Hay tiempo para rectificar

No ha sido un buen día. Debutar y perder ante un rival que en principio parecía asequible no es evidentemente una noticia positiva, pero esto es el fútbol y el partido ante Suiza sólo fue una puesta en escena.

España lo tomó en serio, llevó el peso y el dominio del balón pero no logró crear oportunidades. Los pases fueron muy horizontales, la defensa rival estaba muy bien organizada y su portero no tuvo que intervenir. Incluso el primer córner, a los quince minutos, fue a favor de los suizos.

A nuestra selección le faltaba movilidad en el ataque, Villa estaba muy solo y los suizos, con un hombre por delante de los centrales, siempre tapaban la línea de pase.

Un contragolpe perfectamente ejecutado dio ventaja a Suiza. Puyol estuvo algo lento y Fernandes llegó al rechace con una fuerza tremenda.

En la segunda parte España mejoró con la entrada de Navas, le dio algo más de amplitud al campo y creó más peligro, pero Torres no está en su plenitud porque acaba de salir de una lesión. Iniesta tampoco estaba físicamente a tope, y se demostró que llevaba varios días sin entrenarse.

Apostar por Llorente hubiera sido otra de las posibilidades. Así habría tenido España alguna alternativa más, como sucedió en el amistoso frente a Arabia Saudí. En ese partido, y en el de Corea, España pecó de ser tan horizontal como ante Suiza.

Para los próximos partidos, un ataque con Torres y Villa puede mejorar la movilidad del ataque, aunque Del Bosque es el que mejor sabe en qué condición están todos sus jugadores. Pero si los dos pueden jugar, su potencia y su movilidad permitirá liberar a la línea de centrocampistas porque abrirán muchos espacios.

España tiene argumentos para solventar esta situación y seguro que va a salir adelante. Es mejor perder este partido que no los siguientes. España, por su trayectoria y por su juego, invitaba a ser optimistas y hay que seguir confiando en ella.

A todos los equipos ‘grandes’ les está costando ganar menos a Alemania, que no encontró rival en Australia. Su goleada fue engañosa. La zaga de Australia se mostró muy lenta y provocó que Klose pareciera incluso rápido, cuando en el Bayern es suplente y físicamente le cuesta mucho moverse.

Brasil tampoco me da muchos argumentos. Lo mejor que hace es defenderse, pero en ataque es muy floja. Luis Fabiano pasa desapercibido y a Kaká le cuesta arrancar y no hace mejores a los demás. A Italia le daban por muerta y me gustó más de lo que esperaba, pero tampoco tiene velocidad arriba.

De la primera jornada la selección que más me ha sorprendido positivamente ha sido Corea del Sur. Imprime mucha velocidad a sus acciones y sabe a lo que juega, pese a que corre rápido y juega lento, como le pasa por lo general a las selecciones africanos. Costa de Marfil también mostró una buena cara, pero sus cualidades se refieren al juego individual ya que no juega en colectivo y comete errores en defensa.

En cuanto a los nombres propios, me dio la sensación de que Cristiano Ronaldo no se siente cómodo, pese a que por lo que se vio en el debut es el único argumento de Portugal, que se conformó con no perder.

Messi, sin embargo, sigue a un nivel muy alto, en la línea que había demostrado en el Barça, participando en el juego colectivo y dejando muchos detalles individuales. Ozil, en Alemania, es el otro jugador que más me ha llamado la atención. Muy completo, trabajando y llegando al ataque, no se complica en su juego pero demuestra que se pueden hacer bien las cosas con sencillez.

De todas formas, sólo llevamos una jornada y esto acaba de empezar. En este Mundial ninguna selección destaca y España debe seguir creyendo en sus opciones. El remedio a la derrota es sencillo: ganar los dos próximos partidos.