Sánchez dice que llegará a 2023 con reforma laboral, los PGE, el control del IPC y de la crisis comercial

El presidente se muestra muy optimista ante su homólogo portugués el socialista Antonio Costa que está al borde del adelanto electoral. 

Sánchez Costa

Mientras los primeros dirigentes del PP desaparecen para no comentar la sentencia de la Audiencia Nacional que condena a Bárcenas y al PP por el pago en dinero negro del arreglo de la sede nacional del PP en Génova 13, el presidente Sánchez se muestra de lo más optimista en Lisboa y asegura que es propósito de ‘todo el Gobierno’ acabar la legislatura hasta finales de 2023.

Y dice esto Sánchez ante su homólogo portugués Antonio Costa, a quien el partido comunista lusitano le acaba de echar por tierra los Presupuestos lo que le sitúa al borde de unas elecciones anticipadas. Mientras Sánchez dice que la crisis interna de su gobierno por la reforma laboral no tendrá unas consecuencias parecidas.

Ni siquiera por las serias divergencias en su Gobierno a propósito de la reforma laboral sobre la que Sánchez confía en un pronto acuerdo para la ‘modernización’ de la vida laboral española.

Como cree que no tendrá problemas con ERC, PNV y Bildu para aprobar los PGE de 2022, ni considera alarmante la crisis energética -una ministra de Austria no descarta un apagón general en Europa- ni la comercial por el parón de la producción industrial, escasez de materias primas y suministros, y ni siquiera por la inflación que a finales de octubre alcanzó la cifra del 5,5, lo que no había ocurrido en los últimos 29 años y tiene en vilo a la UE.

Frío reencuentro de Calviño y Díaz

El presidente del Gobierno ha tratado este jueves de escenificar durante la XXXII Cumbre Hispano-Portuguesa el fin de la crisis de la coalición por la reforma laboral junto a las dos protagonistas de la polémica: Yolanda Díaz y Nadia Calviño. Trujillo, donde se ha celebrado esta cumbre bilateral, ha sido el escenario de un frío reencuentro público entre las dos vicepresidentas tras la importante crisis que estalló en el Gobierno la semana pasada.

Todo ello, a pesar de los esfuerzos de Moncloa por mostrar ante los medios de comunicación una imagen de normalidad y distensión entre ellas, por ejemplo, con la distribución de imágenes de un desplazamiento juntas por la localidad extremeña, en el que, sin embargo, se podía comprobar como apenas han cruzado palabra.

Eso sí, el presidente Pedro Sánchez ha querido dejar claro, en la comparecencia que ha ofrecido tras las cumbre, que la coalición no se va a romper porque "todo el Gobierno" tiene el propósito de que la legislatura dure hasta 2023. Eso sí, no se ha querido pronunciar en concreto sobre la disputa, más allá de reafirmar el compromiso del Gobierno por pactar la reforma laboral con sindicatos pero también con los empresarios.

Para esta cita bilateral, Moncloa ha diseñado un protocolo diferente, según el cuál la tradicional línea de saludo de los dos mandatarios a los integrantes de las dos delegaciones se producido ya después del recibimiento de Sánchez a Costa, en otro emplazamiento, a puerta cerrada, y con cobertura oficial. Moncloa ha distribuido después las imágenes. En ese saludo posterior Sánchez sí ha tratado de darle a ambas el mismo trato y a las dos les ha hecho el mismo gesto, de agarrarles el brazo de forma afectuosa. Eso sí, la vicepresidenta segunda ha aprovechado para responderle con gesto de cariño, con una breve caricia en su mejilla.

Sánchez ha defendido este mismo jueves ante Díaz, "coordinación" para abordar la reforma laboral", así como "el máximo diálogo y el mayor de los consensos". Ha subrayado que lo que desea es "coordinación para abordar esta reforma, el máximo diálogo y el mayor de los consensos para lograr una reforma muy importante".

Sin embargo, aunque la crisis se ha encauzado con el acuerdo del miércoles sobre la nueva metodología diseñada por los socios, el debate se prevé todavía largo en el Gobierno de coalición, mientras el tiempo corre en su contra: el Ejecutivo tiene el compromiso de tener aprobada la reforma antes de que acabe el año.

Sánchez rechaza paralelismos con Portugal

En la rueda de prensa conjunta que Sánchez y Costa han ofrecido se le ha preguntado al presidente español por la posibilidad de que pueda haber una situación semejante a la de Portugal, a las puertas de elecciones anticipadas al rechazarse el proyecto de Presupuestos, en España si el Gobierno no logra que el Parlamento apruebe su proyecto de cuentas del Estado. Ha recordado que el sistema político es distinto en ambos países, ya que mientras en Portugal las elecciones las convoca el presidente de la República, en España es el presidente del Gobierno el que tiene esa potestad. "Son realidades completamente distintas", ha recalcado el jefe del Ejecutivo.

Además, ha insistido en que su propósito es que la legislatura dure en España hasta 2023, y que será en las próximas elecciones cuando los españoles decidan quién será el próximo presidente. "Vamos a trabajar las fuerzas progresistas para lograr una aún mayor representación parlamentaria para tener una mayoría reforzada y hacer muchos de los avances sociales que estamos haciendo", ha agregado.

Ante la tramitación de los Presupuestos y la posibilidad de que formaciones que han apoyado al Gobierno como ERC o el PNV no le den esta vez su respaldo, Sánchez ha hecho una llamada a la responsabilidad de todas las fuerzas políticas. A su juicio, la ciudadanía está reclamando a los políticos estabilidad y avances sociales

Tras recordar que ha definido los próximos Presupuestos como los de la recuperación justa, ha pedido a todos los grupos parlamentarios en las Cortes que antepongan los intereses del país porque la sociedad necesita de la respuesta pública. Sánchez ha destacado los últimos datos hechos públicos por la Encuesta de Población Activa y que ha considerado muy positivos en el ámbito del empleo sobre todo tras haber sufrido la pandemia del coronavirus. Lo ocurrido ha dicho que exige de la política una dosis aún mayor de responsabilidad con el país y con la sociedad.

Costa, en su peor momento

Esta cumbre ha estado marcada también por la situación de inestabilidad del Gobierno portugués, y el previsible adelanto electoral, aunque en ningún momento la celebración de esta cita se ha visto amenazada, tal y como confirmaron fuentes gubernamentales.

Costa, en el cargo desde 2015, acudió a la cumbre con un futuro incierto sobre su continuidad, después de no haber conseguido los respaldos necesarios para sacar adelante los presupuestos para 2022 en el Parlamento.

El primer ministro ha dejado claro que no prevé dimitir independientemente de lo que ocurra, lo que le obligaría a gobernar con un presupuesto limitado, si bien también cabe la posibilidad de que el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, opte por disolver el Parlamento, si considera que no se dan las circunstancias para gobernar, y llevar al país a elecciones anticipadas. Portugal no tiene previstos comicios hasta 2023.

En todo caso, según señalan fuentes de Moncloa, nada de todo esto afectó a la celebración de la cumbre, durante la que se producirá la firma de hasta nueve documentos, con el Tratado de Amistad y Cooperación como el más relevante.