Fiestas y aglomeraciones en toda España para despedir el Estado de alarma

Miles de personas han salido a las calles españolas a celebrar el fin del Estado de alarma sin mascarilla y sin guardar la distancia de seguridad

Madrid, Barcelona o Euskadi han sido epicentros de las grandes fiestas de irresponsables que han salido a la calle a celebrar la caída del Estado de alarma. Las aglomeraciones se han producido en lugares emblemáticos de la ciudad y desde antes de las 00:00 horas del domingo, ya que la que muchos han llamado la 'hora fantasma' -de 23:00 a 00:00- ha sido aprovechada para comprar alcohol en los alrededores.

En las concentraciones de Madrid se ha podido escuchar a una multitud cantando y gritando "libertad", sin mascarillas y sin guardar la distancia de seguridad, en unas imágenes que parecían sacadas de las celebraciones de Nochevieja o de las fiestas de San Isidro.

Plazas como las de Chueca y Malasaña o la Puerta del Sol han sido tomadas por miles de jóvenes, que no han guardado la distancia interpersonal ni han acatado el toque de queda que regía este sábado hasta las 23.00 horas, por lo que podían ser multados, y que han seguido de fiesta hasta mucho después del estado de alarma, que ha vencido a las doce de la noche.

En la calle de Velarde, en el popular barrio de Malasaña, han volado latas y botellas contra dos vehículos patrulla de la Policía Municipal, que ha dispersado una aglomeración de jóvenes y les ha obligado a huir hacia la cercana Plaza Dos de Mayo, ya atestada de gente consumiendo alcohol en grupos de más de seis personas.

En la Puerta del Sol, la Policía Municipal ha desalojado el "kilómetro cero" en torno a las 23.30 horas ante la concentración de la gente, que se ha quedado en las calles aledañas esperando a que el icónico reloj marcara las doce de la noche y decayese el estado de alarma.

En Euskadi también parecieron olvidarse de los 580 positivos por Covid-19 y salieron a las calles mientras Ertzaintza y las policías locales han tenido que intervenir para evitar algunos botellones y aglomeraciones de personas, si bien no se han registrado incidentes destacados, ha informado el departamento de Seguridad.

Como si de una Nochevieja se tratara, al dar las doce y ya sin toque de queda ni restricciones de movilidad, miles de vascos han salido a la calle con bolsas con bebidas y con música a tope en plazas y parques, y se han lanzado cohetes y petardos.

En municipios de los tres territorios se han juntado jóvenes que se saludaban y festejaban en grupos en los que se veían pocas mascarillas.

Así, centenares de personas se han dado cita en el Parque de Doña Casilda y la Plaza de Unamuno del Casco Viejo en Bilbao, así como en la Parte Vieja de San Sebastián, en la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria, y también en las playas de la costa vasca, como la de Arrigunaga en Getxo.

En Barcelona, otro de los epicentros de la fiesta española esta madrugada, la Guardia Urbana y los Mossos d'Esquadra han desalojado a lo largo de la noche a unas 6.500 personas en 31 puntos de la ciudad por formar aglomeraciones y no cumplir con las medidas para evitar contagios.

Así lo ha explicado este domingo el teniente de alcalde de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, Albert Batlle, en declaraciones a Rac-1 y a Catalunya Ràdio.

Batlle ha asegurado que el dispositivo policial habilitado desde la medianoche buscaba minimizar el riesgo de contagios, garantizar la convivencia y la seguridad ciudadana y velar por la seguridad viaria.

El teniente de alcalde ha dicho que no disponía de datos de sanciones impuestas esta noche, pero que el objetivo era esta noche hacer pedagogía más que multar.

Ha detallado que cuando se concentraban muchas personas en plazas, playas y parques públicos de la ciudad, el dispositivo policial intervenía para pedir a la gente que desalojara el espacio.

Batlle ha dicho que ha sido una noche "muy intensa" en la ciudad, pero que era algo "previsible" tras seis meses de vigencia del toque de queda nocturno.

Ha explicado que se han producido algunas "imágenes preocupantes", con concentraciones de personas sin mascarilla y sin distancia de seguridad, un comportamiento de "absoluta irresponsabilidad".