Iglesias y Monasterio protagonizan al ‘alimón’ la incierta recta final de la campaña electoral

La suspensión de los debates beneficia a Ayuso y perjudica a Bal, mientras el sainete de Iglesias oscurece a Gabilondo y a García

A toro pasado, y nunca mejor dicho, tras asistir a la capea que Pablo Iglesias y Rocio Monasterio protagonizaron en el debate de la SER, en el centro de mando electoral de La Moncloa -Ferraz ni pincha ni corta- habrán llegado a la conclusión de que Iglesias les ha tomado el pelo de lo lindo y ha dejado a Gabilondo fuera de juego y convertido en mozo de estoques del presunto ‘matador’ de Vox.

Mientras, Monasterio se presenta en el flanco derecho de la política como ‘La mujer que mató a Liberty Wallace’, lo que le da nuevo impulso a Vox en las encuestas. De la misma manera que en Podemos creen que este sainete de Iglesias les permitirá recuperar distancias frente a Más Madrid y al PSOE, cortando la progresión de Mónica Garcia y hundiendo a Ángel Gabilondo.

Isabel Ayuso con mantilla y peineta permanece sentada en la ‘barrera del 9’ de la plaza de Las Ventas de Madrid, viendo semejante espectáculo, que es el lugar torero donde Ayuso quiere cerrar una campaña electoral que va de sobresalto en sobresalto.

Y donde al pobre de Edmundo Bal lo han dejado entre todos en el rol de ‘monosabio’ del espectáculo con la moto y con la chupa de cuero con la que el candidato de Cs, haciéndose el moderno, se presentó en el debate de Telemadrid.

Un debate donde Iglesias no tocó pelota y a donde llegó en un taxi al que se subió 200 metros antes de llegar a la puerta de Telemadrid, porque, como lo demuestra un vídeo que lo cazó, el pájaro del moño japonés, había llegado a la Ciudad de la Imagen en coche oficial y con conductor. Otra prueba de su desvergüenza y capacidad de manipulación como luego lo probó en la SER.

El lugar donde Iglesias dinamitó los debates electorales, lo que constituye una bendición para Isabel Ayuso que es incapaz de hilar tres frases seguidas y que se presentó en Telemadrid con el maquillaje de Cleopatra para tapar las ojeras de una noche sin dormir, por miedo al debate en el que, a duras penas, aguantó el tirón.

Hay que reconocer que a Iglesias el numerito que montó en la SER -donde le tomó el pelo a Ángels Barceló- le ha salido muy bien y le ha dado muchos minutos de televisión (La Sexta TV lo tiene a todas horas en pantalla, lo que también beneficia a Monasterio).

Y ello aunque todo sea una patraña, porque a Iglesias le importa un rábano que Monasterio crea o no se crea lo de las cartas amenazantes con balas. Como a él tampoco le importó ni condenó el ataque a Vox en Vallecas, ni se cree Iglesias que Vox pretenda destruir la Democracia, que según Iglesias no existe en España.

Y esperemos que el ministerio de Interior de Marlaska -que tiene muy mala cara- haga públicas sus investigaciones, las que tenga, sobre las famosas cartas amenazantes con balas antes de que termine la campaña electoral. Porque si no lo hace antes del 4-M entonces sí que será para sospechar.

En Moncloa no saben qué hacer

Después de haber ordenado al pobre Gabilondo que rectificara su mensaje inicial de que ‘con este Iglesias’ el no pensaba gobernar, ahora que Iglesias se ha convertido en el Rey del Mambo de las televisiones sanchistas donde Interpreta la canción de ‘Sexbomb’ de Ton Jones, en Moncloa saben que el protagonismo del jefe de Podemos en la izquierda les impedirá que los votantes huérfanos de Cs recalen en el PSOE sino que se irán a PP y Vox.

Como en Más Madrid saben -Errejón es quien mejor conoce a Iglesias- que la bronca impostada de Iglesias en la SER tenía como principal objetivo el recortar distancias entre Podemos y Mas Madrid porque tras el debate de Telemadrid y las buenas perspectivas de MM en las encuestas le daban a Errejón, en la noche electoral del 4-M, el título de vencedor en la izquierda por encima de Gabilondo e Iglesias.

Y ello iba a relanzar a Errejón y Más Pais en la política nacional, dañando las expectativas de Podemos con un Iglesias en retirada que prometía dejar el liderazgo de UP en manos de Yolanda Díaz. Lo que está por ver tras lo que ocurra en Madrid, porque Iglesias odia a Errejón y no quiere, por nada del mundo, que su ex amigo y compañero, le quite el espacio de la izquierda radical que él inventó.

¿Y Pedro Sánchez, que piensa de todo esto el presidente Sánchez? Pues que Iglesias ha maniobrado para favorecer en Madrid la victoria del PP y Vox -cuando Tezanos anunciaba con el CIS que podían perder- si Vox no llegaba a los 12 escaños, mientras que ahora tras la bronca de Iglesias Vox llegará a los 15 y el PP se comerá a Cs.

Por lo que lo que se ha dinamitado en la bronca de la SER no ha sido la campaña electoral, como dicen algunos, sino la unidad de la izquierda que Moncloa había planificado con la actuación conjunta de PSOE, MM y UP en Telemadrid y con la encuesta manipulada del CIS. Y ahí incluido el abrazo de Gabilondo a Iglesias que se ha convertido en el abrazo del oso mañoso de Iglesias al candidato desconcertado del PSOE.

Y puede incluso que, en estas circunstancias, Sánchez prefiera la victoria de la derecha en Madrid antes que un triunfo de la izquierda en el que Iglesias se presentaría como el campeón.

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