Tokio inaugura los 'Juegos de la esperanza' con una ceremonia que combinó tradición y tecnología

La ceremonia inaugural que marca el inicio de los Juegos de Tokio comenzó este viernes en el Estadio Olímpico de la capital nipona, sin público en las gradas y con una presencia reducida de invitados oficiales debido a la pandemia. La celebración ha empezado a las 20.00 hora local (13.00 horas en España) de este viernes, con un espectáculo de luces y sonido al que dio paso un logotipo gigante de Tokio 2020 proyectado sobre el terreno de juego del coliseo tokiota, cuyos alrededores fueron blindados por motivos de seguridad.

"Hoy es un día de esperanza. Es muy diferente a lo que habíamos imaginado, pero valoremos este momento porque estamos aquí. Este es el poder unificador del deporte. Podemos estar aquí gracias al pueblo japonés y a los héroes anónimos que contribuyen a contener la pandemia", manifestó el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach.

Bach dio la bienvenida al Equipo de Refugiados a la "familia olímpica" y recordó las secuelas del coronavirus. "Siempre somos más fuertes juntos. Solo podemos ir más rápido, apuntar más alto y ser más fuertes si nos mantenemos juntos. La pandemia nos obligó a estar separados de nuestros seres queridos. Esta separación hizo que el túnel fuera más oscuro. La llama olímpica hace que esta luz brille más que nunca", apuntó.

La presidenta del Comité Organizador de Tokio 2020, Hashimoto Seiko, agradeció también el "duro trabajo" para que se celebren los Juegos después de que el movimiento olímpico afrontara uno de sus "mayores desafíos". "Las esperanzas han sido unidas por muchas manos del mundo entero. Los atletas siempre habéis creído en vosotros mismos, y ahora es el momento de mostrar el poder del deporte. Haremos todo lo posible para que los Juegos sean una fuente de orgullo para las generaciones venideras", apuntó.

En un despliegue que combinó el respeto por la tradición, el color de los fuegos artificiales y el liderazgo tecnológico de Japón, la entrada de la bandera del país anfitrión ante un templo sucedió a una representación de atletas que se entrenaban en una cinta de correr o una bicicleta indoor simulando los problemas que han tenido los deportistas de los 205 comités olímpicos para preparar los 'Juegos de la esperanza' ante la pandemia.

La cantante Misia, con un vestido con los colores olímpicos, llenó con su interpretación del himno nacional nipón el silencio de un graderío para 68.000 espectadores, y ocupado tan solo ese millar de invitados, encabezados por el emperador Naruhito y el presidente del COI, Thomas Bach.

Los aros olímpicos fabricados con la madera de los árboles que germinaron con las semillas sembradas en Tokio 1964, que simbolizan el legado y la sostenibilidad que pregona el movimiento olímpico, ocuparon el 'escenario' del estadio previo al desfile de una representación de los 11.274 deportistas que disputarán los Juegos.

Como es tradicional Grecia, la 'cuna' de los Juegos, fue el primer país en desfilar -siguiendo el orden del alfabeto nipón- antes que lo hicieran el Equipo Olímpico de Refugiados, una animosa delegación argentina y el Comité Olímpico Ruso, con su numerosa representación sin su bandera por el 'dopaje de Estado'.

España lo hizo en el puesto 88, con los sonrientes abanderados, por vez primera de forma conjunta, Mireia  Belmonte y Saúl Craviotto, que lideraron con una uniformidad blanquirroja las esperanzas de los 322 olímpicos nacionales, entre ellos la amazona Beatriz Ferrer Salat que disputa sus quintos Juegos.

La jugadora de baloncesto Sue Bird, con cuatro oros olímpicos, y el beisbolista Eddy Alvarez, portaron la enseña de Estados Unidos, el país a batir en el medallero de Tokio 2020 después de liderar el de Río de Janeiro 2016 con 121 preseas, 46 de ellas de oro, por delante de Reino Unido (67, 27 de oro) y China (70, 26 de oro).

Un planeta de drones y Alejandro Sanz

Tras el desfile, el cielo de Tokio lo ocuparon 1.824 drones para dibujar el emblema de los Juegos, que mudó en el planeta Tierra para sobrevolar el estadio mientras sonaban los acordes del tema universal 'Imagine' de John Lennon interpretado por varios artistas, entre otros, el español Alejandro Sanz.

Pocos después del himno olímpico, se desveló la última incógnita de la ceremonia: la tenista Naomi Osaka fue la portadora del último relevo y trasladó el fuego de la 'flor de cerezo' de la antorcha prendido en la antigua Olimpia hasta el pebetero del estadio, una esfera que encarna vitalidad y esperanza.

Este fuego sagrado alumbró los Juegos de Tokio 2020, los de la pandemia, del 8K y el 5G, los más televisivos, aplazados un año en el calendario por el COVID-19, la plaga que convirtió el planeta en un páramo inerte y que ahora pretenden insuflarle esperanza para salir (aún) de las tinieblas.

En Tokio, fuera de la burbuja olímpica, los contagios de COVID también están al alza desde hace días, cuando se ha rondado la cifra diaria de 2.000 contagios diarios (más de 5.000 en todo el país), una cifra que no alcanzaba desde enero y que preocupa a las autoridades.

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha viajado hasta Japón para respaldar la celebración de esta cita deportiva y enviar, según sus declaraciones, un mensaje de esperanza al mundo. Cree que el riesgo de contagio es inevitable, pero afirma que el mundo necesita "ahora más que nunca, una celebración de esperanza".

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