Diputados de PSC, ERC, JxCat, CUP y En Comú Podem plantan a Vox para evidenciar su 'cordón sanitario'

Garriga ha garantizado durante su primer discurso en el Parlament una "batalla frontal" contra el independentismo y la izquierda

Un nutrido grupo de diputados del PSC, ERC, JxCat, CUP y comunes han abandonado el auditorio del Parlament cuando el líder de Vox en la cámara catalana, Ignacio Garriga, ha tomado la palabra en el marco de la primera sesión del debate de investidura del candidato de ERC, Pere Aragonès.

Los diputados que han abandonado la sala durante el debut de Vox pertenecen a los mismos cinco partidos que hace unas semanas firmaron un decálogo para aislar a la extrema derecha en el parlamento catalán.

Estos grupos han dejado una representación mínima de sus grupos dentro del auditorio, que sustituye al hemiciclo como escenario del debate plenario para garantizar las medidas de seguridad sanitarias que impone la covid.

Se han quedado en la sala Aragonès y los líderes de PSC y Junts en el Parlament, Salvador Illa y Albert Batet.

El único grupo que se ha ausentado completamente ha sido la CUP, cuyos nueve diputados han salido del auditorio después de dejar unos carteles con "nombres de víctimas del fascismo" en sus asientos, han informado.

"Batalla" contra el independentismo y la izquierda

Garriga ha afirmado en su intervención que su formación librará una "batalla frontal" contra el independentismo y la izquierda, al tiempo que ha pronosticado que "el Tribunal Constitucional trabajará mucho" durante esta legislatura.

La extrema derecha de Vox ha tomado por primera vez la palabra en el Parlament por boca de Garriga, quien ha fijado la posición de su grupo en el marco de la primera sesión del debate de investidura del candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat, Pere Aragonès.

El líder catalán de Vox ha arremetido contra el independentismo, a cuyos líderes ha tildado de "enemigos, que no adversarios", a quienes ha acusado de llevar "la ruina" a Cataluña y a quienes ha identificado con "el odio y la violencia".

También ha ensalzado la figura de Felipe VI, quien "frenó el golpe de Estado con su discurso" -en alusión a la alocución del 3 de octubre de 2017, tras el referéndum soberanista del día 1- y a quien ha mostrado su "lealtad incondicional" -algo que ha hecho en catalán, a diferencia de la mayoría de su intervención, en la que ha usado el castellano-.

Garriga ha dicho que Cataluña es "la región más violenta de España", tras lamentar los disturbios posteriores al encarcelamiento del rapero Pablo Hasel. Ha alertado también sobre una "creciente islamización" de Cataluña y ha apuntado contra los menores extranjeros que han migrado solos, vinculándolos a la delincuencia.

Ha tenido también palabras para criticar la gestión de la COVID-19 -para él "el virus de Wuhan"-, pues ha hablado de "negligencia" y de "dejar morir" a ancianos.

Garriga se ha referido asimismo al "cordón sanitario" con el que se pretende aislar a su grupo de extrema derecha en el Parlament, a su juicio un "cordón profundamente antidemocrático". Al tiempo, ha dicho que la inmersión lingüística es un "método de adoctrinamiento del separatismo" y ha abogado por "el cierre de TV3, el Diplocat y todas aquellas duplicidades administrativas" que puedan existir y ha pedido dejar de dar "subvenciones a organizaciones separatistas".

Por todo lo anterior, y al ser Vox, ha dicho, "el primer partido nacional" en el Parlament, Garriga ha anunciado que liderará una "oposición frontal" -si bien a veces ha usado el adjetivo "radical"- como primer paso para acabar, cuando se den las mayorías necesarias, con el Estado de las autonomías. Ha finalizado su intervención con las siguientes palabras: "Que Dios les bendiga y que Dios bendiga a nuestra Cataluña".