Los Reyes de España expresan su "profunda tristeza" por la muerte del "querido tío Philip"

El marido de Isabel II tenía vínculos familiares tanto con don Juan Carlos como con doña Sofía, puesto que los tres, al igual que la reina británica, eran tataranietos de la reina Victoria

Los reyes han expresado este viernes su "profunda tristeza" por el fallecimiento a los 99 años de Felipe de Edimburgo, marido de Isabel II, al que denominan "nuestro querido tío Philip" y del que destacan su "legado de servicio y dedicación a la Corona y al Reino Unido".

En un telegrama dirigido a Isabel II, a la que igualmente se dirigen como "querida tía Lilibet", don Felipe y doña Letizia le trasmiten sus "más sentidas condolencias" en nombre del Gobierno y del pueblo español, así como su "cercanía y apoyo" en estos "momentos tan dolorosos", han informado fuentes de la casa real.

"Nunca olvidaremos las ocasiones que pudimos compartir con él, ni el legado de servicio y dedicación a la Corona y al Reino Unido que siempre desempeñó a vuestro lado. Nuestros pensamientos y oraciones están con vuestra majestad y con toda la familia. Con todo nuestro cariño y afecto", concluye el mensaje a la reina británica.

La familia real española tenía una estrecha relación con él por el vínculo entre las dos casas reales y por el parentesco que guardaba con la reina Sofía, de la que era tío segundo, y algo más lejano, con el rey Juan Carlos.

La casa real no ha informado por ahora de que los reyes eméritos hayan transmitido sus condolencias a Isabel II. Juan Carlos I se encuentra en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) desde el pasado 3 de agosto debido a la polémica por sus presuntos negocios ocultos en el extranjero.

Aún no se conocen los detalles de los actos fúnebres del marido de la reina Isabel, por lo que el Palacio de la Zarzuela no ha anticipado si habría presencia de la familia real.

La última ocasión en la que el duque de Edimburgo tuvo contacto con la familia real española fue con motivo de la visita de Estado de Felipe VI y la reina Letizia al Reino Unido en julio de 2017.

Relación de sangre con la corona española

Felipe de Edimburgo mantenía con la Familia Real española una relación de cercanía propiciada tanto por la amistad entre ambas casas reales como por los lazos de parentesco que guardaba con la reina Sofía y, algo más lejanos, con el rey Juan Carlos.

El marido de Isabel II tenía vínculos familiares tanto con don Juan Carlos como con doña Sofía, puesto que los tres, al igual que la reina británica, eran tataranietos de la reina Victoria, quien reinó de 1837 a 1901 y a la que se considera "la abuela de Europa" por la vasta genealogía que dejó.

Además de la rama británica, el duque de Edimburgo, natural de Corfú (Grecia), tenía su principal raíz en la familia real griega, de ahí su relación de consanguineidad con doña Sofía, de la que era tío segundo.

Jorge I era abuelo de quien fue príncipe de Grecia y Dinamarca hasta que contrajo matrimonio con Isabel II y, a su vez, bisabuelo de Sofía. De igual modo, guardaban parentesco por la rama prusiana materna, puesto que el emperador Guillermo II fue el bisabuelo de la que sería reina de España y abuelo de Felipe de Edimburgo.

En paralelo, la madre de éste, Alicia de Battenberg, era prima hermana de Victoria Eugenia, esposa de Alfonso XIII y abuela de Juan Carlos I.

Estos lazos de sangre entremezclados llevaron a que las dos parejas reales entablaran una estrecha relación y mostraran cordialidad en las visitas mutuas que protagonizaron.

En 1986, don Juan Carlos y doña Sofía protagonizaron la primera visita oficial de un rey español al Reino Unido en más de un siglo. Isabel II se volcó en detalles hacia sus "primos españoles", a los que alojó en el castillo de Windsor, y concedió a Juan Carlos I el collar de la reina Victoria.

Como agradecimiento a la cena ofrecida por la soberana británica con toda pompa y boato, los reyes se despidieron con una recepción en la residencia del embajador de España en Londres a la que también acudió aquélla.

"Venid, que os presento a mi prima", les dijo Juan Carlos I a los periodistas españoles para introducir a "Lilibeth", como llamaba a Isabel II, quien bromeó con lo bien que el monarca se llevaba con la prensa.

Dos años después, la soberana británica aceptó la invitación para ser la primera reina inglesa en visitar oficialmente España, durante la que recibió el Toisón de Oro. Sus anfitriones les acompañaron por una gira por Barcelona, Palma y Sevilla, donde los cuatro primos disfrutaron de un espectáculo flamenco en los Reales Alcázares en el que Felipe de Edimburgo se atrevió a probar con las castañuelas mientras su esposa daba palmas.

En Barcelona, tomaron el té en la residencia privada de los padres del rey Juan Carlos en una reunión en la que repasaron momentos y recuerdos de las dos familias. El colofón fue un recorrido turístico en coche por Mallorca de las dos parejas, con don Juan Carlos al volante y "Lilibeth" de copiloto.

Ese año, don Juan Carlos y doña Sofía volvieron a ir a Londres para ser investidos doctores "honoris causa" en Leyes de la Universidad de Cambridge a instancias del duque de Edimburgo, canciller de la centenaria institución académica. "Un honor que recibimos con placer y emoción por nuestra parte y en nombre de nuestro amado país, España", agradeció don Juan Carlos al marido de Isabel II.

Desde entonces, se sucedieron otras visitas oficiales y privadas que constataron la familiaridad entre los dos matrimonios. En 1989, Juan Carlos I recibió la orden de la Jarretera concedida por Isabel II; en 1997, acudieron a los festejos por las bodas de oro de Isabel II y Felipe de Mountbatten, y, cinco años después, por el medio siglo de la coronación de la reina británica.

La amistad con Isabel II y Felipe de Edimburgo no impidió que surgieran roces diplomáticos, principalmente a causa de la disputa por Gibraltar entre España y el Reino Unido.

Don Juan Carlos y doña Sofía no asistieron a la boda del príncipe Carlos y de Diana de Gales en 1981 ante la decisión de los novios de comenzar la luna de miel en la colonia británica. En 2012, por el mismo contencioso, la reina Sofía suspendió su presencia al banquete con que Isabel II conmemoró sus 60 años de reinado.