El líder laborista británico lamenta que el G7 fuera "una oportunidad perdida"

El líder del Partido Laborista británico, Keir Starmer, dijo este miércoles que la cumbre del G7 el pasado fin de semana en Cornualles (suroeste de Inglaterra) fue "una oportunidad perdida" y acusó al primer ministro conservador, Boris Johnson, de ejercer más como "guía turístico" que de "estadista".

Starmer reprochó la escasez de avances reales después de que Johnson resumiera en la Cámara de los Comunes el contenido de la reunión del grupo de las siete economías más desarrolladas junto a la UE y países invitados, a los que el jefe del Gobierno describió como "el once democrático".

El dirigente de la oposición señaló que la cumbre debió ser "la gran oportunidad para toda una generación", pues era la primera en persona desde la pandemia, pero en cambio fue "un paso atrás" en muchos aspectos.

Lamentó, por ejemplo, que los líderes internacionales acordaran ofrecer mil millones de dosis de vacuna anticovid a los países en desarrollo cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido de que se requieren al menos 11.000 millones.

Reprochó que no hubiera acuerdos para resolver la crisis entre Israel y Palestina y que Johnson "inflamara" las tensiones con la Unión Europea sobre el protocolo norirlandés -incluido en el tratado de retirada del bloque-, al insistir, en contra de lo que establece, que productos como las salchichas deberían pasar sin controles aduaneros entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

Starmer sostuvo que sin duda el primer ministro estará satisfecho con "algunos titulares positivos", "fotos bonitas" de la bahía de Carbis, donde se desarrolló la cumbre, e incluso -ironizó- "una pelea con los franceses sobre salchichas", pero todo ello solo "demuestra la poca ambición" del líder "tory".

Además del envío de vacunas, el G7 -formado por el Reino Unido, Japón, Estados Unidos, Canadá, Italia, Francia y Alemania, más la UE y los invitados de este año, Australia, la India, Suráfrica y Corea del Sur-, acordó impulsar un mínimo global del 15 % para el impuesto de sociedades, si bien no ofreció detalles de cómo se aplicaría.

En cuanto al cambio climático, prometió poner fin a la financiación pública de proyectos de carbón contaminante, lo que los ecologistas consideran insuficiente al subrayar que, para cumplir la meta de evitar un calentamiento del planeta superior a 1,5 grados, hay que eliminar todo el combustible fósil.