París retira sus embajadores de Washington y Canberra

La tensión de Francia con EEUU, amenaza a la OTAN frente a las Alianzas de la Aukus y la UED

Macron indignado con Biden por ‘robarle’ el contrato de la venta de 12 submarinos de diésel a Australia para colocar 8 nucleares de USA

En marzo de 1966 el entonces presidente de Francia, Charles De Gaulle, le anunció al presidente de los EEUU de la época Lindon B. Johnson que Francia se retiraba de la ‘organización militar integrada de la OTAN’ aunque permanecía en la parte política de la Alianza Atlántica, para garantizar la independencia y autonomía de la política exterior y de defensa de Francia.

Además De Gaulle, que vetó la entrada del Reino Unido en la CEE en 1963, criticó a USA en la guerra de Vietnam y acercó sus posiciones con Rusia.

Y ahora, 55 años después, el presente y futuro de la OTAN vuelve a estar en entredicho tras el anuncio del presidente de Francia, Emmanuel Macron, (que tiene elecciones presidenciales en abril de 2022) de la retirada sus embajadores en Washington y Canberra, a raíz de la decisión del presidente Joe Biden de constituir una nueva alianza de Seguridad y Defensa frente al incremento militar de China, en la zona Indo-Pacífico y llamada Aukus, que son las siglas de Reino Unido, Australia y USA.

Una decisión muy importante que el presidente Biden tomó sin informar a las naciones aliadas de la OTAN ni a la Unión Europea. Y con el incidente añadido de la decisión de USA de quitar a Francia el contrato que tenía con Australia para la venta de un total de 12 submarinos de diésel por valor de 56.000 millones de euros. Un acuerdo que ha roto USA con su oferta de 8 submarinos nucleares a Canberra. Lo que el gobierno de París calificó de una ‘puñalada por la espalda’ de USA a un país amigo y aliado.

Esta crisis comenzó con el abandono europeo de Donald Trump que calificó la OTAN de ‘organización obsoleta’, para volcarse en su pulso con China, la nueva gran potencia mundial. Pulso que ahora ha relanzado en los planos militar y comercial Joe Biden, para de paso camuflar su fracaso en la muy retirada de las tropas USA de Afganistán. Y después de haber pronunciado en Bruselas, sin decir verdad, ante los líderes europeos y en la cumbre de la OTAN la frase de ‘hemos vuelto’, lo que ha resultado ser una gran falsedad.

Lo que significa que la OTAN queda devaluada y amenazada de muerte con el nacimiento de la Unión Europea de la Defensa lo que llevará a la UE a una  mejor relación con Rusia -como recientemente lo ha propuesto Ángela Merkel- y con China, al margen de los EEUU y del Reino Unido.

Un Reino Unido donde Boris Johnson aparece eufórico por la creación de la alianza defensiva Aukus con USA y Australia, porque considera ese pacto el embrión de una futura zona de ‘libre cambio’ comercial e industrial entre EEUU y el Reino Unido.

Y al que se podrán sumar naciones importantes de la vieja Commonwealth, como Australia, Sudáfrica y Canadá. Mientras en todo este terremoto de alianzas engarzadas queda suelta en la zona Indo-Pacífico una ‘perla’ tan importante como es Japón, país que todavía no ha olvidado sus pasadas guerras con China y USA y que quizás por todo ello desea salvaguardar una cierta ‘neutralidad’.

De la misma manera que el bloque occidental europeo debería, con la ayuda especial de España y Portugal en las Cumbres Iberoamericanas, reforzar sus alianzas con las principales naciones Latinoamericanas, lo que le ofrece al Gobierno de España un importante protagonismo y una buena oportunidad.

De la misma manera que el Gobierno español deberá aprovechar la nueva Unión Europea de la Defensa, para garantizar la defensa y la seguridad de Ceuta y Melilla que de manera injusta y anormal no garantizaban la OTAN, ni el acuerdo militar bilateral de España con Estados Unidos sobre el que el gobierno de España debe reflexionar, sin perder de vista el caso de Gibraltar.

Asistimos pues a importantes movimientos en el tablero internacional y de particular manera en el lado occidental y de la Unión Europea. La que, tras el alejamiento de EEUU del ‘viejo continente’ deberá asumir su nueva y mayor responsabilidad en el ámbito de la Defensa y la Seguridad.

Está obligada a ello ante el nuevo marco de sus relaciones con las grandes potencias, EEUU, China y Rusia, mientras avanza en sus proyectos de unión bancaria y fiscal -para completar su unión monetaria- y ahora también en el campo de la defensa y la seguridad camino del ideal de la unión política, lo que la marcha del Reino Unido de la UE va a facilitar.

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