El suicidio de Cs y la hibernación del centro

‘El Rey ha muerto, ¡Viva el Rey’ se dice durante los relevos dinásticos de la corona. Pues bien en España ‘Cs ha muerto ¡Viva el centro!’ Porque el centro de la política española sigue ahí, ahora sin dueño ni liderazgo y puede que pronto hibernado. Y no serán Pablo Casado ni Pedro Sanchez, aunque de momento se repartirán sus despojos, quienes representen el centro político.

Mientras tanto hablemos del suicidio de Cs donde se incluye su último gran disparate: la decisión de Arrimadas -sin respeto a sus votantes- de presentar doble moción de censura en Murcia de la mano del PSOE en la Comunidad y con PSOE y Podemos en el Ayuntamiento. Para romper así los pactos de gobernabilidad regionales y autonómicos que, tras las elecciones de mayo de 2019, acordaron Pablo Casado y Albert Rivera.

Un errático Rivera que, víctima de una ciega ambición personal y sin velar por el interés general del país, llevó su partido al fracaso en las elecciones generales del 10-N de 2019, al pasar de los 57 diputados que obtuvo en los comicios del 28-A de ese año a solo 10 diputados siete meses después. Lo que le obligó a dimitir y abandonar la política.

Cuando, precisamente el 28-A, Rivera pudo haber ofrecido un gobierno de coalición con el PSOE. Y cabe preguntarse: ¿por qué Albert Rivera no formó con Pedro Sánchez el 28 de abril de 2019 una coalición como la que ambos intentaron en marzo de 2016, cuando en abril entre PSOE (123 escaños) y Cs (57 escaños) tenían la mayoría absoluta (180 escaños) para gobernar en el centro de la política?

No se saben los motivos políticos de Rivera para despreciar y no intentar la coalición del 28 de abril, pero si nos tememos sus motivos personales: creyó que se convertiría en el líder nacional del centro derecha español, porque en los comicios del 28-A Casado se quedó en los 66 escaños (9 más que Cs).

Y pensó Rivera que esa era su oportunidad para dar el ‘sorpasso’ al PP, a la vez que creyó el ‘pacto Frankenstein’ de Sánchez de la moción de censura contra Rajoy sería renovado en una coalición de Sánchez e Iglesias antes de julio de 2019 y que eso llevarían al PSOE y al Gobierno de España a una desastrosa posición, que le abriría a Rivera las puertas de La Moncloa.

Pero la investidura de Sánchez con apoyo de Iglesias en julio de 2019 no funcionó y hubo repetición electoral y los españoles no le perdonaron a Rivera no haber ofrecido en abril el gobierno de centro PSOE-Cs, y en los comicios del 10-N de ese mismo año Rivera y su partido se hundieron.

La ambición ciega -al no ver lo que se le venía encima- y personal de Albert Rivera, despreciando su discurso democrático y proyecto regenerador para España, y la absoluta idiotez de los pactos de Arrimadas con Sánchez y con Iglesias en Murcia ¡un mes después de hundir a Cs en Cataluña! conducen a la destrucción de Cs, y del centro político, por causa la doble de ambición y soberbia que llevaron a Rosa Díez a destruir UPyD y a Albert Rivera a Cs.

Y ¿qué pasará ahora con el centro político español, una vez que Casado va a depender en Madrid, y otros lugares, de Vox, como Sánchez depende en España de Podemos? Pues lo más probable es que el centro se hiberne en una larga abstención a la espera de nuevos y más moderados tiempos en el ámbito político español.