Trabajo quiere impulsar los contratos fijos discontinuos para terminar con la temporalidad

La patronal mantiene su rechazo a la nueva propuesta y avisa de que las posiciones están "en las antípodas"

El Ministerio de Trabajo sigue modelando su propuesta de reforma laboral para alcanzar un acuerdo con patronal y sindicatos. Según la última propuesta enviada por el departamento de Yolanda Díaz, que publica este viernes El País, Trabajo sigue endureciendo la temporalidad, que solo permitirá en picos imprevistos de producción o sustituciones y fomenta el contrato fijo discontinuo en su lugar.

La vicepresidenta tercera y ministra, ha señalado que la reforma de la contratación que negocia con los agentes sociales fijará como tipo de contrato ordinario el indefinido e impulsará el fijo discontinuo para circunstancias que ahora se cubren con contratos temporales. Díaz ha insistido en que la elevada temporalidad del mercado laboral español es una anomalía que hay que corregir y que la Unión Europea así lo demanda, en tanto que ha enmarcado las críticas de los empresarios al respecto en "la lógica de la dinámica negociadora".

La CEOE reclama una mayor flexibilidad para las empresas, algo que la vicepresidenta cree que no está reñido con cubrir las tareas productivas temporales con contratos fijos discontinuos y ha puesto como ejemplo el sector turístico de Baleares, donde se recurre mayoritariamente a esta figura.

Ha reivindicado que por primera un Gobierno va a abordar la excesiva temporalidad y ha asegurado que lo importante es que todos los agentes sociales "saben que es una anomalía en nuestro país".

La apuesta estrella de Trabajo se utilizaba hasta ahora en sectores como la industria conservera, el sector agroalimentario y el turismo, una apuesta muy acotada hasta ahora que se pretende generalizar y extender a otros sectores como la construcción, donde se elimina el contrato fijo de obra, que es un contrato temporal de larga duración que está vinculado a las obras, permite la continuidad de una a otra, no presenta litigiosidad y estaba pactado por patronal y sindicatos del sector, según explica El País.

La nueva propuesta limita la modificación de condiciones de trabajo que se facilitó en 2012: los sindicatos se incorporarán en los procesos de cambios colectivos cuando no haya representación legal, se limita la duración de las modificaciones vinculándolas a lo que duren los hechos que han justificado los cambios, y se exige en las modificaciones colectivas que se determine con exactitud las nuevas condiciones.

Por el momento, se mantienen la modificación de condiciones pactadas en convenios colectivos, que requieren de una negociación.

Trabajo quiere que el convenio de empresa no pueda modificar salarios y complementos retributivos recogidos en el convenio, así como modificar la duración de la jornada, aunque lo que sí podrá es cambiar la distribución de las horas fijadas.

La figura del ERTE toma fuerza como herramienta para luchar contra los despidos. Trabajo los bautiza como Mecanismo de Sostenibilidad del Empleo, que tendrán que ser aprobados por la Autoridad Laboral y que de nuevo, incluye a los sindicatos, ya que el acuerdo será un requisito indispensable para la aprobación de la Administración.

Además, las empresas deberán dar cuenta de por qué no utilizan las herramientas a su alcance como el fondo disponible donde se recibirá aportaciones de las minoraciones que haya en prestaciones y subsidios por desempleo, fondos europeos del Sure y del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia e inyecciones de los Presupuestos, en lugar de recurrir al despido.

La patronal lo rechaza

El propio Garamendi comunicaba este miércoles que CEOE se sentará a negociar la reforma laboral que quiere llevar a cabo el Gobierno, pero avisa de que las oposiciones están más lejos que nunca. La patronal ya había avisado en varias ocasiones de su negativa a la propuesta de reforma laboral del Ejecutivo, que tiene que estar lista para finales de año si España quiere cumplir con Bruselas. Los empresarios, califican la propuesta de Trabajo, capitaneado por la ministra Yolanda Díaz, de "marxista" y ve pocas perspectivas de acuerdo.

La respuesta de los empresarios es tajante. Mantienen una "oposición frontal" a una reforma que tiene una profunda "raigambre ideológica", y que además, promueve “un abordaje marxista" del mercado laboral, que resulta "intervencionista, regresiva y desalineada con las necesidades del tejido empresarial y de los trabajadores", según el documento presentado por la organización y que explica este jueves El País.

Garamendi afirmaba este miércoles que CEOE se va a sentar ahora en la mesa de reforma laboral, pero pensando que "no habría por qué sentarse". "El diálogo social es así. Nos sentaremos en la mesa y diremos lo que opinamos, pero la verdad es que las posiciones están en las antípodas", ha añadido.

De hecho, ha subrayado que la Ley no crea empleo, sino que lo crean las empresas. "Cuando ves una norma que restringe a las empresas, se acaba pensando que no interesa coger a nadie. Esto es lo que tendremos que hablar con el Ministerio", ha añadido.