Declaran los policías que entraron por la fuerza en un piso durante la pandemia

La actuación, conocida popularmente como "patada en la puerta", se hizo viral y abrió un debate en los medios sobre la legalidad de la intervención

El inquilino del piso de la calle Lagasca de Madrid que denunció que la Policía derribó la puerta de la vivienda porque había una fiesta en plena pandemia defiende que no se trata de un piso turístico, ya que él llevaba allí desde dos meses antes, por lo que se los agentes cometieron allanamiento de morada. Así lo ha explicado el letrado del querellante, Juan Gonzalo Ospina, al entrar a los juzgados de Plaza de Castilla junto con su cliente, que declarará esta mañana junto a un testigo de los hechos antes de que declaren como querellados seis agentes que intervinieron.

El Juzgado de Instrucción número 28 de Madrid acordó el pasado mes de julio investigar una querella contra seis policías por entrar presuntamente a la fuerza el pasado 21 de marzo en un piso turístico de la capital donde se celebraba una fiesta pese a las restricciones para combatir la pandemia, y citó a los agentes como querellados para este viernes.

La actuación, conocida popularmente como "patada en la puerta", se hizo viral y abrió un debate en los medios sobre la legalidad de la intervención policial.

El letrado del inquilino ha asegurado que éste llevaba desde enero viviendo en ese piso, de modo que "era su morada y la policía no podía entrar", y no se trataba de un apartamento turístico.

Ha defendido que el hecho de que los agentes abriesen la puerta con un ariete "es una actuación desproporcionada que podría ser incluso un indicio para hablar de la premeditación para tirar la puerta abajo, ya que previamente intentaron abrir a la fuerza pero no pudieron y sacaron el ariete".

"Demuestra que había voluntad de entrar en el domicilio pese a la negativa del inquilino", ha añadido, de ahí que defienda que los agentes cometieron delito de allanamiento de morada y de daños por los que, si el juez finalmente ve delito, pedirán indemnización.

Ospina ha confiado en que se hará justicia, de manera que "si alguien se ha extralimitado, que sea la justicia la que determine si hubo una conducta dolosa, contra derecho".

El letrado ha mostrado su satisfacción por el hecho de que la causa iniciada contras los ocupantes del piso por desobediencia a los agentes se archivara y finalmente sean los agentes los querellados, lo que denota un éxito en un estado de derecho y una democracia como la española, donde "la policía no entra en un domicilio sin autorización judicial salvo flagrante delito".