La España multinivel y el espíritu republicano en el 40 Congreso del PSOE con liderazgo absoluto de Sánchez

Sánchez no tiene soluciones para el precio de la luz y depende de apoyos de ERC, PNV y Bildu para los PGE de 2022 y permanecer en el poder. 

Sánchez congresoArranca hoy en Valencia el 40 Congreso del PSOE con un Pedro Sánchez pletórico de poder y sin la menor contestación interna -sólo García Page sugiere un giro hacia ‘la centralidad’- y con más de tres años al frente del Gobierno, desde donde ha visto desaparecer políticamente a Rajoy, Rivera, Iglesias, Calvo, Ábalos y Redondo. Y desde donde se dispone a aprobar los PGE de 2022 -si logra acuerdos con ERC y PNV- para acabar la legislatura y llegar sin problemas a las elecciones generales de finales de 2023.

Aunque el camino económico -no sabe que hacer con el precio de la luz- y social (reforma la oral, impuestos y pensiones) que tiene por delante es muy complejo y difícil de subsanar en las cuentas del Estado por el descontrol de la inflación y su repercusión en déficit y deuda.

Y todo ello en un tiempo en el que la fractura política nacional es flagrante, a pesar que ayer se acordó la renovación de los Tribunales Constitucional y de Cuentas y el Defensor del Pueblo. Y como se vio en los abucheos a Sánchez en el desfile del 12 de Octubre, y en la batalla aún pendiente para renovar el Consejo General del Poder Judicial. Ámbito judicial donde pendientes están los recursos contra los indultos concedidos a los golpistas y la investigación del dinero opaco del Rey emérito.

Fractura política que no preocupa a Sánchez aunque la tensión favorece a Pablo Casado en las encuestas electorales, por más que las elecciones no estén a la vista, aunque nunca se sabe si algo inesperado puede provocar un adelanto electoral y amenazar la presidencia de Sánchez.

Y preguntamos: ¿hasta donde es capaz Sánchez para mantenerse en el poder? Pues hasta donde haga falta, como prueba su alianza de ‘Gobierno Frankenstein’ y por ello a no descartar ‘en caso de incendio’, o de que se consolide la primacía de Pablo Casado en la encuestas, la posibilidad de que Sánchez entreabra el debate republicano -que asomó en la estela de la Patrulla Águila el 12-O-, antes de que se envuelva en la bandera tricolor -como Marianne en la de Francia- la vicepresidenta Yolanda Díaz para desde un ‘frente amplio’ de la izquierda buscar el sorpasso al PSOE.

Por ello no conviene descartar que en el 40 Congreso del PSOE, que ahora comienza, Sánchez entreabra la puerta a la causa republicana en España como ahora lo plantean las Juventudes Socialistas, en plena crisis de los escándalos del Rey emérito, Juan Carlos I, y especialmente si en Moncloa se tienen nuevos datos de irregularidades que afecten a la Familia Real.

De manera que mucha atención a este capítulo de la monarquía aunque de momento en el borrador de la ‘ponencia marco’ del 40 Congreso solo se habla los ‘valores republicanos de la igualdad y la fraternidad’, pero estas generalidades, a las que se añade un mayor control de La Corona’ pueden cambiar de cara al documento final.

En él se incorporará su nuevo modelo ‘multinivel’ territorial para superar su anterior propuesta de la España federal ‘plurinacional’ por más próxima a lo confederal que favorezca a las autonomías vasca y catalana (en contra de Madrid y Andalucía), situándolas en un ‘nivel superior’ de financiación y de autogobierno frente a las demás CCAA.

Y a cambio Sánchez de garantizarse su estabilidad política en el gobierno central hasta las elecciones de finales de 2023. Y en línea con los pactos y alianzas del PSOE con Podemos y los nacionalistas que hace tres años lo llevaron al poder.

La ‘larga marcha de Sánchez’

Mucho han cambiado las cosas en el PSOE y en España desde el anterior y 39 Congreso del Partido Socialista de 2017, marcado por la división. Y tras la derrota de Susana Díaz -la última felipista y candidata del ‘establishment’, como la llamaban-, a manos de un renacido Pedro Sánchez que derrotó a la sevillana en las primarias, pocos meses después de su forzada dimisión como Secretario General el 1-O de 2016, cuando Sánchez además estaba en la Oposición.

Sánchez regresó a la Secretaría General del PSOE en la primavera de 2017, auto investido como Pedro ‘el rojo’. Y, tras declararse en contra de facilitar la investidura de Rajoy que luego facilitó una ‘gestora’ del PSOE, y conjurar el ascenso de Podemos (que en 2015 logró 71 escaños) un Sánchez entonces radical decidió avanzar en pos de una ‘Alianza Frankenstein’ -como la llamó Rubalcaba- con los comunistas de Podemos y con los separatistas vascos y catalanes.

Con los que Sánchez, un año después del 39 Congreso del PSOE y tras el golpe catalán de 27-O de 2017, articuló, frente a un desarbolado Mariano Rajoy, la moción de censura que le llevó al poder en mayo de 2018 con los votos favorables del PSOE, Podemos, ERC, PDeCAT, Bildu y PNV.

Los mismos -excepto el PDeCAT de Puigdemont, ahora JxC- que dos años y medio después, en enero de 2020, apoyaron la investidura de Sánchez como el presidente de un Gobierno de Coalición con Unidas Podemos.

El que sellaron con un abrazo Sánchez a Iglesias tras las elecciones del 10-N de 2019, en las que se hundió Cs y Albert Rivera abandonó la política. Como antes lo había hecho Mariano Rajoy y posteriormente (mayo de 2021) lo hizo Pablo Iglesias. Dejándole Iglesias a Sánchez el liderazgo absoluto de la izquierda donde ahora emerge por el lado mas radical de UP, IU y PCE la vicepresidenta Yolanda Díaz, sobre la que Iván Redondo afirma que puede llegar a ser la primera presidenta del Gobierno.