Crece el temor a Astrazeneca: un joven muere tras ser vacunado y aumentan los efectos adversos

Sanidad admite que se están estudiando doce casos de eventos trombóticos entre las personas vacunadas con el compuesto anglosueco

El rechazo a la vacuna de AstraZeneca aumenta cada día. A la desconfianza y confusión por la falta de criterio del Gobierno a la hora de situar la franja de edad para los vacunados con el compuesto anglosueco se suman los casos de trombosis en toda Europa, algunos de los cuales han derivado en muerte, y unos efectos secundarios silenciosos, que sufren casi todos los que son inmunizados, sobre todo en forma de fiebre, cansancio y malestar general, que en ocasiones duran varios días, pero que la mayoría no reporta a Sanidad al no verlos de gravedad. Algunos ciudadanos también sufren dolor de garganta e incluso hinchazón en la cara, efectos no descritos en un principio por los primeros vacunados.

Con fecha del 21 de marzo, de un total de 985.528 personas con el preparado de Astrazeneca, solo el 0,18%, notificaron a las autoridades sanitarias, es decir, yendo a urgencias por ejemplo, haber sufrido algún efectos adverso, aunque ese porcentaje no sirve de termómetro real porque la mayoría de personas sufre los dolores en su casa. A todo esto se suma en las últimas horas la muerte de un joven profesor de 30 años en Toledo por trombos tras vacunarse con Astrazenca, a la que hay que sumar otros fallecimientos que se están investigando, lo que acrecienta el temor de una población que probablemente no está recibiendo la información suficiente y correcta sobre la vacuna. La consecuencia es clara: muchos de las personas llamadas a vacunarse por los servicios de Salud de las autonomías están renunciando a ello.

El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, admitió este lunes que se están estudiando doce casos de eventos trombóticos entre las 2.575.716 personas vacunadas en España con AstraZeneca en España. "Sabemos que es un posible efecto secundario de esta y otras vacunas. La probabilidad existe", dijo sin aportar más datos.

Sin embargo, defendió que la vacuna de AstraZeneca es "una de las buenas armas que tenemos para acabar con la epidemia" y señaló que aún hay margen para decidir sobre la segunda dosis a menores de 60 años.

Estas declaraciones se producen tras conocerse que el Complejo Hospitalario Universitario de Toledo notificó a Sanidad una sospecha de reacción adversa a la vacuna de la farmacéutica AstraZeneca de un paciente que ha fallecido este lunes tras sufrir trombos graves, según informó la Junta de Castilla-La Mancha.

Este complejo sanitario informó de que el servicio de Medicina Intensiva notificó el pasado viernes a la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios, del Ministerio de Sanidad, una sospecha de reacción adversa registrada en un paciente ingresado en la UVI del Hospital 'Virgen de la Salud' de la capital toledana.

El pasado viernes ingresó en la UVI un paciente con fenómenos trombóticos muy graves, sospechosos de estar relacionados con la vacuna de AstraZeneca, han informado fuentes del Gobierno regional.

El paciente, un docente de 30 años que daba clase en Toledo, según otras fuentes, ha permanecido en estado muy grave en el servicio de Medicina Intensiva del Hospital Virgen de la Salud, donde finalmente ha fallecido este lunes.

Este caso se suma a otros que se están investigando y cuya información todavía se desconoce, como el de dos fallecidos en Lleida tras recibir la vacuna. Un hombre falleció dos horas después de recibir la dosis y otro al día siguiente. En el primero de los casos, sus familiares denunciaron lo ocurrido porque no tenía ninguna patología y era muy deportista. "No creo en las casualidades", dijo su sobrina en redes sociales.

La semana pasada, las autoridades sanitarias revisaron la estrategia de vacunación para Astrazeneca después de que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) se pronunciara sobre unos trombos raros que se habían registrado entre personas ya vacunadas en varios países.

La EMA alertó que la aparición de trombos combinados con niveles bajos de plaquetas debe incorporarse a la lista de efectos adversos de la vacuna de AstraZeneca como un posible efecto secundario "muy raro", sin que hasta ahora se haya podido determinar un factor de riesgo concreto que afecte a unos vacunados más que a otros.

Pese a este "posible vínculo" con casos de tromboembolismo, la EMA ha querido dejar claro que los beneficios de esta vacuna para prevenir el COVID-19 siguen estando muy por encima de cualquier riesgo de efectos secundarios.

La vacuna en España no se administrará a menores de 60 años pero sí hasta los 69, frente a la estrategia que se había seguido inicialmente que la recomendaba para menores de 55 años, lo que ha provocado críticas y confusión por la zozobra de las autoridades.

El caso es que el miedo a AstraZeneca lejos de estabilizarse, ha aumentado, como muestra por ejemplo el hecho de que el pasado jueves solo el 45% de los 32.000 convocados para vacunarse en la Comunidad de Madrid el viernes confirmó su cita con la vacuna de Oxford. Esta psicosis también se ha trasladado a otras autonomías. De media, entre un 15% y un 20% han renunciado a la vacuna en toda España, lo que pone en peligro la estrategia de vacunación.

Los expertos alertan en cualquier caso que, más allá de los síntomas típicos, el paciente vacunado con AstraZeneca debe acudir al médico si se muestra dificultad para respirar, dolor de pecho, hinchazón en la pierna, dolor abdominal, visión borrosa, dolores fuertes de cabeza o petequias (manchas en la piel).

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