El conflicto entre Alemania y Marruecos por el Sáhara deja 'en suspenso' 1.400 millones de euros de ayuda al desarrollo

Las tensiones se remontan a marzo y, al igual que con España, tienen que ver con el territorio sobre el que Rabat reclama plena soberanía

Marruecos no solo sostiene a día de hoy un pulso diplomático con España. También lo hace de forma paralela con Alemania. Y el motivo es el mismo en los dos casos: la postura de los dos países respecto al Sáhara Occidental. Y según informa este viernes 'El País', este enfrentamiento de Rabat con Berlín deja en el aire 1.400 millones de euros en ayuda al desarrollo y la cooperación que Alemania destina este año al país magrebí, buena parte de los cuales deberían destinarse a la lucha contra el COVID-19.

Esa gran cantidad de dinero convierte a Alemania en el donante más importante de Marruecos a nivel de naciones y afecta también a la Sociedad Alemana de Cooperación Internacional (GIZ, por sus siglas en alemán) y al Banco Alemán de Desarrollo (KfW), ya que todas las operaciones germanas en el ámbito del desarrollo y la cooperación se están viendo "afectadas por la política unilateral de Marruecos", con proyectos totalmente "suspendidos".

El Gobierno marroquí llamó a consultas en mayo a su embajadora en Alemania por los "actos hostiles" que le atribuye al Gobierno de Angela Merkel, entre ellos su "actitud negativa" en relación al Sáhara Occidental, un territorio sobre el que Rabat reclama plena soberanía.

Ya antes, el 1 de marzo, el reino alauí había suspendido su cooperación con la Embajada alemana y con otras instituciones de ese país. Así, desde ese momento se vieron afectadas las intervenciones de la Embajada en Marruecos, cuya asistencia es "muy limitada", en favor de ciudadanos alemanes o la renovación de los permisos de residencia, hasta el punto de que Berlín recomienda "encarecidamente" que se abandone Marruecos antes de que expire el visado, que tiene una duración de 90 días. La Policía estaría rechazando las peticiones "sin dar ninguna razón", advierte el Gobierno alemán.

Rabat ha repasado en estos últimos meses distintos agravios para justificar su pulso con Berlín, en el que se cuela sobre todo la situación del Sáhara Occidental. "Su activismo antagónico tras la proclamación presidencial estadounidense que reconoce la soberanía de Marruecos sobre su Sáhara es un acto grave que no se ha explicado hasta el momento", esgrimió el Ministerio de Exteriores marroquí en mayo, en alusión a las diferencias abiertas desde que en diciembre intercedió el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Las relaciones diplomáticas entre Berlín y Rabat ya se vieron afectadas entonces, si bien las autoridades alemanas alegaron que no habían variado un ápice la posición que venían defendiendo y que pasa por sostener que el estatus de la antigua colonia española sigue pendiente de resolverse.