El uso de aplicaciones y terapias virtuales pueden ayuda en personas con riesgo de psicosis,

El uso de aplicaciones, programas de seguimiento virtual o terapias virtuales pueden ser de gran ayuda en personas con riesgo de psicosis y primeros episodios psicóticos, según ha defendido el doctor Celso Arango, director del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Gregorio Marañón y presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, quien destaca que estas herramientas suponen además un abaratamiento de los costes.

El experto, que ha participado en la octava edición del evento Meet The Expert, organizado por la Alianza Otsuka-Lundbeck, este año, bajo el título 'Innovación y clínica en la prevención de la psicosis', ha manifiesto que la situación de pandemia ha afectado a la detección e intervención tempranas de los episodios psicóticos, que recae habitualmente sobre los profesionales de atención temprana, quienes se han visto obligados a centrarse en el COVID-19.

"Al no haber contacto con los pacientes, al no detectar tempranamente esos síntomas iniciales, nuestra preocupación es que se haya prolongado el tiempo entre la aparición de los primeros síntomas, la detección y el recibir un tratamiento adecuado para dichos síntomas", destaca el doctor Arango.

A lo largo del último año, la incidencia general de la psicosis se ha mantenido sin cambios, aunque expertos apuntan que la situación de estrés que ha supuesto la pandemia ha podido desencadenar cuadros de psicosis breve, que están siendo estudiados para determinar si su evolución será similar a la de otros cuadros psicóticos clásicos.

La pandemia ha mostrado claramente la importancia de la salud mental dentro del sistema sanitario, que comienza a ocupar un lugar central en el debate público, aunque todavía con una grave falta de recursos. Tal como recuerda el doctor Arango, "España invierte un 5,5% del presupuesto total de sanidad en salud mental, mientras que la media europea es de más del 7%".

Asimismo, uno de los aspectos más destacables que se han abordado en cuanto al tratamiento y atención a estos pacientes ha sido la implantación de nuevas formas de atención sanitaria en salud mental. "La hospitalización domiciliaria, la atención domiciliaria, y los seguimientos telemáticos nos permiten tener acceso a los pacientes de una manera que antes no teníamos", señala el doctor Benedicto Crespo-Facorro, catedrático de psiquiatría, director de la Unidad de Gestión Clínica de Salud Mental del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) y coordinador de esquizofrenia del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM).

"Hasta qué punto el uso de tecnología digital nos permite la detección precoz de posibles casos en fases incipientes o hasta qué punto las nuevas tecnologías hacen posible una comunicación entre el paciente o los cuidadores y los profesionales que nos permita optimizar esa detección es algo en lo que estamos ahora mismo inmersos", ha añadido. No obstante, la atención presencial continúa teniendo una gran relevancia a la hora de detectar nuevos casos.

La psicoeducación y la mejora de los fármacos como claves para la adherencia al tratamiento

El factor que más se asocia a las recaídas es el abandono de la medicación, por lo que, según doctor Crespo-Facorro, ha que establecer pautas de medicación que sean eficaces, tolerables y aceptadas por el paciente. De hecho, estudios apuntan que las personas que interrumpen su tratamiento tras un primer brote psicótico, tienen hasta cinco veces más riesgo de recaída que aquellos que continúan el tratamiento1.

Según destaca el doctor Arango, "los principales aspectos para mejorar la adherencia del paciente al tratamiento son una mejor comunicación, la involucración del paciente en el plan terapéutico, la psicoeducación de paciente y familia, así como la simplificación de los regímenes terapéuticos, tanto farmacológicos como no farmacológicos".

Es muy positivo que ambas partes conozcan bien en qué consiste la enfermedad, los beneficios que reportan los tratamientos disponibles y las consecuencias que suponen decisiones como el abandono de la medicación. Además de disminuir el riesgo de posibles recaídas, la mejora en la adherencia a la medicación aumenta la calidad de vida del paciente y supone una menor carga para los familiares y cuidadores, así como menores costes para los sistemas de salud.

Las recaídas tienden a empeorar la evolución de la enfermedad y la resistencia al tratamiento, con las graves consecuencias que ello puede tener sobre la calidad vida de la persona, su rendimiento académico o trabajo o sus relaciones familiares y sociales.