Biden asegura ante la ONU que no busca una "nueva Guerra Fría" con China

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, defendió este martes su "competición vigorosa" con China, pero aseguró que no está tratando de embarcarse en un conflicto con ese país, durante su primer discurso ante la Asamblea General de la ONU. "No estamos buscando una nueva Guerra Fría ni un mundo dividido en bloques rígidos", aseguró Biden, sin mencionar expresamente a China.

El discurso del mandatario estadounidense giró en torno a la defensa de la democracia y del multilateralismo, y también al argumento de que el poder militar de EEUU debe ser "el último recurso" y no debe utilizarse para "solucionar cualquier problema".

"Ahora que cerramos este periodo de guerra imparable, estamos abriendo una nueva era de diplomacia imparable", dijo Biden, en referencia a la reciente retirada de las tropas internacionales de Afganistán.

Afirmó, además, que el mundo está empezando una "década decisiva", y que el futuro del planeta dependerá de la capacidad de los países de "reconocer su humanidad común" y "actuar unidos".

Biden no mencionó su pacto de defensa con Australia y el Reino Unido, que ha derivado en una crisis diplomática entre Estados Unidos y Francia, dado que ese país ha perdido como consecuencia un lucrativo contrato para vender submarinos a los australianos.

No obstante, prometió que cuando actúe en la región "trascendental" del Indopacífico, lo hará con sus "aliados y socios, mediante cooperación y mediante instituciones multilaterales como las Naciones Unidas, para amplificar la fuerza y rapidez" de sus medidas.

También se refirió en su discurso a la crisis climática, al pedir a todos los países que pongan sobre la mesa "sus mayores ambiciones posibles" en la cumbre COP26 de noviembre en Glasgow, y subrayó la necesidad de una mayor coordinación internacional para contener la pandemia de la covid-19 en todo el mundo.

"Las bombas y las balas no pueden defendernos contra la covid-19. Para luchar contra esta pandemia, necesitamos un acto colectivo de ciencia y voluntad política", añadió el presidente estadounidense.

Biden pronunció su discurso en la primera jornada de debates anuales de la Asamblea General de la ONU, que ha reunido en Nueva York a alrededor de un centenar de líderes internacionales a pesar de la pandemia, con una agenda marcada por la covid-19, el cambio climático y la situación en Afganistán.

Conflicto palestino-israelí

Biden, insistió en que la "solución de dos estados" al conflicto entre israelíes y palestinos es "la mejor opción" para asegurar la paz y la estabilidad en la zona, aunque reconoció que aún está "muy lejos".

El mandatario reiteró el respaldo de su país a Israel pero insistió en que la solución de los dos estados permitiría garantizar "su futuro como un estado judío democrático" viviendo "en paz" junto a un estado palestino "soberano" y "viable".

Sin embargo, indicó, "estamos muy lejos de ese objetivo en este momento, pero nunca debemos permitirnos abandonar la posibilidad de que haya progresos".

Por otro lado, el mandatario estadounidense reiteró que Washington está "comprometido a evitar que Irán obtenga armas nucleares", pero reiteró que está "preparado para volver al acuerdo nuclear internacional con Teherán, si este "hace lo mismo".

El acuerdo nuclear de 2015, conocido como JCPOA (por sus siglas en inglés), está en el limbo desde que Estados Unidos lo abandonó en 2018 e Irán incumple sus principales exigencias desde 2019.

Para ello, Biden indicó que están "trabajando" con las otras potencias que lo firmaron en su momento - Rusia, China, Alemania, Francia y el Reino Unido- y que se mantienen en el tratado.

Por último, destacó que EEUU continuará su "vigilancia" sobre las acciones de Corea del Norte, después de los últimos ensayos de misiles realizados por Pionyang.

Más ayuda al cambio climático

El presidente de Estados Unidos se comprometió a que su país doblará la ayuda financiera internacional en la lucha contra el cambio climático. Biden recordó que en abril anunció que EEUU duplicaba su ayuda financiera global para ayudar a los países en vías de desarrollo a afrontar el cambio climático, y hoy expresó su "orgullo" por anunciar su intención de doblar de nuevo la cifra, para lo que tendrá que llegar a un acuerdo con el Congreso.

El pasado abril, la Casa Blanca anunció que iba a doblar su contribución hasta unos 5.600 millones de dólares anuales, una cifra que ha sido considerada muy insuficiente por las organizaciones ecologistas.

Con la promesa de Biden ante Naciones Unidas, EEUU elevaría así a 11.200 millones la ayuda internacional en esta materia.

Según datos oficiales, en 2019 los países ricos facilitaron algo menos de 80.000 millones de dólares, por lo que están aún muy lejos del objetivo que aceptaron en París.

En su discurso, Biden recordó el nuevo objetivo de Estados Unidos de reducir las emisiones de gas de efecto invernadero hasta un 52 por ciento y llegar a la neutralidad de carbono en 2050.

Por otra parte, el presidente de Estados Unidos aseguró que su país seguirá siendo el que más dinero destine a ayuda humanitaria, para atender necesidades de hambre, agua y emergencias sanitarias

"Podemos alimentar el mundo de forma sostenible", dijo Biden, quien prometió 10.000 millones de dólares en la lucha contra el hambre.

Todo en un discurso en el que considero que "la forma más efectiva" de mejorar la seguridad y reducir la violencia en muchas zonas del mundo es ayudando a los pueblos a mejorar sus vidas.

Recordó en este sentido que aunque muchas de las protestas que se ven en el mundo se celebran contra gobiernos corruptos o para reclamar el fin de las desigualdades entre ricos y pobres, añadió que buena parte de estas manifestaciones piden simplemente un empleo digno o poder tener comida en la mesa.

Activistas de Cuba y Venezuela

Por otro lado, Biden rindió homenaje a los manifestantes y activistas que, a su juicio, mantienen "viva" la democracia en países como Cuba y Venezuela. "Puede que los autoritarios del mundo quieran proclamar el final de la era de la democracia. Pero lo cierto es que el mundo democrático está en todas partes", aseguró Biden.

"Está vivo en los activistas contra la corrupción, los defensores de derechos humanos, los periodistas, los manifestantes pacíficos en primera línea de esta lucha en Bielorrusia, Birmania, Siria, Cuba, Venezuela y en muchas otras partes", agregó.

Esa fue la única referencia de Biden a Latinoamérica y el Caribe durante su primer discurso ante la ONU, más allá de una alusión al trabajo de su Gobierno con la Organización de Estados Americanos (OEA) para mejorar la sanidad y las oportunidades económicas en el continente.

El discurso de Biden fue en buena parte un alegato a favor de la democracia, que describió como "la mejor herramienta" que existe para "aprovechar completamente el potencial humano".

"El futuro pertenecerá a aquellos que abrazan la dignidad humana, no a los que la pisotean", sentenció el presidente.

Pese a ese alegato contra quienes "intentan sofocar a su pueblo con una mano de hierro", Biden aseguró que no está interesado en una "nueva Guerra Fría" con países autoritarios como China ni tampoco en "un mundo dividido en bloques rígidos".

La frontera de México

Biden, prometió además que pondrá "bajo control" la situación en la frontera con México, que han cruzado en los últimos días miles de migrantes, en su mayoría haitianos. "Lo pondremos bajo control", dijo Biden en una breve declaración a la prensa al abandonar la sede de Naciones Unidas después de dar su primer discurso como presidente ante la Asamblea General de la ONU.

El presidente estadounidense respondió así a una pregunta sobre su reacción a las imágenes de la situación en la frontera, pero no está claro si su respuesta se refería al volumen de inmigrantes que se han congregado en la zona o a las fotografías sobre cómo les han tratado los agentes de la Patrulla Fronteriza.

Una de esas fotografías muestra a un agente blanco de la Patrulla Fronteriza subido a un caballo que agarra de la camiseta a un inmigrante negro mientras aparentemente le golpea con lo que parece un látigo en la orilla estadounidense del Río Bravo, que separa ese país de México.

La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, tachó este lunes de "horrible" ese trato de los migrantes y afirmó que, si se confirma que los agentes llevaban látigos y golpearon a los indocumentados con ellos, "por supuesto que nunca deberían poder volver a hacerlo".

Y la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris, aseguró este martes a periodistas que le pareció "horrible" ver "cómo trataban a esos seres humanos" los agentes de la Patrulla Fronteriza y que se está investigando el tema.

No obstante, el Gobierno de Biden ha comenzado a deportar a los más de 13.000 migrantes, en su mayoría haitianos, que han llegado en los últimos días a la ciudad de Del Río (Texas) y ha defendido que este "no es el momento" para que lleguen a Estados Unidos.

El líder de la mayoría demócrata en el Senado de Estados Unidos, Chuck Schumer, criticó duramente este martes la decisión de Biden de deportar masivamente a los migrantes a Haití, sumido en una crisis tras el magnicidio y terremoto de los últimos meses.

"Urjo al presidente Biden y al secretario (de Seguridad Nacional, Alejandro) Mayorkas, a que pongan fin inmediatamente a estas expulsiones y a la política del Título 42 en la frontera sur", afirmó Schumer durante un discurso en el pleno del Senado.

El senador se refería a una política amparada en la pandemia y conocida como Título 42 por la que Estados Unidos deporta automáticamente a la mayoría de los inmigrantes indocumentados que llegan a su frontera sur, sin darles la oportunidad de solicitar asilo.

"No podemos seguir con estas políticas llenas de odio y xenofobia, (propias del expresidente Donald) Trump, que desdeñan nuestras leyes sobre refugiados", clamó Schumer.

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