Ver, oler, vivir y degustar

El mercado de toda la vida es historia. Convertidos en iconos de la arquitectura más vanguardista, como el Mercat dels Encants, en Barcelona, o en animados puntos de encuentro para un aperitivo gourmet, como el cordobés Mercado Victoria, a las grandes plazas de abastos se acude ahora para mirar, comer y hacer muchas fotos. Incluso se han alojado en el patio central de un moderno edificio de viviendas. Ideales para tomarle el pulso a cualquier ciudad que visitemos, proporcionan tanto una experiencia gastronómica completa como una deliciosa excusa para viajar.

01 Vivir en un mercado

Vanguardismo en la arquitectura y en la propuesta. El flamante Markthal de Róterdam, inaugurado el pasado 1 de octubre, está alojado en el gran espacio central de un edificio de viviendas de 11 pisos con forma de herradura (y vistas al mercado), proyectado por el estudio neerlandés MVRDV. La bóveda, decorada con un muro digital de 11.000 metros cuadrados y 4.500 piezas ensambladas con imágenes en 3D, obra del artista Arno Coenen, sirve de techo a la veintena de puestos y ocho restaurantes del Markthal, que cuenta también con 1.200 plazas de aparcamiento y hasta un mini museo histórico: los restos arqueológicos hallados durante la obras de construcción se exponen junto a una explicación del origen de la ciudad.

02 Contraste asiático

Peces vivos y coleando, tortugas y ranas, enormes cangrejos de ojos brillantes, muestrarios de especias multicolores, mil tipos de frutas, verduras y desecados y ollas al fuego con el plato del día. Comprar y comer en el mercado callejero de Pho Gia Ngu, en el barrio antiguo de Hanoi (Vietnam), requiere estómago, valentía y atención: hay que evitar a los clientes que piden una pieza de carne sin bajarse de su scooter.

El mercado cubierto de Ben Thanh, en Ciudad Ho Chi Minh, la antigua Saigón, resulta más convencional. Enorme y caótico, invita quedarse a cenar en sus aledaños al cerrar sus puertas: cada noche, improvisados restaurante bajo carpas de quita y pon ofrecen delicias como el banh xeo, así como pescados y mariscos elegidos por el comensal frente al acuario. Más fresco imposible.

03 Conoce al granjero

Los orígenes del mercado de Pike Place, inaugurado en 1907 junto a los muelles de Seattle (Estados Unidos), se mantienen vigentes actualmente, tras más de un siglo de crecimiento y ampliaciones: ser el centro donde artesanos, granjeros y productores locales ofrecen su género y un trato directo con el cliente. “Conoce al productor” es el mantra comercial de este laberinto que incluye, además, tiendecitas de libros y antigüedades, puestos de flores, mucho pescado fresco (que vuela, literalmente) y el primer café Starbucks: abierto en 1971 a una manzana de distancia, se mudó a Pike Place en 1977.

04 Vitamina y mortadela

De arquitectura ecléctica y explosivos orígenes, el mercado municipal de São Paulo es una visita obligada por varios motivos. El distinguido edificio que lo acoge, obra de Ramos de Azevedo, su animado ajetreo, sus movidos orígenes –fue convertido en polvorín en 1932, año de su apertura, al estallar Revolución mexicana– y un luminoso interior, coloreado por los resyaurados vitrales de Conrado Sorgenicht Filho, donde jugar al Quién es quién de las frutas tropicales, tomarse una vitamina (zumo batido con leche) y pedir el cásico y contundente bocadillo de mortadela en el Bar do Mané.

05 Almorzar en un contenedor

Re:START, en Christchurch (Nueva Zelanda), no es un mercado de toda la vida. De hecho, nació fruto del ingenio y la necesidad, tras el fuerte terremoto que devastó la ciudad en 2011. Creatividad y pragmatismo se unieron para levantar este animado espacio comercial a partir de viejos contenedores de carga rehabilitados, que actualmente acogen restaurantes, coquetos cafés, boutiques, tiendas de diseño y hasta cajeros automáticos. Aunque sin el género habitual de otras plazas para hacer la compra, hay puestos de comida para llevar, espectáculos y actuaciones y hasta un museo sobre los terremotos.

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *