El desafío soberanista

El juicio a los mossos que acompañaban a Puigdemont en Alemania durante su detención arrancará el 24 de mayo

La Fiscalía pide tres años de cárcel para cada uno de los agentes por un presunto delito de encubrimiento

El juicio a los dos mossos que acompañaban al ex presidente catalán Carles Puigdemont cuando fue detenido en Alemania comenzará el próximo 24 de mayo en la Audiencia Nacional por un presunto delito de encubrimiento por el que la Fiscalía pide para cada uno de ellos una pena de tres años de cárcel.

Según fuentes jurídicas consultadas por Europa Press, esa será la fecha de arranque de un juicio que la Fiscalía de la Audiencia Nacional ha solicitado abrir en una nota de prensa difundida este miércoles.

Los mossos Carlos de Pedro y Xavier Goicoechea fueron procesados en febrero de 2020 por el Juzgado Central de Instrucción Número 6 al considerar que con su actuación perseguían que Puigdemont no fuese detenido después de que se reactivara la orden europea de detención y entrega emitida por el Tribunal Supremo.

El teniente fiscal de la Audiencia Nacional, Miguel Ángel Carballo, ha señalado que los mossos actuaron siendo "conscientes" de que contra Puigdemont pesaba una euroorden por hechos constitutivos de delitos de rebelión y otros.

"La intención de los acusados era ayudar a Carles Puigdemont a regresar a Bélgica y evitar su identificación en algún lugar donde pudieran ejecutar la orden europea de detención", ha afirmado.

Por ello, ha reclamado para ellos una pena de tres años de cárcel y una inhabilitación especial por el mismo periodo de tiempo para empleo o cargo público y para ejercer el derecho al sufragio activo.

De libranza pero en activo

Según el relato de hechos que hace el Ministerio Público, los dos agentes estaban "en servicio activo" el 25 de marzo de 2018, De Pedro en la unidad de seguridad ciudadana de la comisaría de El Prat de Llobregat y Goicoechea en el Área de Escoltas en Sabadell. Ambos se encontraban esos días "disfrutando de una semana de fiesta".

"Aprovechando los días libres de trabajo", se desplazaron el 19 de marzo a la localidad de Waterloo (Bélgica), donde se había establecido Puigdemont después de huir de España tras la declaración unilateral de independencia (DUI) del 27 de octubre de 2017.

El 23 de marzo, estando en Bélgica, "una persona no identificada" les pidió que fueran a buscar en coche a Puigdemont, que se encontraba en Helsinki (Finlandia) cuando el juez instructor del 'procès', Pablo Llarena, reactivó esos días la orden europea de detención y entrega.

Periplo europeo

"El mismo día de la emisión de la orden, Puigdemont abandonó Helsinki", mientras que "los dos acusados salieron de Bruselas conduciendo el vehículo y llegaron a Estocolmo a una hora que no se ha determinado". Una vez allí, recogieron al ex president e iniciaron el regreso a la capital belga, explica el fiscal Carballo.

Fue el 25 de marzo, pasadas las 11.00 horas, cuando agentes de la Policía alemana interceptaron el coche en un aparcamiento de viajeros pendulares de Jagel, en la autopista BAB7, que transcurre entre la frontera con Dinamarca y la ciudad de Hamburgo.

En el vehículo, viajaban Puigdemont, los dos mossos y otras dos personas, el empresario Josep María Matamala y el historiador Josep Lluís Alay. Estos dos últimos también estuvieron imputados en esta causa, pero el juez instructor, Manuel García Castellón, archivó la investigación para ellos a petición de la Fiscalía.

Mientras en el caso de los mossos ha pesado su carácter de funcionarios para continuar el procedimiento judicial contra ellos, el rol del empresario y el historiador sería equiparable al del resto de personas que acompañan al Puigdemont dentro y fuera de Bélgica cada vez que se mueve por Europa para participar en algún evento.