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Los restos del huracán Danielle dejarán el primer temporal del otoño en la Península

El huracán Danielle, ya convertido en tormenta tropical, dejará abundantes lluvias y un descenso de temperaturas hasta el miércoles aunque Aemet alerta de que este otoño será más seco de lo habitual

Un hombre camina bajo una intensa lluvia por el centro de Gandía, en la Comunidad Valenciana, que podría experimentar lluvias torrenciales en unos días

EFEUn hombre camina bajo una intensa lluvia por el centro de Gandía, en la Comunidad Valenciana, donde se esperan lluvias esta semana

En las próximas horas, los restos del huracán Danielle traerán a la Península el primer temporal del otoño, una borrasca atlántica que dejará lluvias abundantes, vientos de más de 40 kilómetros por hora y un importante descenso de las temperaturas.

Así, mientras este huracán ahora convertido en un ciclón tropical que se debilita en el Atlántico, un frente asociado llegará a la Península esta tarde y, en los próximos días, recorrerá el país de oeste a este, según las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

El cambio de tiempo se producirá a partir de mañana, lunes, un día en el que se esperan precipitaciones abundantes -que serán intensas y persistentes en la mitad occidental y Pirineos- y un descenso de las temperaturas.

La situación de mañana contrasta con el calor veraniego de este fin de semana, que ha dejado temperaturas de entre 34 y 38 grados en la mitad su peninsular, el valle del Ebro, el interior de la meseta norte y el Cantábrico oriental.

En concreto, según la web de la Aemet, hoy se alcanzarán los 38 grados en Vizcaya y Álava (en aviso nivel naranja), en Córdoba y el valle del Guadalquivir, en Jaén, y en Valle del Tajo (Toledo).

Además, se esperan máximas de 36 grados en Guipúzcoa y Navarra, Madrid y Alcalá de Henares, el condado de Treviño (Burgos), y 35 en algunas zonas de Cantabria.

A partir de mañana, lunes, el panorama cambia y las precipitaciones serán localmente fuertes y acompañadas de tormenta en Galicia, el sistema central, Extremadura, Andalucía occidental, Navarra y Pirineos.

En el área mediterránea, por ahora, tan solo habrá intervalos de nubes medias y altas, como en Canarias, donde se esperan intervalos nubosos, aunque no se descarta que caiga alguna precipitación débil en las islas de mayor relieve.

Las temperaturas diurnas descenderán de manera notable en la mitad occidental peninsular, salvo en el Cantábrico donde el descenso será menos acusado.

Además, según la Aemet, es probable que gran parte de la Península y de Baleares se vea afectada por la calima.

El viento será moderado del sur en la mitad oeste peninsular, de componente este en el valle del Ebro y área mediterránea, y del noroeste o del oeste en Canarias, y de dirección variable en el resto.

Ya a partir del martes, las precipitaciones serán generalizadas, aunque serán menos probables en el sureste peninsular, el Cantábrico oriental y Baleares.

La Aemet avisa de que serán localmente fuertes y con posibilidad de ir acompañadas de tormenta, especialmente en el sur del sistema central y de los Pirineos, y en algunos puntos de Andalucía.

Las temperaturas diurnas descenderán notablemente en la mitad oriental peninsular, salvo en el litoral mediterráneo, y también lo harán las nocturnas.

Para el miércoles, lo más probable es que la inestabilidad siga afectando a buena parte de la Península, con chubascos y tormentas más probables en la mitad occidental y área pirenaica, que irán remitiendo a final de la semana.

La Aemet prevé que las mayores acumulaciones de precipitación se produzcan al sur del sistema central occidental y de los Pirineos.

Aunque estas lluvias serán muy bien recibidas, los pronósticos de la Aemet apuntan a que septiembre, octubre y noviembre serán más secos de lo normal, con mayor incidencia en el oeste y el centro de la Península.

A doce días del inicio de otoño, la situación de sequía meteorológica se agudiza en casi todo el país, con los embalses al 35 por ciento de su capacidad total, el peor registro para estas fechas desde 2005, y una merma del 26 por ciento en la media de precipitaciones.

En estos últimos 17 años (2022-2005), los porcentajes de reserva hídrica han oscilado entre el 70 por ciento alcanzado en los primeros días de septiembre de 2013 (el mejor dato de dicha serie), hasta el 35 por ciento actual (el más bajo), según datos del Ministerio para la Transición Ecológica.

El año pasado por estas fechas, la reserva se encontraba al 41,5%.