Biden se afana en restaurar las alianzas tradicionales de EEUU en el G7 e invita a Merkel a la Casa Blanca el 15 de julio

El presidente EEUU, Joe Biden, se afana desde este viernes en restaurar los lazos con los aliados tradicionales en el G7, tras el mandato de Donald Trump, y prueba de ello es el anuncio hecho por la Casa Blanca de que recibirá en julio a la canciller alemana, Angela Merkel.

La portavoz del Gobierno de EEUU, Jen Psaki, informó de la invitación de Biden a Merkel para que visite Washington DC el próximo 15 de julio, según se indica en un comunicado emitido poco antes de que comenzara la cumbre del G7 en Carbis Bay (Cornualles, en el suroeste del Reino Unido).

Psaki explicó que, durante su encuentro Biden y Merkel hablarán de los compromisos para cooperar ante una serie de desafíos comunes, tomando como base "los valores democráticos compartidos por ambos países". Entre esos retos citó la pandemia de COVID-19, la lucha contra la crisis climática, y la promoción de la prosperidad económica y la seguridad internacional.

La portavoz destacó que la visita de Merkel reafirmará, además, "los profundos lazos bilaterales entre Estados Unidos y Alemania".

Desde este viernes, y a lo largo de tres días, Biden y Merkel se dan cita en la cumbre del G7 en Carbis Bay, junto con el resto de líderes de las democracias más industrializadas del mundo (EE.UU., Canadá, Alemania, Reino Unido, Japón, Italia y Francia, además de la Unión Europea).

Merkel será la primera gobernante europea que Biden reciba en la Casa Blanca desde su llegada a la Presidencia de EEUU el pasado 20 de enero.

Biden se reunió ya en la capital estadounidense con el primer ministro japonés, Yoshihide Suga, en abril, y con su homólogo surcoreano, Moon Jae-in, en mayo.

Durante sus cuatro años de mandato, Trump (2017-2021) mantuvo una relación fría con Merkel, marcada por la tensión personal entre ambos.

Apuesta por el multilateralismo

Biden se ha comprometido desde su ascensión a la Presidencia con el multilateralismo y la colaboración con los aliados tradicionales de EEUU tras los vaivenes de Trump.

De hecho, el Gobierno estadounidense hizo hincapié en ese afán antes del inicio del encuentro de G7, al anunciar la agenda de Biden durante este viernes, ya que subrayó que el presidente iba a insistir en la cumbre en su compromiso con el multilateralismo.

Asimismo, según la Casa Blanca, Biden quiere reiterar la necesidad de trabajar en prioridades, como la salud pública, la recuperación económica y un crecimiento incluyente, además de expresar "solidaridad y valores compartidos con las grandes democracias".

Hasta el momento, apenas han trascendido detalles del contenido de las conversaciones durante la primera sesión plenaria del G7, que ha durado hora y media.

Tras el encuentro, Biden y el resto de dirigentes participaron en una cena de gala con la Reina Isabel II de Inglaterra en el conocido como Proyecto Edén, un espacio medioambiental de 50 hectáreas con grandes cúpulas transparentes en las que se recrean diversos climas terrestres.

Horas antes, Biden y la primera dama Jill Biden fueron recibidos, como el resto de dirigentes y sus esposas, en la playa de Carbis Bay por el anfitrión de la cumbre, el primer ministro británico Boris Johnson, que estuvo acompañado por su mujer, Carrie Johnson.

"Me siento como en una boda", bromeó la primera dama estadounidense cuando llegaba a la playa junto a su marido, quien en el mismo tono ligero propuso que todos los presentes se metieran "en el agua".

El presidente de EEUU y el primer ministro británico mantuvieron el jueves su primer cara a cara desde que Biden ocupa el cargo, en el que firmaron una nueva Carta del Atlántico y hablaron de la pandemia, la recuperación económica, la colaboración científica y técnica, e Irlanda del Norte, entre otros.

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