Según un estudio

Hallan por primera vez que en el Neolítico alteraban el ciclo de reproducción de las ovejas

Un estudio, liderado por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), ha encontrado, por primera vez, que los primeros ganadores del Neolítico alteraban el ciclo de reproducción de las ovejas para adaptarlo a las necesidades humanas.

Un hallazgo que ha sido posible por los restos de animales que hay en el yacimiento de la cueva de Chaves, en el Prepirineo aragonés, en Huesca, que ha permitido obtener por primera vez datos inéditos sobre el control reproductivo y alimentario de los primeros rebaños domésticos durante el Neolítico en el Mediterráneo occidental, que se ha hecho con técnicas basadas en las analíticas de isótopos estables y del microdesgaste dental, según ha informado la UAB este viernes en un comunicado.

Esta modificación de "los ritmos estacionales de reproducción supuso un gran hito para las sociedades prehistóricas", que posibilitó la obtención de carne y leche durante todo el año, tal y como ha explicado la profesora del Departamento de Prehistoria de la UAB y coordinadora del proyecto, Maria Saña, un aspecto que supuso implicaciones en la alimentación, la economía y en la organización social de las primeras comunidades agrícolas.

Asimismo, la responsable ha destacado "la sorprendente velocidad" con la que se integra esta estrategia ganadera en los primeros momentos del Neolítico.

El trabajo ha puesto el acento en la excepcionalidad, porque "implican un punto de inflexión importante en la búsqueda sobre la domesticación animal y los orígenes de la ganadería" y que ha sido posible, gracias al nuevo enfoque llevado a cabo, centrado en explorar los cambios en los regímenes reproductivos y alimentarios de estos primeros ganados.

La investigación también ha concluido que los nacimientos de ovejas en la Península Ibérica se producían en otoño e invierno, algo que contrasta con otros regímenes documentados en otras regiones de Europa durante el mismo periodo histórico, principalmente en primavera.

La investigación la ha coordinado el Laboratorio de Arqueozoología del Departamento de Prehistoria de la UAB y ha contado con la participación de investigadores de la Universidad de Zaragoza, del Museo de Historia Natural de París y del Institut Català de Paleontologia Humana i Evolució Social (IPHES), en Tarragona.