Imborrables Vallekanas: la historia de seis mujeres homenajeadas en un mural que seguirá en Vallecas

El intento de Vox de borrar ese mural pintado por mujeres ha sido rechazado

Geli, Marcela, Marga, Lola, Aurea y Pepa, conocidas popularmente como las 'Imborrables vallekanas', son seis mujeres que han luchado por mejorar las condiciones del barrio madrileño de Vallecas y cuyos rostros seguirán decorando la pared de un colegio, gracias a que el intento de Vox de borrar ese mural pintado por mujeres ha sido rechazado.

De las seis mujeres que ilustran el mural, solo dos siguen vivas y una de ellas, Margarita Rodrigo, que llegó a Madrid en 1963 y se convirtió en un referente en la lucha por las necesidades del barrio, celebra en declaraciones a Efe que se mantenga el mural como "un homenaje a los más mayores por parte de los jóvenes".

A la coordinadora del mural, María Alba, le propusieron pintar 'Imborrables Vallekanas' un día de febrero, aunque no recuerda exactamente cuál. Las chicas del colectivo Kontracorriente querían homenajear a esas mujeres que habían vivido en Vallecas y lucharon por mejorar el barrio y la vida de "su gente" coincidiendo, además, con el día de la mujer. Para ella era un reto.

"La idea era hacer un guiño al mural feminista del barrio de Ciudad Lineal, por eso decidimos utilizar las plantillas para las caras en blanco y negro y un fondo de colores para resaltarlas", cuenta a Efe María, que insiste en que para ella era muy importante que fuera un diseño sencillo, para que se pudiera pintar entre todas las mujeres que se quisieran acercar a colaborar.

María preparó en casa unas plantillas de cartón pluma para que entre todas pudieran marcarlas en el muro del colegio Honduras, en Vallecas, donde estuvieron trabajando durante unos días que fueron muy "bonitos", porque la gente se acercaba a preguntar y les hablaban de las mujeres cuyos rostros comenzaban a reconocerse sobre la pared.

Unos rostros que finalmente seguirán en este muro tras ser rechazada una proposición de Vox, debatida esta semana en el pleno de la Junta del distrito de Villa de Vallecas, para que la fachada del colegio recobrara su "estado original" y que las futuras actuaciones sobre ella "no contengan contenido ideológico o político".

Margarita Rodrigo, Marga, como todos la llaman, llegó a Madrid en 1963 para trabajar en una casa de interna y en 1973 entró en la UVA de Vallecas, un programa de realojamiento. En 1996 fundó la asociación 'Nuestro Aire' junto con otras compañeras para luchar por las necesidades del barrio.

Marcela Borrallos y Pepa Sánchez también fueron referentes de la lucha vecinal por la mejora del barrio de la Villa de Vallecas.

Áurea Ramos, que al igual que Marga, continúa viva, ejerció gran parte de su vida laboral en el CEIP Honduras. Entre sus hitos, la innovación pedagógica y la lucha por la igualdad de oportunidades.

Ángela Rodríguez o Geli, como todos la conocían, fue maestra en el Juan Gris y cofundadora de la Escuela de Animadores de Vallecas. Precursora y activista de colectivos y movimientos sociales, trabajó por conseguir una educación de calidad para que nadie fuera excluido.

Lola Camarena también fue profesora y ferviente defensora de la escuela pública. A ella y a su legado está dedicado el olivo a la entrada del CEIP Quijote.

"Somos mujeres que, aunque nos hagamos mayores y las luchas sean largas, no nos rendimos, juntas y por el bien común", dice Marga orgullosa, que insiste en que los vecinos de Vallecas no defendían únicamente el mural, sino poder seguir usándolo como medio de expresión, tras 35 años cedido al tejido asociativo.

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