Colas kilométricas para repostar en Beirut en medio de una creciente escasez

Las gasolineras de la capital libanesa registraron este martes colas kilométricas con esperas de varias horas para poder repostar en medio de una creciente escasez de productos básicos como combustible y medicinas debido a la grave crisis económica que sufre el país.

En una de las principales estaciones de servicio beirutíes, en el barrio cristiano de Achrafieh, las filas de vehículos se extendían por varias calles adyacentes y la espera media para repostar superaba las dos horas, según pudo constatar Efe.

Tras una reciente agudización de la escasez del combustible disponible en las gasolineras, el Gobierno libanés salió a defender que en los últimos meses se ha importado un 10 % más de gasolina, diésel y gas para uso doméstico que en el mismo periodo de 2019.

Analistas y clientes han acusado a los propietarios de las estaciones de servicio de no poner a la venta el combustible en su poder para venderlo a un mayor precio una vez que las autoridades dejen de subsidiar este y otro productos, algo que se espera ocurra pronto por falta de fondos.

Sin entrar en detalles, el Ministerio de Economía informó ayer en un comunicado de que las autoridades se han incautado de cifras "récord" de combustible en una serie de gasolineras que "a pesar de tener cantidades de esa substancia en sus tanques no la estaban vendiendo a los ciudadanos".

"Llevo tres horas en la cola para llenar mi depósito, no me importa, me quedaré más horas. Es mejor que tener un montón de combustible en el país y que lo estén llevando a otros sitios", declaró a Efe el joven Ashraf, de 23 años, en referencia al extendido contrabando a la vecina Siria.

El joven espera su turno en Achrafieh con la esperanza de lograr al menos unos pocos litros de gasolina del surtidor, donde se encuentra un trabajador de la estación ataviado con un chaleco en el que se puede leer "No me apuñales, no me dispares, no me pegues".

En los últimos días, la tensión en las gasolineras ha provocado una serie de incidentes violentos como ataques y peleas. "He venido a la gasolinera más cercana y ni siquiera sé si tendrán combustible suficiente para llenar mi depósito", concluyó en declaraciones a Efe otra clienta del establecimiento, Peggy Roufeil, de 53 años.