Los tanques y nuestro liderazgo

Los tanques y nuestro liderazgo

EFEUn tanque Leopard del Ejército español.

Un puñado importante de gobiernos democráticos europeos están porfiando porque Alemania envíe tanques Leopard a la invadida Ucrania o les autorice a entregarle los que tienen toda vez que Berlín ha de dar el permiso por ser patente suya.

Entre los reclamantes están no sólo países que, sometidos en su momento al yugo soviético, tienen cuentas pendientes con Rusia, como Polonia, los bálticos… sino también Holanda, Dinamarca, etc… naciones que han comprendido lo que manifestaba Borrell estos días, Rusia no debe ganar esta guerra y la forma indispensable de pararla es seguir ayudando a Ucrania con el material adecuado.

Nuestro gobierno, como de costumbre cuando hay gasto, se inhibe, regatea, remolonea con explicaciones infantiles.

Es cierto que Alemania también están decepcionando al personal, y más a aún a los ucranianos. Pero hay una doble explicación Berlín viene negándose hace tiempo en entrar en ninguna operación militar de calado fuera de sus fronteras por el pasado bélico de hace décadas de Alemania, aún recordado. Por otra parte, Olaf Scholz mantiene un perfil verbal bajo, no se marca faroles.

Nuestro país es diferente. Presumimos de liderazgo en todo. Fuera no se dan cuenta de que destaquemos prácticamente en nada, sin embargo aquí el sanchismo hace enormes esfuerzos para dar la impresión de que estamos en la primera fila de la foto aunque, en realidad, estamos en la cuarta. Fuimos, según nuestro mentiroso oficial, los que lideramos la salida de la OTAN de Afganistán, los que lideramos las relaciones europeas con el Magreb (¿qué pensarán los argelinos que no quieren recibir a Sánchez cuando oigan esto?) Y, por supuesto en Ucrania partimos el bacalao en muchas cosas, sobre todo en la ayuda.

La afirmación para un político de Ucrania es patética. Estamos casi en la cola de los 30 países que han ayudado a Ucrania militarmente y seguimos jactándonos de nuestro desembolso. El sainete de los tanques es iluminador. Sánchez prometió a su colega ucraniano que enviaríamos 40. Luego llegó la ministra Robles con la gran rebaja de verano, “el estado de los tanques, ¿de todos?, qué curioso, era “absolutamente lamentable”. Ahora parece que bastantes de ellos podrían ponerse a punto en pocas semanas. ¿En qué quedamos? Cuando se reprocha a nuestro gobierno su cicatería oímos de bocas oficiales otro argumento risible: “estamos ayudando seriamente dentro de la Unión Europea”. Argumento de nuevo fullero dado que el costo de la ayuda europea se distribuye como corresponde entre los 27 países. No es que España aporte y Portugal, Bélgica o Eslovenia no.

Ucrania lleva once meses resistiendo. Si dependiera de la ayuda española y no de la americana, la británica, la polaca, la báltica…, Kiev se habría rendido hace diez meses.

Nuestra tancredismo, mientras alardeamos de todo, tiene una doble causa. Sánchez se codea en el gobierno con unos extraños compañeros de cama, los podemitas que quieren que Putin se salga con la suya. Además, en todo lo que sea gastos de defensa, nuestro país es el “gorrón” por antonomasia.

Recuerda esto el caso que ya he contado de aquel país que recibió todo un imponente hospital gracias a la ayuda internacional. Un país donante aportó la construcción del edificio, otro el mobiliario, otro el equipamiento de quirófanos, otro una docena de ambulancias, otros un desembolso para pagar los sueldos de personal durante cuatro años etc… y finalmente otro que se jactó de que él había aportado una cantidad considerable de tiritas y casi quinientos tubos de aspirinas. Había realizado un esfuerzo enorme que “le permitía liderar”.

Sobre el autor de esta publicación

Inocencio Arias

Andaluz, es un veterano diplomático con más de cuarenta años en la profesión y que ha ocupado cargos importantes en el Ministerio de Exteriores con los tres gobiernos anteriores de la democracia.

Ha sido, curiosamente, Portavoz Oficial del Ministerio con la UCD, el PSOE y el PP amén de Secretario de Estado de Cooperación (segundo cargo del Ministerio) con el PSOE de F. Gonzalez y Embajador en la Onu con el PP de Aznar, etc.

Fue durante dos años Director General del Real Madrid. Ha sido profesor en la Complutense y en la Carlos III.

Ha colaborado profusamente en varias publicaciones, radio… y publicado tres libros: “Tres mitos del Real Madrid”( Plaza y Janés), ”Confesiones de un diplomático”(Planeta) y recientemente con Eva Celada “La trastienda de la diplomacia” (Plaza Janés) que ha agotado en poco tiempo tres ediciones.

Es seguidor del Real Madrid y forofo de Chejov, Mozart y Di Stéfano.