Galeusca

Al PP, tan sabiamente asesorado por Pedro Arriola, no suele ocurrírsele nada, en materia de estrategia electoral, que no se le haya ocurrido a otro primero.

A propuesta de Alicia Sánchez Camacho, más ambiciosa que centrada, Alberto Núñez Feijóo y Antonio Basagoiti han integrado con ella una “Galeusca” en la que los tres líderes del PP en Cataluña, Galicia y País Vasco se establecen para defender juntos en sus respectivas circunscripciones la unidad de España. Algo que derrocha buena voluntad, pero parece de dudosa eficacia de cara a las elecciones autonómicas catalanas.

La primera Galeusca, la auténtica, se creó en 1923 y la constituyeron los siguientes partidos y personajes:

1. Galicia: de las Irmandades da Fala, Alfredo Somoza y Federico Zamora y de la Irmandade Nazionalista Galega, Vicente Risco.

2. País Vasco: Elías Gallastegi Gudari, José Domingo Arana, Manuel Egileor y Telesforo Uribe-Etxebarría, del Partido Nacionalista Vasco.

3. Cataluña: de Estat Català Francesc Macià, de Unió Catalanista Josep Riera i Puntí y Pere Manen y Artés, y de Acció Catalana Jaume Bofill i Mates y Antoni Rovira i Virgili.

Muchos llamarán a aquella Galeusca “la Triple Alianza”, del mismo modo que hicieron los gallegos, vascos y catalanes que, en el exilio, se reunieron en Buenos Aires, para ejercer el derecho al pataleo envueltos en aromas independentistas.

Más en nuestros días, Galeusca fue un propósito común para el uso nacionalista frente a las elecciones al Parlamento Europeo.

¿Es eso lo que quieren reverdecer en la memoria ciudadana los líderes autónomos del PP? Parece que juegan al póquer con garbanzos.