Jaime Peñafiel: "El duque de Edimburgo no soló modernizó a la Monarquía, también humanizó a Isabel II"

¿Cómo ha sido Felipe de Edimburgo en su papel de consorte durante más de 70 años,  el más longevo de la monarquía británica?

Felipe de Edimburgo ha sido quizás el consorte por excelencia que ha habido en las monarquías europeas. Estaba también Klaus van Amsberg en Países Bajos o Henri de Monpezat en Dinamarca, pero Felipe fue el más perfecto y profesional de todos.

Siempre se le ha atribuido un papel de modernizador de la familia real británica. ¿En qué sentido impulsó esta modernización de la institución?

Como ejemplo bajó a las cocinas de Buckingham, que eran muy antiguas, donde había lavanderas que fregaban a mano, él les puso lavavajillas, renovó y modernizó las cocinas. Incluso puso cocinas en varias plantas al lado de los comedores, donde puso aparatos para poder calentar y preparar la comida, ya que hasta entonces cuando había banquetes tenían que subir los platos desde los sótanos.

Él no solo modernizó la Casa Real sino que humanizó también a la reina Isabel. Hasta el punto de que un día le dijo a su esposa la reina, que siempre aparecía en público muy seria, "mujer sonríe". En cierta ocasión, iban los dos en el coche un día que llovía y salpicaron a un grupo de personas que estaba esperando a que pasara la comitiva real. La reina preguntó a su marido qué estaban chillando esas personas y él le respondió "lo que somos, miserables". No era antipático, simplemente era muy cínico e irónico, y eso a la reina Isabel II le divertía muchísimo porque le relajaba.

También fue bastante polémico por su fama de mujeriego y por su relación con la prensa...

Como nuestro Rey Juan Carlos ha sido siempre muy mujeriego, pero mucho. Incluso, hay varios libros editados allí en Reino Unido que habla de sus aventuras. Hasta el extremo de que en 1992, el 'annus horribilis' como decía la reina Isabel al separarse ese año el príncipe Andrés y comenzar los problemas entre el príncipe Carlos y Diana de Gales, se declaró un incendio en Windsor, mientras circulan las imágenes de la reina con calderos tratando de apagar el fuego, su marido estaba en ese momento en Buenos Aires encamado con la madre de su nuera, con la madre de Sarah Ferguson. Siempre ha sido un mujeriego hasta el punto de que su propio suegro, el rey Jorge VI, tras casarse con su hija le dijo "Ay Felipe si tu bragueta hablara".

Las infidelidades fueron la tónica de su vida. Lo que pasa es que la reina Isabel, a diferencia de la reina Sofía, cuando le vinieron con el cuento de que su marido tenía aventuras, ella dijo una frase fantástica que yo le he brindado muchas veces a nuestra reina emérita: "Yo a mi marido no le pido fidelidad, le pido lealtad". Él siempre fue leal a la Reina pero no fiel.

Al mismo tiempo era una persona muy cínica y también odiaba a la prensa de una manera visceral. Hasta el punto de que una vez que viajó a Gibraltar, al bajar del avión preguntó a las autoridades que quería saber cuáles eran los periodistas y cuáles los monos. Odiaba a la prensa, quizás yo he sido uno de los pocos periodistas que le ha podido entrevistar.

¿Y cómo fue esa entrevista? ¿Qué recuerdos le trae?

Fue muy entrañable. Yo le entré por la cosa humana, me lo gané diciéndole en un encuentro previo que tuve con él que se parecía muchísimo a mi padre. Eso le gustó y me indicó que me contactaría su secretario para poder hacerle una entrevista. En dicha entrevista estuvimos hablando del tiempo, de los caballos, un tema que a mi también me gusta mucho, de todo, la verdad es que fue una entrevista muy personal.

¿Cómo era su relación con la familia real española?

Siempre ha habido una buena relación de amistad entre ambas casas reales, además de tener lazos de sangre. Ten en cuenta que el duque de Edimburgo era tío de Doña Sofía, ya que el padre de ella, Pablo I, era primo hermano de Jorge I, abuelo de Felipe.