Sánchez confía en la moderación de ERC y Aragonés para demostrar ‘concordia’ ante el Tribunal Supremo

El presidente cree que los indultos mejoran su posición en España y la UE aunque se tema el desprestigio de la Justicia española

El presidente Sánchez está convencido que los indultos, lejos de empeorar su imagen en España, mientras el PSOE se mantenga firme a su lado, va a reforzar su liderazgo y autoridad en nuestro país y en Europa. A sabiendas Sánchez del alto precio que todo ello tiene para la Justicia española dentro y fuera de España.

Y apuesta Sánchez por un encuentro ‘positivo’ el próximo martes en La Moncloa -el 9 de julio se entrevista con Ayuso- con el presidente de la Generalitat Pere Aragonés para demostrar, ante la Sala Tercera del Tribunal Supremo -ante la que se han recurrido los indultos- que la ‘concordia’ en Cataluña acaba de comenzar.

Otra cosas bien distintas serán: el nivel de ‘discordia’ que los indultos van a causar en toda España; y el daño que todo ello está causando a la Justicia española.

Porque, además de alterar la sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe catalán, se teme con razón que la Corte Europea de Estrasburgo se opondrá la extradición de Puigdemont solicitada por el Tribunal Supremo, dado que los indultos y el anuncio de la reforma del delito se sedición en el Código Penal, se presentan ahora como rectificación del Gobierno a la sentencia del Tribunal Supremo como si fuera excesiva o injusta.

Lo que por otra parte puede incidir en las decisiones que deberá de adoptar la Sala Tercera del Tribunal Supremo sobre los recursos presentados contra los indultos, empezando por su rechazo o admisión a trámite. Y siguiendo, en caso de ser admitido alguno de ellos -lo que parece inevitable- por el que será su veredicto final sobre la posible anulación de las medidas de gracia.

Lo que ocurrirá si en el Tribunal no se aprecia la ‘utilidad pública’ de los indultos en la decisión del Gobierno, sino el solo beneficio de estabilidad política del presidente Sánchez para permanecer en el poder con flagrante ‘desviación de poder’.

Las presiones sobre la Sala Tercera del Tribunal Supremo de lo Contencioso Administrativo se van a intensificar en las próximas semanas y meses tanto desde la fiscalía del Estado, que pretenderá condicionar a la fiscalía de la Sala Tercera, como desde el poder político y mediático de todo el entorno gubernamental.

Y especialmente desde Cataluña donde los separatistas amenazarán con revueltas y violencia en las calles, e incluso con una nueva declaración de la independencia de manera unilateral, en el caso de que el Tribunal Supremo anule los indultos y decida que los nueve indultados deberán de reingresar en prisión. Lo que en todo caso no ocurrirá porque antes se habrán fugado de España siguiendo los pasos de Puigdemont.

Sin embargo el entorno político y mediático europeo y español no es la cuestión que debe valorar y juzgar la Sala Tercera del Tribunal Supremo sino la legalidad de la decisión del Gobierno con los indultos y la motivación de ‘concordia’ que aduce el Ejecutivo.

La que ahora Sánchez espera  escenificar en el encuentro previsto para este partes en La Moncloa con Pere Aragonés. Lo que dará una idea del nivel de distensión y de inicio de la ‘concordia’ entre ambas partes y de las posibles colaboraciones en materia financiera (los fondos UE) entre los gobiernos, así como en la convocatoria de la llamada ‘mesa de diálogo’.

Ahora bien si Pere Aragonés viene a Madrid amenazante, para no levantar suspicacias en sus compañeros del Govern de JxC, en ese caso la idea de la ‘concordia’ no avanzará sino al contrario se desvanecerá. Lo que a los separatistas catalanes les da igual por cuanto ellos están convencidos de que el Tribunal Supremo no se atreverá a anular los indultos.

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