Italia

La Iglesia católica castiga a su cura más rebelde 

El párroco italiano que defiende las parejas homosexuales, el derecho al aborto y a la eutanasia no podrá seguir dando los sacramentos ni predicar públicamente por decisión de la Curia. Sus fieles han convocado una manifestación en su apoyo el próximo domingo.  

Don Giulio Mignani

Don Giulio Mignani

Don Giulio Mignani es un cura italiano (de ahí el Don), un cura famoso, un cura “rebelde y valiente” (así se le conoce) porque desde hace años predica a favor de la parejas homosexuales, el derecho al aborto y la eutanasia. Pero es también un cura desobediente a ojos de la la Curia, que ha decidido silenciar sus incómodos sermones. Le acaba de prohibir ejercer los sacramentos y predicar públicamente con un castigo que oficialmente se denomina “suspensión ‘in divinis’”.

Su parroquia es la de Bonassola, un pequeño pueblo costero de poco más 800 almas situado en la Liguria, en la zona de las hermosas Cinque Terre. Administra también los sacramentos en otros dos cercanos. En total, no pasan de 1.500 habitantes. “Soy un cura de provincias, tengo una parroquia tan pequeña que la señora que se ocupa de la sacristía, cuando no puede dormir, cuenta mis parroquianos… como mucho 300”, bromea siempre el sacerdote.

Desde hace tiempo, sabe que sus fieles son muchos más, que quienes lo siguen, le escriben y le dan las gracias por sus sermones superan las fronteras de esa región y del país transalpino. Don Mignani ha conseguido convertir el púlpito de su iglesia en todo un altavoz para sacudir el dogma desde sus cimientos. Hasta el punto de acabar con la paciencia de sus superiores eclesiásticos.

No podrá dar misa ni casar ni confesar. Y tampoco predicar en lugares públicos como sacerdote si no quiere dejar de serlo, le ha advertido su obispo, monseñor Luigi Ernesto Palletti, al frente de la Archidiócesis de La Spezia, a la que pertenece su parroquia. Él firma el comunicado que explica la causa de su suspensión ‘in divinis’: “Repetir durante años sus declaraciones públicas no conformes con el magisterio de la Iglesia”. 

Fue también Luis Ernesto Palletti quien en diciembre de 2021 recordó a Don Giulio que debía “observar los compromisos pastorales y canónicos asumidos libremente”. y le advirtió de lo que ocurriría si continuaba con el tono contrario de sus apariciones públicas. “Me esperaba esta decisión, aunque a mí me parece que mis últimas declaraciones públicas han sido un poco más diplomáticas”.

En diciembre pasado no lograron callarlo y tampoco ahora parece que podrán hacerlo. El aludido, aún con alzacuellos, responde a mensajes y entrevistas sin pausa desde que el martes se supo de su suspensión. “Nunca he querido ofender ni crear polémica contra la Iglesia con mis posiciones respecto a diferentes temas. Lo que me mueve es evitar que la misma Iglesia sea cada vez más marginal, menos creíble en la sociedad contemporánea por su immobilismo, por cerrarse a la diversidad de sus fieles”, alega el párroco.

Don Gulio MIgnani, durante una entrevista tras su suspensión

Don Gulio MIgnani, durante una entrevista tras su suspensión

Cuenta que fue el mismo Papa Francisco quien lo inspiró para realizar una especie de sondeo ente sus parroquianos. “Nos dijo que debíamos escuchar a las personas y eso fue lo que hice: distribuí un cuestionario que incluía preguntas sobre la homosexualidad, el aborto y la eutanasia entre otros muchos temas”, recuerda. “La respuesta fue sorprendente porque la mayor parte de los fieles, al menos de aquellos con los que me puse en contacto, reclaman un cambio dentro de la Iglesia”.

Se lo tomó como un mandamiento y llevó sus propias reflexiones a la homilía, primero; a los medios de comunicación, después y a gestos coherentes con sus ideas, al final. Como cuando se enfrentó al Gobierno de Liguria, en manos de Forza Italia, porque quería crear una suerte de ventanilla para denunciar de forma anónima a los profesores que hablaran de homosexualidad en clase. “Es importante que la escuela luche contra la homofobia a partir de los más pequeños, es importante reconocer que existen diferentes formas de amor”, escribió entonces.

Las palmas y el matrimonio homosexual

La Semana Santa de 2021 se negó a bendecir las palmas y los olivos en protesta por la posición de la Iglesia contra los matrimonios entre homosexuales. “Las personas están por delante de la ley, las personas homosexuales son ya bendecidas por Dios antes que por la Iglesia y si la Iglesia no bendice su unión no tiene sentido bendecir estas palmas y ramas de olivo”, alegó.

“La Iglesia debe decir que el amor homosexual no es pecado. Cuando lo he dicho en la homilía, han empezado a aplaudir”, proclamaba poco después. En realidad no todos celebraban el sermón. Algunos, apoyados también por políticos locales de derechas, comenzaron ya a reclamar la intervención del obispo.

Este mismo año, Don Mignani fue de nuevo noticia porque participó en la recogida de firmas para respaldar la convocatoria del referéndum a favor de la eutanasia. Aquella campaña superó el número mínimo de firmas necesarias para la consulta, pero el Tribunal Constitucional lo rechazó en una decisión, aún más polémica, porque fue considerada más religiosa que jurídica.

“Tenemos el deber”, dijo entonces Don Mignani, “de reflexionar sin tabúes ni prejuicios sobre la hipótesis de una ley que regule la eutanasia, no para restar valor a la vida, sino por todo lo contrario: por respeto a esa vida”. Y sobre el derecho aborto ha defendido que “una decisión tan importante debe ser tomada por las personas que son sus protagonistas, no por otros. Lo que está claro es que negando el derecho al aborto, se deja a las mujeres en manos de carniceros y que se añade sufrimiento al sufrimiento que es ya decidir abortar”.

Lo cierto es que declaraciones como las de Don Giulio son un verdadero desafío en un país tan condicionado geográfica y espiritualmente por el Vaticano. La frase de su estado de WhatsApp lo dice todo: “La valentía de ser libres”. Y él predica con el ejemplo. “No, no me arrepiento de lo que he dicho”.

"Como me aconsejó otro sacerdote poco antes de hacer mis votos de obediencia, la mía no es una obediencia ciega y nunca la antepongo a mi conciencia”, sostiene ahora tranquilo, con una sonrisa acorde con un talante absolutamente pacífico, alejado de la controversia que lo acompaña.

Cuando Monseñor Luigi Ernesto Palletti le entregó el lunes pasado la comunicación oficial de su suspensión, le aconsejó irse unos días a casa de sus padres “a reflexionar y a rezar, para ver si cambio de opinión, pero yo ya reflexiono y medito todos los días y eso es justo lo que me ha hecho llegar a la conclusión de que la Iglesia debe abrirse y acoger a todos. Es para eso para lo que rezo”.

Colgar los hábitos

“Podría volver sobre mis pasos y probablemente anularían la suspensión”, admite, “pero sinceramente no lo podría hacer. Considero demasiado importantes las cosas que he dicho y he hecho para acercar la Iglesia a las personas y no puedo hacer como que no las pienso ahora”.

Tampoco se plantea colgar los hábitos. “Lo pensé hace cinco años, pero lo descarté porque hubiera sido como una derrota, como rendirme. En lugar de eso decidí continuar intentando cambiar la Iglesia desde dentro”, relata quien fue antes empleado de banca que sacerdote.

Como ha aclarado Don Giulio a sus parroquianos en un escrito, la Iglesia no le ha excomulgado y permanece de momento como su sacerdote solo a efectos administrativos, hasta que  le encuentren un sustituto. Este próximo domingo, ya acudirá otro clérigo a la iglesia de Santa Catalina de Bonassola.

No será la única novedad. A la salida de las misas, los vecinos han organizado una manifestación de apoyo a su cura. #IostoconGiulio, reza la convocatoria espontánea para intentar hacer cambiar de opinión a la Archidiócesis de La Spezia.

Sobre el autor de esta publicación

Isabel Longhi-Bracaglia

Isabel Longhi-Bracaglia (Madrid, 1968) es periodista. Comenzó a ejercer convencida de la importancia de la información local en varios medios hace más de 30 años (Efe, Onda Cero, Telemadrid y El Mundo). En este diario, se especializó primero en temas sociales, en temas de comunicación después y en información internacional al final, antes de decidir mudarse a vivir a Italia. Desde allí, observa y cuenta en Republica.com lo que ocurre en este país, que la fascina.