Doble conmoción en EEUU: un nuevo tiroteo con 8 muertos y el crimen policial a un menor latino sacuden el país

Una vez más, Estados Unidos se levantó este viernes impactado por un tiroteo, en este caso en Indianápolis (Indiana), donde ocho personas murieron y cinco resultaron heridas después de que un hombre armado abriera fuego antes de quitarse la vida, en un suceso del que todavía se desconocen las motivaciones. Se trata del quinto tiroteo con múltiples víctimas del país en las últimas semanas. A la conmoción causada por el tiroteo de Indiana se ha sumado también en las últimas horas la divulgación de un vídeo de la Policía de Chicago que muestra a un agente disparando fatalmente a un menor de 13 años, cuando el niño tenía las manos en alto durante una persecución ocurrida en el barrio hispano de La Villita el pasado 29 de marzo.

El nuevo tiroteo en EEUU tuvo lugar alrededor de las 23.00 hora local del jueves (03.00 del viernes GMT) en Indianápolis cuando un individuo comenzó a disparar a quemarropa en un almacén de la empresa de servicios postales FedEx, situado cerca del aeropuerto de la capital de Indiana. A su llegada al lugar, la policía encontró a cuatro de los fallecidos fuera del centro y a otros cuatro en su interior.

"Cuando los agentes llegaron se encontraron con una escena del crimen caótica y activa, hallaron varias víctimas -heridos y varias víctimas fallecidas-, así como al sospechoso muerto, aparentemente por una herida de arma que se autoinfligió", dijo el subdirector de Investigaciones de la Policía de Indianápolis, Craig McCartt, en una rueda de prensa este viernes.

A través de las entrevistas con testigos, las autoridades han averiguado que el sospechoso llegó al lugar en un vehículo y que empezó a disparar indiscriminadamente en el aparcamiento del almacén para más tarde entrar en el local, antes de quitarse la vida. "No tuvo ninguna confrontación con nadie, ninguna discusión, simplemente comenzó a disparar indiscriminadamente", afirmó McCartt.

Por el momento, las autoridades consideran que es demasiado "prematuro" para hablar de las motivaciones del sospechoso, que todavía no ha sido identificado formalmente, aunque la policía tiene "una idea" de quién es. De la misma forma, la oficina del forense todavía no ha logrado identificar a las víctimas mortales del tiroteo.

"Lo que solemos hacer es esperar a que todas las pruebas hayan sido recopiladas. Aún no hemos sido capaces de acudir a la escena para confirmar ninguna identidad", explicó la subdirectora de la oficina forense del condado de Marion, Alfarena McGinty, en la misma comparecencia ante los medios que McCartt.

Uno de los testigos del suceso, Levi Miller, que se encontraba dentro del almacén, aseguró a la cadena de televisión NBC que el agresor llevaba un rifle automático y que profirió una serie de gritos mientras disparaba, aunque no pudo entender lo que decía.

Miller, empleado de FedEx, estaba comiendo con unos amigos cuando escuchó lo que parecían ser unos disparos dentro del edificio.

Al principio pensó que era el motor estropeado de un vehículo, pero cuando oyó seis disparos y luego otros diez, se levantó y vio la figura de un hombre que estaba disparando "en direcciones arbitrarias".

La Policía de Indianápolis no ofreció detalles sobre el tipo de arma empleada y McCartt se limitó a indicar durante la rueda de prensa que el sospechoso utilizó un rifle.

Este incidente ha vuelto a abrir por enésima vez el debate sobre un mayor control de las armas de fuego en EEUU, y este viernes muchos demócratas alzaron su voz para instar al Senado a que apruebe una nueva legislación.

En concreto, se referían a una propuesta que ya ha recibido la luz verde de la Cámara baja y que permitiría ampliar la verificación de los antecedentes penales de los compradores en las transacciones entre particulares.

Así se expresó el presidente del país, Joe Biden, quien exigió a la Cámara alta en un comunicado que refuerce el control de las armas de fuego y deje de "aceptar" un tipo de violencia que "se ha convertido en algo demasiado normal" y causa 106 víctimas mortales al día en EEUU. "La violencia armada es una epidemia en Estados Unidos, pero no debemos aceptarla, debemos actuar", exhortó.

Y recordó que la semana pasada ya pidió al Congreso que aprobara "leyes de sentido común para prevenir la violencia armada", como el refuerzo del sistema de verificación de antecedentes de los compradores de armas y "una prohibición de las armas de guerra y los cargadores de alta capacidad".

El mandatario ha ordenado que las banderas de los edificios públicos ondeen a media asta en memoria de las víctimas en Indianápolis.

Quinto tiroteo en apenas unas semanas

Este incidente es el quinto tiroteo con múltiples víctimas del país en las últimas semanas. El ocurrido el 22 de marzo en un supermercado de Colorado, con 10 muertos, fue el que más fallecidos ocasionó.

A pesar de la pandemia, que obligó a muchos estadounidenses a quedarse en casa, el año 2020 fue el que más víctimas mortales ha acumulado por violencia armada en las últimas dos décadas.

La ONG Amnistía Internacional insistió este viernes en la necesidad de reformar con "sentido común" la legislación en EEUU para restringir el uso de armas de fuego. Es prácticamente imposible que las medidas legislativas para un mayor control de este tipo de armamento salgan adelante en el Senado, donde los demócratas -el partido del presidente- tienen una mayoría tan estrecha que necesitarían convencer a al menos diez republicanos para aprobarlas.

Conmoción tras la muerte de un menor latino

Estados Unidos también está conmocionada por la divulgación de un vídeo de la Policía que muestra un supuesto enfrentamiento armado en que un agente mató de un disparo en el pecho a un niño latino de 13 años en un callejón del barrio mexicano La Villita, en Chicago.

En el vídeo grabado por una cámara policial y divulgado por la agencia que se encarga de investigar los casos de uso de fuerza letal se ve que Adam Toledo tenía los brazos levantados cuando se da vuelta y enfrenta al policía que lo perseguía.

El episodio duró una fracción de segundo, y según declaró la alcaldesa de Chicago, Lori Lightfoot, "fue una tragedia increíblemente dolorosa" que seguramente provocará una respuesta emocional para todos los que la vean. "Es por eso que pedimos que las personas se expresen pacíficamente", agregó, anticipándose a posibles protestas.

La Policía se ha preparado para el caso de disturbios civiles, preocupada por la posible influencia en Chicago del juicio que se realiza en Minesota al expolicía Derek Chauvin, acusado de la muerte del afroamericano George Floyd. También por la muerte en el mismo estado de Daunte Wright, de 20 años, por una agente policial de ciudad de Brooklyn Center. Varias unidades policiales especializadas de la ciudad se estaban preparando para cancelar sus días libres en caso de disturbios.

El incidente ha renovado los pedidos de reformas policiales en la tercera ciudad más grande de Estados Unidos. La Policía de Chicago ha estado bajo un intenso escrutinio desde 2014, cuando un oficial blanco disparó y mató a un adolescente negro y fue declarado culpable de asesinato en segundo grado.