Un mundo maravilloso (en 10 propuestas)

Muchas veces ocurre así: el gran viaje de nuestra vida comienza con un flechazo fotográfico, un enamoramiento instantáneo, a primera vista, que pone en marcha un imparable deseo de plantarse ante el alucinante escenario que tenemos delante, en pequeño, mediano o gran formato. Esa imagen que lo desencadena todo. Un mundo maravilloso, de Lonely Planet, del que se publica este otoño su edición en español, propone en sus 320 páginas más de 200 seductoras propuestas viajeras alrededor del planeta, un planeta que, probablemente, nunca habíamos vistos con estos ojos.

01 El Gran Cañón

Pocos lugares en el mundo provocan semejante admiración entre quienes lo contemplan, y no son pocos cada año (más de cinco millones). El Gran Cañón, una brecha gigante abierta por el río Colorado en el árido estado de Arizona (Estados Unidos) jamás defrauda a quien lo vislumbra por primera vez, por mucho que antes lo haya visto de esta manera.

Cómo llegar: Existen dos accesos al parque nacional del Gran Cañón. Por el sur, desde Williams o Cameron, por la carretera 64, y por el norte, desde Jacob Lake (Arizona), por la carretera 67 (ojo; suele estar cerrada de octubre a mayo por la nieve).

02 Una aurora boreal en Suecia

Resulta extraño que una simple descripción técnica llegue a explicar este fascinante fenómeno de la naturaleza. Que las auroras boreales se deslicen por el cielo solamente porque las partículas más cargadas que salen despedidas del sol a una velocidad de 1,4 millones de kilómetros por hora y golpean el campo magnético en los polos terrestres son conducidas a la alta atmósfera, generando estas cortinas de luz fluorescente entre lo mágico, lo telúrico y lo fantasmal.

Dónde y cuándo verlas: De octubre a marzo, con mayores posibilidades en enero y febrero, las mejores localizaciones las marca la línea del Círculo Polar Ártico (norte de Alaska y Canadá, sur de Groenlandia (sobre todo en Kangerlussuaq), norte de Noruega, Finlandia y Suecia, costa norte de Islandia, islas Svalbard y el remoto norte de Siberia (Rusia).

03 Entre chorros termales

Cada ocho minutos, el géiser de Strokkur, en Islandia, hace esto: escupe una vertical columna de agua que alcanza los 40 metros de altura. Es uno de los grandes reclamos de la zona geotermal de Haukadalur, en el extremo noroeste del país de los géiseres. Al menos, el término procede del islandés, geysa, que significa brotar.

Cómo llegar: El valle de Haukadalur se encuentra a 125 kilómetros por carretera desde Reikiavik, la capital islandesa. Se llega a través de la circular Ring Road y la sinuosa carretera 60.

04 Cielo iluminado en Chiang Mai

Lo tradicional en el festival tailandés Loi Kratong lanzar una pequeña balsa adornada con flores y una vela a un río, para que con ella se vayan, también, rencores y malos malos augurios de cada uno. Aunque esta purificadora noche de luna llena y culto a Buda se ha hecho cada vez más famosa por las miles de linternas hechas a mano que surcan el cielo por todo el país impulsadas por el aire caliente de su llamarada. En la vieja ciudad de Chiang Mai, repleta de monjes budistas paseando por las calles, constituye todo un espectáculo visual.

Cómo llegar: Chiang Mai, al norte de Tailandia, se encuentra a unos 700 kilómetros de Bangkok, desde donde se puede llegar en avión (1 hora de vuelo), con compañías como AirAsia, Nok Air o Bangkok Airways, en autobús (terminal de Mo Chit) o en tren (estación de Hualamphong).

05 Escaleras de arroz

Pocos paisajes resultan tan llamativos a los viajeros occidentales como las cascadas de arrozales dispuestos en terrazas que surcan las zonas montañosas de Ifugao (Filipinas), el valle de Sapa (norte de Vietnam) o Longsheng, en el sureste de China. Ingeniería agrícola con 2.000 años de antigüedad que sigue vigente en la actualidad, también como reclamo turístico.

Cómo llegar: Longsheng no cuenta con aeropuerto ni conexión ferroviaria, pero se puede llegar en autobús desde Guilin (unas 2 horas de viaje), ciudad ubicada unos 90 kilómetros al sur y que sí cuenta con terminal aérea internacional.

06 Un colibrí en la ciudad del surf

Puesto que no solo de contemplar paisajes vive el viajero, merece la pena detenerse muchas veces en sus protagonistas. Desde los grandes mamíferos africanos hasta los diminutos colibrís, como el de la imagen, alimentándose de néctar en Huntintong Beach (California). Una especie sorprendente, ya que, a pesar de su pequeño tamaño, son capaces de recorrer todo el continente norteamericano guiados por el florecimiento de las flores silvestres.

Cómo llegar: Huntintong Beach, al sur de Los Ángeles por las autopistas 5 y 605, es conocida como la ciudad del surf en el más surfero de los Estados Unidos, con permiso de Hawai.

07 Atracón de sardinas

Bajo el agua también existen grandes migraciones de animales, las más grandes de hecho. Como los millones de sardinas que recorren en primavera y verano la costa oriental de Sudáfrica enormes bancos de peces de varios kilómetros de longitud. Un festín para los depredadores circundantes, ya vivan dentro (delfines) o fuera (cormoranes) del agua.

Cómo llegar: Una buena forma de recorrer y disfrutar de esta parte del litoral conduciendo por la Garden Route, el roadtrip surafricano por excelencia, encajada entre el océano Índico y las montañas de Outeniqua y Tsitsikamma. Desde Mossel bay a Storms River Mouth, se atraviesan parques naturales, una gran diversidad paisajística y reservas marinas donde bucear entre arrecifes de coral.

08 Una ola de roca en el desierto

El nombre de esta formación arenisca, La Ola, explica su aspecto y su origen, en el periodo Jurásico: se formó mediante un proceso de sedimentación bajo mares que desaparecieron hace mucho tiempo. Después, el viento y la lluvia terminaron por cincelar este ondulante paisaje de roca arenisca enclavado en Coyote Buttes, al norte del Gran Cañón, en pleno desierto de Arizona.

Cómo llegar: El área protegida de Paria Canyon-Vermilion Cliffs está en el límite entre los Estados de Arizona y Utah, y se accede a través de la carretera 89 (entre Page y Kanab) y requiere de permisos para recorrerlo a pie.

09 Lagos multicolores

Los lagos croatas de Plitvice, también llamados el Jardín del Diablo –los mapas históricos aluden a él como autor de este paraje– y declarados patrimonio mundial, están repletos de sorpresas. Durante el recorrido por las diferentes rutas de este parque nacional, surgen desde cuevas de piedra caliza y travertino a densos bosques que cubren sus orillas. Pero sobre todo, regalan al visitante una diversidad cromática insuperable, pues el color de sus lagos pasan del azul al verde o al gris.

Cómo llegar: El parque se encuentra a unos 160 kilómetros al sur de Zagreb y algo más de dos horas de trayecto por la A1 y la carretera 42.

10 Caminando por Wall Street

Boca abierta y dolor de cuello son dos síntomas claros de que caminamos por Wall Street… la otra Wall Street. Lejos de los rascacielos neoyorquinos, este sendero del parque nacional de Bryce Canyon (Utah), donde algunos estudios arqueológicos estiman que hubo asentamientos humanos hace 10.000 años, discurre por el fondo de estrechas y verticales simas que alcanzan os 60 metros de profundidad, jalonadas por los espigados pinos ponderosa, cuyo tronco puede llegar alcanzar los 40 metros de altura.

Cómo llegar: El parque nacional de Bryce Canyon se encuentra al sur de Utah, muy próximo al borde fronterizo con Arizona y a otra reserva de obligada visita, Zion Nacional Park. Se accede a través de la carretera 89 desde Panguitch o Kanab.

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *