Bárcenas está convencido de que cuando estuvo en la cárcel el CNI protegía a Rajoy

Bárcenas denuncia que en su primera entrada en prisión, en 2013, el CNI le espiaba y protegía a Rajoy a través de Soraya

El extesorero del PP Luis Bárcenas cree que cuando estuvo en prisión provisional en 2013 hubo colaboradores del Centro Nacional de Inteligencia que le vigilaron en la cárcel y, "teniendo en cuenta que esta era la operación 'proteger al camarada Rajoy'", dijo estar "convencido" de que la exvicepresienta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, que también era responsable del CNI, "puso su parte ahí".

Así lo expuso en una de las declaraciones, a la que ha tenido acceso Efe, que el extesorero prestó bajo secreto y como perjudicado ante el juez del caso Kitchen, Manuel García Castellón, que investiga el supuesto espionaje ilegal a él y su familia auspiciado presuntamente desde Interior a partir de 2013.

En el marco de esta investigación relató al juez sus sospechas de que alguien del CNI entró en el centro penitenciario en el que estaba preso para hacerle seguimientos y tomar notas de todo lo que hacía y con quién tenía relación.

A uno de ellos, le identificó en el interrogatorio como "el falso dominicano", y señaló que las suspicacias hacia él surgieron cuando, a través del número de NIF que queda registrado en el ticket de compra del economato, y al que consiguió tener acceso, pudo comprobar que la foto que se correspondería con ese número no tenía nada que ver con la del nuevo interno.

"El falso dominicano debió estar un mes y medio" en su módulo, continúo Bárcenas para relatar cómo después de ese tiempo desapareció sin que nadie supiera el motivo.

Habló también de sus sospechas sobre su vinculación al CNI de un preso de origen mexicano con el que compartió celda poco después de que su anterior compañero, el expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa, abandonara la prisión.

Tampoco le pareció casual que ese preso mexicano quedara en libertad poco después de que él saliera de la cárcel, y al que invitó a comer en su casa, según dijo, "con gran disgusto de mi mujer porque creía que estaba confundiendo las cosas y es que de la cárcel sales como sales".

Todo esto, y aunque "puede sonar raro", advirtió, lo vinculó a una secuencia de hechos de los que ahora encuentra relación y que se sucedieron a partir de su entrada en prisión.

Uno de ellos es la entrada ilegal, en octubre de 2013, en el estudio de su esposa, Rosalía Iglesias, donde le intervinieron documentos y un "pendrive" supuestamente en el marco de la operación Kitchen.

Al mes siguiente, prosiguió, se produjo el incidente del falso cura en su domicilio y poco después sufrió, por primera vez en su vida, una reacción alérgica "brutal" de origen desconocido; en diciembre volvió a sufrir un episodio similar que le llevó al hospital.

"Es una casualidad en el tiempo pero es sorprendente porque nunca he tenido una alergia ni he vuelto a tener", destacó el extesorero, que consideró que la única forma en que alguien le pudiese haber echado "una cosa" era en el economato al comprar un café o algo así, explicó.

Teoría a la que añadió que ya entonces tenía "la sensación" de que alguna persona del economato podía estar dando información.

Durante los meses que estuvo en prisión provisional dijo también haber sentido una "persecución" por parte del Ministerio del Interior y comentó una serie de circunstancias que, aseguró, no se han repetido en esta segunda entrada en centro penitenciario.

A su juicio, el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, imputado en Kitchen, le trasladó al entonces responsable de Prisiones, Ángel Yuste, "determinado tipo de actuaciones" con respecto a él.

Explicó como ejemplo que cuando su abogado iba a visitarle siempre se le determinaba una sala concreta cuando ahora puede elegir la que quiera, lo que consideró que esa primera vez lo hacían así para poder grabar sus conversaciones.

Relató también que cuando hacía cada día la llamada a la que tenía derecho, se quedaba a su lado un funcionario al que tenía que decirle el número al que había llamado, y se quejó de ello cuando constató que era al único preso al que hacían eso.

También puso una denuncia por la filtración de la foto de su ingreso en prisión a un periódico y una queja por haber sido sometido cuatro veces a un cacheo integral tras los vis a vis con su mujer, lo que calificó de insólito.

"Había instrucciones de hacerme la vida imposible", aseguró que le dijo al respecto un funcionario de la prisión.