La represión en Cuba y la quinta ola de pandemia destrozan el ruidoso despegue del nuevo Gobierno

La muerte de un manifestante y decenas de detenciones en Cuba dejan en evidencia la negativa de Sánchez a calificar de dictadura al régimen cubano

Poco ha durado el entusiasmo en el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, al que le ha estallado un duro rebote de la quinta ola de la pandemia y en las manos del presidente Sánchez la crisis de la represión en Cuba, mientras desde UP se dice que ‘Cuba no es una dictadura’. Y mientras el presidente se limitaba a decir que ‘Cuba no es una democracia’, pero sin hablar de ‘dictadura’ para no enturbiar su relación con sus socios de Gobierno y con las autoridades de La Habana.

De manera que mal empieza el nuevo Gabinete de Sánchez con la crisis de la pandemia y de los cubanos, a las que se añade en Cataluña un disparate de Salvador Illa desde el PSC, apoyando como buenos los avales con los que la Generalitat pretende abordar las multas a los golpistas, impuestas por el Tribunal de Cuentas lo que a todas luces es un ‘fraude de ley’, que ya está en los tribunales.

Y si tensa es la tensión política en España con la oposición y con Pablo Casado acusando a Sánchez de apoyar la dictadura cubana, lo que sin duda daña la imagen del nuevo Gobierno y de su proyección en la UE, peor aún ha sido el patético estreno de la ministra Portavoz, Isabel Rodríguez, con su intento fallido de burlar a los periodistas en su primera rueda de prensa.

Hasta tal punto es el ruido creado en torno a Cuba que el Gobierno no ha podido disfrutar de la noticia de la aprobación en el Ecofín de la UE de los fondos europeos que pronto llegarán a España.

Sobre todo por el crecimiento exponencial de la incidencia de contagios del covid-19 que en España ha superado la barrera de los 435, con repercusión en las cifras de las personas internadas en los hospitales. Lo que por otra parte está dañando y mucho la campaña turística del verano y lo que tendrá un duro impacto negativo en la recuperación de la economía y el empleo.

Sánchez hizo un relevo en profundidad del núcleo duro de los ministros y altos cargos de su Gobierno -Calvo, Ábalos y Redondo- que cumplían sus órdenes y se fajaban con la Oposición, y ahora Sánchez se ha quedado solo a la intemperie y sin un equipo de experiencia y capaz de hacer frente a las adversidades políticas por la debilidad y bisoñés de los nuevos ministros y su falta de experiencia en la gestión de la política nacional.

A lo que se añade la otra debilidad en el aparato monclovita con el ascenso de Félix Bolaños y Oscar López, ambos muy por debajo de la capacidad de Iván Redondo a quien están corriendo a palos desde el PSOE, con el claro consentimiento de Sánchez, y desde la oposición política y mediática y a igual que están haciendo los nacionalistas con Carmen Calvo.

En cuanto a la pandemia, resulta asombroso que Sánchez haya mantenido en su puesto a la ministra Carolina Darias que no sabe nada de Sanidad y ha sido capaz de lograr la coordinación de las CCAA, lo que hace incontrolable la situación, mientras los tribunales adoptan decisiones contradictorias y se está a la espera de la sentencia que sobre los ‘estado de alarma’ dictará el Tribunal Constitucional.

En todo caso si Sánchez pretendía que con el nuevo Gobierno su situación política y personal iba a mejorar se ha equivocado y corre el riesgo de que en el corto plazo vuelva a empeorar.