Los aliados de Sánchez se sublevan contra el Gobierno y amenazan su ruptura con riesgo de adelanto electoral

Otegi, Díaz, Belarra y Aragonés se rebelan contra Sánchez, liquidan el 40 Congreso del PSOE y ponen en peligro los PGE de 2022 y la estabilidad del Gobierno

Acaba de estallar una rebelión en el seno del Gobierno de Coalición liderada la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz en contra de la autoridad suprema del presidente Pedro Sánchez y de la vicepresidenta primera Nadia Calviño, a la que Díaz acusa de ‘injerencia’ en la negociación de la ‘reforma laboral’, que la ministra de Trabajo considera de su exclusiva competencia.

Lo que tuvo que rechazar Sánchez desde Bruselas dando su firme apoyo a Calviño, negando la citada ‘injerencia’ y comunicando ‘la orden’ de que la vicepresidenta primera asume, en contra de la pretensión de Díaz, el mando y la coordinación de la redacción de la nueva Ley Laboral que afecta a cinco ministerios: Economía, Trabajo, Seguridad Social, Educación y Hacienda.

Mientras, desde Podemos se exige una reunión urgente de la ‘mesa para el seguimiento’ de los pactos del Gobierno de Coalición. Y la ministra Belarra ha anunciado una querella por ‘prevaricación’ en contra de la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, tras haber expulsado de la Cámara al diputado de UP Alberto Rodríguez en obligado  cumplimiento la sentencia del Tribunal Supremo que lo condenaba a multa e inhabilitación por haber agredido a un policía.

Los pactos Frankenstein y ‘contra natura’ democrática de Pedro Sánchez con comunistas, filoterroristas y pro golpistas (UP, Bildu y ERC) tienen estos riesgos y de ellos no puede salir nada bueno para España, el PSOE o para el propio Sánchez. Y hace ya tiempo que esos pactos estarían rotos si no fuera porque aún les une a todos ellos el temor a unas elecciones anticipadas. Las que ahora ganarían Pablo Casado y el PP según todas las encuestas.

De lo contrario el presidente Sánchez ya habría expulsado del Gobierno y de manera fulminante a Yolanda Díaz, seguida de Ione Belarra y del resto de ministros de UP, Alberto Garzón, Irene Montero y Manuel Castells. Como la consecuencia de la pública rebelión y desafió de Yolanda Díaz -que se cree la Reina del Mambo- y de Ione Belarra contra Sánchez y Calviño y contra Batet por cumplir la sentencia y legalidad impuesta por el Tribunal Supremo.

Y a no perder de vista en todo ello el escándalo promovido por el líder de Bildu, Arnaldo Otegi, que ha dinamitado el 40 Congreso del PSOE con su falso reconocimiento del dolor la las víctimas de ETA y su petición de libertad para los presos etarrras a cambio de apoyar los PGE de 2022.

Todo un lamentable espectáculo político que pone en peligro la estabilidad del Gobierno cuando en el horizonte aparecen nuevas variantes del virus del Covid-19 y oscuros nubarrones que amenazan la recuperación económica de España.

Por los siguientes motivos: las subidas de precios de la luz, la energía y los carburantes, así como la escasez de materias primas, y suministros para las industrias y la construcción y por el encarecimiento vertiginoso del coste del transporte internacional. Lo que sumado ya está disparando la inflación (y en España ya por encima del 4 %) con riesgo de una subida de los tipos de interés y su natural impacto en el sistema financiero.

Sánchez necesita los PGE de 2022 y luego ya verá

En estas graves circunstancias a Sánchez no le queda más remedio que buscar un entendimiento con Podemos, sin perder la cara y la autoridad, intentando reconducir la bronca de este fin de semana. Y ello en pos de acelerar las negociaciones para aprobar los PGE de 2022.

Los que UP, ERC, PNV y Bildu podrían abortar. Pero si Pedro Sánchez logra su aprobación al precio que sea, incluida su humillación, a partir de ese instante y con los PGE en su bolsillo el presidente podrá romper con UP y echarlos del Ejecutivo para gobernar en minoría, como hizo desde la moción de censura de 2018 hasta que logró su investidura en enero de 2020.

Porque con los PGE y pactos de ‘geometría variable’ Sanchez intentaría llegar indemne hasta las elecciones generales de finales de 2023.