El marido de Esperanza Aguirre simuló una donación para defraudar y apropiarse de un cuadro de Goya

El cuñado de Aguirre acusa a su hermano de apropiarse de la herencia y defraudar al fisco

El marido de Esperanza Aguirre, Fernando Ramírez de Haro, simuló ante notario una "donación verbal" de un cuadro de Goya y otras obras de arte por un valor total de 8 millones de euros, según denuncia su hermano Íñigo Ramírez de Haro, que le acusa ante la Justicia de apropiarse de esa herencia y defraudar al fisco, según informa elDiario.es.

Según elDiario.es, que ha accedido a la liquidación del impuesto de sucesiones y donaciones que presentó el albacea de la herencia del conde de Bornos, el suegro de Aguirre, es un documento donde solo figuran estos pocos bienes y un supuesto patrimonio de dos mil euros. Es decir que su hijo mayor, Fernando Ramírez de Haro, habría ocultado al fisco de la Comunidad de Madrid una gran parte de la herencia: otros ocho millones de euros en obras de arte y antigüedades. Un presunto fraude que su hermano Íñigo Ramírez de Haro ha denunciado en los tribunales y del que también se benefició Aguirre, ya que están casados en régimen de gananciales.

La expresidenta madrileña y su esposo vendieron en julio de 2012 un cuadro inédito de Goya al empresario Juan Miguel Villar Mir por cinco millones de euros sin protegerlo como bien cultural para ahorrarse pagar impuestos. Según publicó elDiario.es, la venta la llevó a cabo el marido de la expresidenta madrileña pero el pago llegó a una cuenta corriente en la que ambos son cotitulares.

Este ingreso de cinco millones de euros no es algo nuevo, ya que en mayo de 2015, elDiario.es publicó que Aguirre y su marido habían ingresado en una de sus cuentas un cheque de 5.115.600 euros el 25 de julio de 2012. Un día después, infoLibre desveló que ese dinero respondía a la venta de un cuadro de la familia del conde de Bornos. En ese momento, sus hermanos aceptaron que se quedase con todo el dinero de la venta, ya que el esposo de Aguirre los convenció de que sufría una mala situación económica. Además, no fue hasta 2019 cuando Vanity Fair reveló que el cuadro vendido era un Goya.

La obra, que no está firmada por Goya, es  retrato de Valentín Belvís de Moncada y Pizarro, marqués de Villanueva del Duero, teniente general del Ejército de Carlos IV y grande de España, y antepasado de la familia política de la expresidenta madrileña. La pintura era propiedad de Ignacio Ramírez de Haro, el conde de Bornos, suegro de Esperanza Aguirre, que desconocía el valor del cuadro en su poder. Cuando murió en 2010, la familia encargó un peritaje del cuadro para intentar conocer su autoría.

En 2012 se descubrió que la pintura era obra de Goya. Sin embargo, ni el Gobierno de la Comunidad de Madrid, por aquel entonces en manos de Esperanza Aguirre, ni el Ministerio de Cultura con José Ignacio Wert al frente iniciaron los trámites para incluir esta obra en el catálogo de bienes culturales protegidos, lo que es obligatorio por la Ley del Patrimonio Histórico Español.

Cuatro meses después del descubrimiento de su autoría, el marido de Aguirre vendió el cuadro a Villar Mir. Según elDiario.es, si la obra hubiera sido catalogada como un Bien de Interés Cultural, la ley hubiera obligado a los vendedores a comunicar cada detalle de la compraventa al Ministerio de Cultura, por lo que la venta hubiera tenido una mayor carga tributaria difícil de evitar mediante la ocultación de parte de su precio.

La venta se encuentra en los tribunales porque uno de los cuñados de Aguirre, Íñigo Ramírez de Haro, denunció a la pareja por los delitos de tráfico de influencias, blanqueo de capitales, estafa, apropiación indebida, fraude fiscal y de delitos contra el patrimonio histórico de España, entre otros cargos.