Tensión en Oriente Medio

La negativa de Hungría frustra una declaración de la UE llamando al alto el fuego en Gaza

Veintiséis países de la Unión Europea -todos menos Hungría- se pusieron este martes de acuerdo en pedir un "alto el fuego" entre Israel y el grupo islamista palestino Hamás, en una reunión extraordinaria de los ministros de Exteriores que no pudo terminar con una declaración conjunta sobre el actual conflicto por el veto húngaro.

El alto representante para la Política Exterior, Josep Borrell, convocó el encuentro para intentar coordinar una posición común sobre la forma en que la UE puede contribuir a la desescalada de la violencia, aunque fue imposible tras un "largo e intenso" encuentro telemático, según él mismo describió.

No obstante, el "sentir general" de los ministros sí fue el de exigir un alto el fuego, dijo el alto representante en la rueda de prensa posterior. "La prioridad es el inmediato cese de toda violencia y la implementación de un alto el fuego. No solo acordarlo, sino implementarlo", apuntó Borrell. "El objetivo es proteger a los civiles y permitir la entrada de ayuda humanitaria en Gaza", continuó Borrell al resumir la postura mayoritaria de los ministros de Exteriores.

Como hizo en los últimos días, Borrell condenó el lanzamiento de cohetes desde Gaza contra Israel por parte de Hamás -al que la UE considera como grupo terrorista- y defendió el derecho de Israel a defenderse, "de forma proporcional y con respeto al derecho internacional humanitario".

Según explicó, también hubo un "fuerte apoyo" entre los ministros para que no se desahucie a las familias palestinas del barrio de Seij Jarrah, en Jerusalén Este, posibilidad que ha desencadenado el conflicto actual, que ha dejado ya desde el pasado lunes al menos 213 palestinos muertos y 10 israelíes.

Divisiones

Pese a que fue Budapest el que vetó una posición común, los países de la UE están divididos entre los partidarios de mostrar un mayor apoyo a Palestina y los que apuestan por secundar a Israel, como Alemania, Austria, República Checa y Polonia, además de Hungría.

En declaraciones previas al encuentro, el ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, pidió también un "cese" de la violencia en Oriente Medio, pero subrayó que "desde hace una semana Israel se encuentra bajo bombardeos masivos" y condenó la actuación de Hamás.

En línea similar se expresó el jefe de la diplomacia de la República Checa, Jakub Kulhánek, al pedir "el cese inmediato de los ataques con cohetes a Israel por parte de los grupos terroristas" y "subrayando" su pleno derecho a "defenderse".

Austria, por su parte, izó la semana pasada la bandera israelí en la sede del Gobierno, lo que le ha causado un conflicto diplomático con Turquía, que ante las críticas a esa decisión llamó a consultas al embajador turco en Viena.

En lado contrario, se encuentran países como Bélgica o Luxemburgo, cuyo ministro de Exteriores, Jean Asselborn, aseguró etse martes que la "escalada de violencia es un síntoma de una enfermedad persistente desde 1967, llamada ocupación", si bien defendió también el derecho de Israel a defenderse, y tildó de "actos criminales" los lanzamientos de cohetes por las milicias palestinas.

Debate en la Eurocámara

También el Parlamento Europeo abordó este martes la escalada bélica en Oriente Medio, en un debate en el que se mostraron también las diferencias entre los diversos grupos.

Socialdemócratas y Verdes apuntaron como origen de esta nueva ola de violencia a la amenaza de desahucio en Seij Jarrah, y el grupo de la Izquierda Europea pidió suspender la participación de Israel en programas con financiación comunitaria.

En cambio, en las filas del Partido Popular Europeo se apuntó que "Israel tiene "el derecho y el deber" de defender a sus ciudadanos de los ataques de Hamas, aunque hay que hacer "lo posible para evitar víctimas civiles", según dijo el eurodiputado David McAllister.