favorables para el PSOE en la vigente campaña electoral. Y, aunque por el momento se desconoce el texto íntegro de la sentencia, cabe pensar que el mismo argumento de impedir la apología de la dictadura franquista, en lo relativo a la exhumación de los restos de Franco y de su salida de la Basílica, es el que aboga en contra de su inhumación en La Almudena.

Porque no parecía justo y sería una contradicción que, para evitar la apología del franquismo en la Basílica, se inhumara los restos de Franco en un lugar mucho más propicio para fomentar dicha apología de la dictadura como lo sería la catedral de La Almudena, sita en el centro de Madrid.

Naturalmente la familia de Franco recurrirá el fallo de la sentencia ante el Tribunal Constitucional alegando a los derechos civiles de la familia Franco de inhumar los restos del dictador donde ellos quieran. Pero, de momento, la sentencia ha dado la razón completa al Gobierno y ello permitirá que en los próximos días se proceda a la inhumación y traslado de los restos de la Basílica al cementerio de Mingorubio.

Será Vox el único partido nacional que critique la sentencia mientras que en el PP, partido en cuya fundación participaron franquistas de la mano de Manuel Fraga, optará por un silencio calculado y dirá que respetan las decisiones del Tribunal Supremo.

Sin embargo será en el PSOE donde sobre todo se festeje una decisión que parece justa y fue impulsada personalmente por el presidente en funciones Pedro Sánchez que, con esta inhumación -que organizará revuelo en los restos del franquismo-, pone punto final a una situación democráticamente anómala por la exaltación de la dictadura franquista que se hacía en la Basílica del Valle de los Caídos.

Y cabe esperar que ni el Vaticano ni la Conferencia Episcopal española entren en operaciones de apoyo a la familia Franco, porque ello se convertiría en un ataque a la legalidad y a una gran mayoría de ciudadanos españoles que esperan pasar esta página negra de la Historia de España que aún quedaba por cerrar. Pablo Sebastián

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