PSOE y PP preparan nuevas estrategias para el otoño tras los resultados de Madrid y la mejora de la pandemia

Las buenas expectativas electorales del PP y la mejora de la pandemia para el PSOE por incremento de la vacunación obligan a cambios estratégicos

El Partido Popular ya prepara el relanzamiento de la alternativa de Pablo Casado a Pedro Sánchez con vistas al nuevo curso político que comienza en septiembre y en la que se incluye un plan para consolidar a los votantes de Cs tras su descalabro del partido de Inés Arrimadas en las elecciones de Madrid y las mejores perspectivas que le anuncian las encuestas frente al PSOE.

Por su parte, Pedro Sánchez también está diseñando un nuevo mensaje de reanimación política tras su fracaso en Madrid y la marcha de Pablo Iglesias con el argumento de la mejora de la crisis de la pandemia, a lo que piensa unir la llegada en el otoño del primer envío de los fondos europeos para la recuperación económica del país.

La palabra ‘cambio’ o ‘nuevo ciclo’ figuran entre los mensajes que espera lanzar el PP para consolidar su proyecto otoñal de alternancia política y de recuperación del centro sociológico ante el desplome de Cs. Pero para ello el PP necesita la previa consolidación de la victoria en Madrid, lo que no será posible hasta primeros de julio, una vez que concluya la investidura de Isabel Ayuso y la formación de su nuevo Gobierno.

El que tendrá que aprobar en julio unos Presupuestos -lleva más de dos años de retraso- que deberán interpretarse como el modelo que el PP ofrecerá a nivel nacional si consigue la alternancia. Y en los que se van a incluir premisas sobre reparto y aplicación de los Fondos UE en la CAM.

Cuestión esta de los Fondos Europeos cuyo control y reparto figura en el punto de mira de la oposición de Pablo Casado, que espera presionar a la UE para que pida un control europeo y español de los fondos, en el reparto y su aplicación. Lo que ya preocupa a Bruselas, desde donde el comisario del sector Paolo Gentiloni exige un ‘consenso nacional’ que garantice la buena y productiva gestión e inversión de los Fondos de la UE.

A lo que se resiste Pedro Sánchez que quiere apuntarse personalmente la llegada de esos fondos y hacer un reparto en sectores industriales y en las CC.AA. de acuerdo con sus alianzas e intereses políticos.

Sobre todo porque esos fondos y la victoria sobre la pandemia que Sánchez pretende anunciar en el otoño, si se mantiene en buen ritmo de vacunación, van a ser el mensaje político del Gobierno y del PSOE, para recuperar la iniciativa y su primacía electoral.

Pero antes de todo esto Sánchez tiene que ver cómo se desarrolla la crisis interna de Podemos y como acepta este partido las reformas estructurales que les exige Bruselas, tras la marcha de Pablo Iglesias.

Asimismo a Sánchez le preocupa la cohesión del PSOE tras el fracaso de Madrid, y tiene pendientes las primarias de Andalucía, donde espera que su candidato y alcalde de Sevilla Juan Espadas derrote a la rebelde Susana Díaz. Para que la andaluza no le plante cara por segunda vez a Sánchez en el 40 Congreso del PSOE que se celebrará los días del 15 al 17 de octubre en Valencia.

Mucho por hacer en el PP y el PSOE que tendrán que habilitar en los meses de junio, julio y agosto equipos de trabajo para preparar y relanzar sus propios proyectos políticos, a la espera el PP de lo que ocurra con Cs y sin descartar un proceso pactado de absorción de este partido. Y en espera el PSOE de lo que pase en el seno del gobierno de coalición y en UP, tras la marcha de Pablo Iglesias, que se acaba de cortar la coleta aparentemente para no volver.