Puigdemont, detenido en Cerdeña, no debe escapar 

El prófugo y golpista Carles Puigdemont, salió de su guarida de Waterloo en Bélgica para asistir en Alguer, Cerdeña, a una reunión de varios dirigentes y alcaldes separatistas sardos, y allí fue detenido ayer por la policía italiana siguiendo la euroorden del 14 de octubre de 2019 dictada el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena que acusa Puigdemont de los delitos de sedición y malversación de fondos públicos, como consecuencia del golpe de Estado catalán del 27 de octubre de 2017.

Delitos por los que fueron juzgados, condenados y encarcelados varios de sus compañeros del entonces gobierno catalán y dirigentes separatistas. Los que, posteriormente, fueron indultados por el presidente del Gobierno Pedro Sánchez el pasado mes de junio. Y lo que provocó un mayoritario rechazo de la sociedad española.

Puigdemont será conducido hoy por la policía italiana ante el Tribunal de Apelación de Sássari, en Cerdeña, que tendrá que decidir si lo pone en libertad o lo deja en una prisión preventiva, hasta que los abogados de Puigdemont agoten los recursos contra su detención y posible extradición a España, lo que para algunos juristas se podría llevar a cabo en las próximas semanas.

Lo que está claro es que la euroorden de extradición de Puigdemont está vigente y que el prófugo de Waterloo carece de toda inmunidad por parte del Parlamento Europeo que se la retiró lo que luego confirmó la Corte Europea de Estrasburgo. Por lo que, en principio la extradición de Puigdemont, a España debería de llevarse a cabo sin problemas.

Salvo que en el convenio de extradición entre España e Italia -que por cierto se activa con asiduidad por los casos de los mafiosos que se capturan en España- exista algún tipo de condicionante como el que sirvió a Puigdemont para escapar de su primera detención en Alemania en 2018. Donde en ese caso la justicia alemana, aludiendo a su propia legislación, sólo consintió la extradición de Puigdemont a España por el delito de ‘malversación’ lo que fue considerado insuficiente por la Justicia española porque, con semejante condicionante, se habría impedido que se le juzgara y condenara en España por sedición.

Ahora bien esta vez la Justicia española (y el Gobierno del presidente Pedro Sánchez, que prometió que traería a Puigdemont a España para ser juzgado) no puede consentir que Puigdemont se vuelva a escapar por segunda vez y cabe esperar que el Gobierno de Mario Draghi acelere los trámites para que concluya lo antes posible la extradición.

Para que Puigdemont sea extraditado, juzgado y condenado en España y ya veremos si posteriormente también indultado por Pedro Sánchez tal y como ocurrió con los otros golpistas, pero tras pasar al menos cuatro años (como Oriol Junqueras) en prisión.

La captura en Cerdeña de Carles Puigdemont por policías de paisano que lo estaban esperando en el aeropuerto de Alguer -seguramente alertados por la policía española- ha sido una sorpresa para él y no parece formar parte de una estratagema del propio Puigdemont, como han dicho algunos analistas, para dejarse capturar y regresar a España ante su creciente aislamiento en Waterloo.

Porque si esa era su intención en ese caso Puigdemont tenía que haber ido a Cataluña para haber sido detenido en su país. Aunque sabido es que la épica y el valor no son cualidades de este personaje y a la vez cobarde que salió huyendo de Cataluña inmediatamente después de la declaración de la independencia dejando ante la Justicia a sus compañeros del gobierno y a los dirigentes del procés.