La energía también divide a Europa

Macron en visita oficial a Italia

EFEMacron en su visita oficial a Italia

La cohesión europea sobre la agresión de Putin a Ucrania se mantiene por el momento pasados seis meses. Veremos si cuando llegue el frío hay más voces como la del disonante Berlusconi, que acusa a Ucrania de provocadora y responsable y canta su amor por su amigo Putin.

En el campo energético las disensiones europeas han vuelto a emerger en la reunión de Bruselas del pasado fin de semana. Francia y Alemania no están divorciados pero sí separados en varios temas y la corriente no pasa entre Macron y Scholz. Al parecer la diferencia de criterio se da en diversos capítulos incluido el energético. Macron y sus portavoces ya enterraron el gasoducto que Alemania y España planeaban atravesando Francia, aunque aquí se contara otra película, y en un momento en que paradójicamente el gas ha bajado considerablemente de precio y los depósitos europeos están que no cabe una gota más, (otra cosa será cuando se empiece a tiritar dentro de uno o dos meses), los gobiernos no parecen tener las ideas claras.

Macron, quejoso con el alemán, y que como buen francés gusta del protagonismo internacional, ha llegado a un acuerdo con España para hacer un gasoducto de Barcelona a Marsella, cantado aquí como algo muy importante, una panacea, en Francia menos, pero que bastantes analistas lo califican de fuegos artificiales, de una engañifa, no se sabe quién lo va a financiar y cuándo entrará en funcionamiento ¿En diez años? Puede que más.

El presidente francés, en horas bajas en su país, ha sido el primero que se ha entrevistado con la señora Meloni, flamante primera ministra italiana. Meloni había proferido en varios momentos de su carrera frases muy duras hacia Francia y hacia Macron. El francés, no sabemos si a regañadientes, ha accedido a verla un poco a escondidas en un desplazamiento que hizo el domingo a Roma para pronunciar una conferencia con frases a la búsqueda de titulares y para ver al Papa.

El encuentro fue en un hotel y duró poco más de una hora. Meloni entró por una puerta lateral para evitar las cámaras y fotógrafos, probablemente a petición gala, y debió salir contenta, el progre francés se avenía ver a una señora un tanto apestada en Europa. Es lógico que el francés piense que a un país vecino tan importante como Italia no se le puede tener en la perrera por mucho pasado fascista que tenga Meloni que, por otra parte, ha hecho profesión de fe europeísta y atlantista después de ganar las elecciones. Sus colaboradores han apuntado que Meloni no va a aceptar ser la hermana pequeña de Francia, es decir que de comparsa, nada.

Los remilgos de Macron no sólo obedecen a que esté resentido por manifestaciones hacia su persona. Meloni viene precedida, como subraya la prensa europea, de una reputación de extrema derecha y eso no se perdona. Esto es un estado de ánimo muy extendido, la extrema izquierda no hace tilín pero es aceptable, debe tener un lugar al sol, la extrema derecha es impresentable y de ser posible, proscrita. Lo vemos aquí con Podemos y Vox y resulta cómico que Melenchon y una buena parte de la extrema izquierda francesa se rasgue las vestiduras porque la fascista elegida por los italianos se codee con su presidente. Piensa que esto adecenta a su compatriota Le Pen y ésta, proclaman, es la bicha fascista francesa.

Sobre el autor de esta publicación

Inocencio Arias

Andaluz, es un veterano diplomático con más de cuarenta años en la profesión y que ha ocupado cargos importantes en el Ministerio de Exteriores con los tres gobiernos anteriores de la democracia.

Ha sido, curiosamente, Portavoz Oficial del Ministerio con la UCD, el PSOE y el PP amén de Secretario de Estado de Cooperación (segundo cargo del Ministerio) con el PSOE de F. Gonzalez y Embajador en la Onu con el PP de Aznar, etc.

Fue durante dos años Director General del Real Madrid. Ha sido profesor en la Complutense y en la Carlos III.

Ha colaborado profusamente en varias publicaciones, radio… y publicado tres libros: “Tres mitos del Real Madrid”( Plaza y Janés), ”Confesiones de un diplomático”(Planeta) y recientemente con Eva Celada “La trastienda de la diplomacia” (Plaza Janés) que ha agotado en poco tiempo tres ediciones.

Es seguidor del Real Madrid y forofo de Chejov, Mozart y Di Stéfano.