El Bundestag aprueba el 'freno de emergencia' entre fuertes protestas en Berlín

El Bundestag o Cámara Baja del Parlamento de Alemania ha aprobado este miércoles el paquete de restricciones a implementar de manera nacional con el objetivo de frenar la expansión de la pandemia del COVID-19. El proyecto de ley fue aprobado mientras en la calle, la Policía dispersaba a miles de manifestantes -entre seguidores de teorías de la conspiración, negacionistas y ultraderechistas, así como otros ciudadanos descontentos con las restricciones.

El proyecto de ley presentado por el Gobierno de la canciller, Angela Merkel, ha recibido 342 votos a favor, 250 en contra y 64 abstenciones. De manera concreta, han apoyado la enmienda las bancadas parlamentarias de la coalición de Gobierno --la unión conservadora CDU/CSU y el Partido Socialdemócrata alemán--. El Partido Liberal (FDP), la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) y La Izquierda han votado en contra, mientras que los Verdes se han abstenido.

Entre otras medidas, la enmienda a la ley, llamada "freno de emergencia", implica la adopción de un toque de queda desde las 22.00 horas a las 5.00 en aquellas regiones con un alto nivel de incidencia de contagios por COVID-19.

Además se suspenderán las clases presenciales a partir de 165 casos, aunque a partir de 100 se implanta ya la obligatoriedad de dos tests semanales de antígenos.

A partir de un nivel de incidencia semanal de 100 se limitarán también los contactos o reuniones, que solo serán posibles entre personas convivientes o como máximo una más de otro hogar.

La normativa podría entrar en vigor como muy pronto el sábado. Antes de que eso ocurra, todavía tienen que pasar por el Bundesrat este jueves. Posteriormente, deberá ser firmada por el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, y ser promulgada. Las medidas expirarán como muy pronto el 30 de junio.

El proyecto de ley fue aprobado el pasado martes por el Consejo de Ministros y entró en el trámite parlamentario el viernes siguiente, en que se presentó ante el Bundestag. Se espera ahora que se someta a la ratificación del Bundesrat (cámara alta), donde se anuncia resistencia de algunos "Länder"

Estas medidas suponen una limitación a la capacidad de acción de los estados federados, a los que compete implementar las medidas consensuadas.

El propósito de Merkel es establecer restricciones uniformes en todo el país. Con ello se propone evitar la situación actual, en que cada medida se consensúa entre la canciller y los poderes regionales, pero en la práctica se genera un descontrol en su aplicación, ya que depende del criterio de cada "Land".

La coalición de Merkel aceleró la aprobación del freno de emergencia ante el ascenso de casos de coronavirus. Si en febrero se había logrado rebajar el nivel a 65 casos semanales por 100.000 habitantes, ahora se sitúa en los 160,1 casos, según la cifras de hoy del Instituto Robert Koch (RKI) de virología. Ello significa un leve descenso respecto al día anterior, pero sigue siendo demasiado alta.

El pico de incidencia se registró el pasado 22 de diciembre con 197,6 infecciones por cada 100.000 habitantes en una semana. Entró entonces en vigor la paralización de la vida pública. Los comercios no esenciales se sumaron al cierre que, desde noviembre, regía para restauración, ocio y cultura.

Unas dos horas antes del debate del proyecto, miles de manifestantes -entre seguidores de teorías de la conspiración, negacionistas y ultraderechistas, así como otros ciudadanos descontentos con las restricciones- se habían concentrado en contra.

Las fuerzas de seguridad ordenaron la disolución de la protesta, al constatarse que la mayoría de los concentrados -unos 8.000 según la televisión pública Rbb- no respetaban las reglas de distanciamiento físico ni portaban mascarilla.

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