Los fondos de la UE obligan a Sánchez a pactar la Justicia, defender La Corona y hacer reformas

Los fondos UE son el ‘talón de Aquiles’ de Sánchez, por ello elogia al Rey Felipe VI, busca el Pacto Judicial con el PP y prepara las reformas del país lo que rechaza Iglesias

Que no se equivoque nadie, la verdadera oposición a Sánchez no está en la calle Génova de Madrid ni en el PP de Pablo Casado. La oposición la tiene el presidente Sánchez en Bruselas, porque si la UE bloquea los fondos para la recuperación económica de España el tiempo de Sánchez y su gobierno de coalición se derrumbará de estrepitosa manera, en medio de la ruina del país y de una imparable rebelión social.

Y para que este derrumbe no ocurra Sánchez debe garantizar a Europa: la estabilidad de las instituciones democráticas españolas, empezando por la Corona,; la independencia de la Justicia y el funcionamiento del Estado de Derecho (cuestiones sobre las que la UE ya le hizo severas advertencias a Sánchez); y la puesta en marcha de reformas estructurales en los ámbitos económicos y social (digital, ecológica, y de la reforma laboral y pensiones).

Capítulo este último en el que el Gobierno de Mario Draghi en Italia le va a marcar el camino a seguir a España y otras naciones de la UE como Grecia y Portugal, para garantizar una convergencia fiscal sostenible y eficaz en la UE a medio plazo.

Las vacunas contra la pandemia del Covid-19 no acaban de llegar a España como se había acordado y esperado y la vacunación se retrasará poniendo en peligro la temporada turística del verano que es esencial para el sector y para este país que ha superado la cifra de 100.000 por el virus (el récord del mundo por habitantes).

Pero siendo esta cuestión de la mayor importancia todavía más grave es la de la crisis económica y laboral del país que puede estallar en las calles de una España ‘exhausta’, como reconoce el presidente Pedro Sánchez, cuyo liderazgo y permanencia en el poder depende esencialmente de los fondos de la UE para la recuperación económica del país.

Y sin estas tres premisas, instituciones, Justicia y reformas no habrá fondos de la UE para España y se acabará el liderazgo de Sánchez en España y en el PSOE, en medio de una grave convulsión política y social.

La Corona

En el 40 aniversario del golpe de Estado del 23-F de 1981, celebrado en una breve y escueta ceremonia en el Congreso de los Diputados, el Rey Felipe VI alabó la ‘determinación y autoridad’ con la que su padre el Rey Juan Carlos I se enfrentó a los golpistas mientras la presidenta del Congreso Meritxell Batet reconocía que fue don Juan Carlos quien ‘encabezó’ la respuesta al golpe.

Elogios medidos y escuetos al gran ausente de la ceremonia el Rey Emérito Juan Carlos I que siguió los acontecimientos desde su residencia actual en Abú Dhabi, donde se encuentra ‘refugiado’ a la espera que la fiscalía de por buenas las regulaciones de rentas no declaradas por don Juan Carlos en los años posteriores a su abdicación en 2014.

La primera por el uso por el Rey emérito de tarjetas opacas, avaladas por un amigo y empresario mejicano, con pago a Hacienda de casi 680.000 euros, y la segunda por uso de vuelos privados con pago de casi 4.400.000 euros.

Una nueva crisis esta del Rey emérito que el vicepresidente Pablo Iglesias aprovecha para atacar a la monarquía desde el Gobierno, lo que preocupa seriamente a la UE donde se ve en todo ello una desestabilización de las instituciones democráticas españolas.

Las que Iglesia descalificó diciendo que España ‘no es una democracia plena’ obligando a Sánchez a rectificar estas declaraciones de Iglesias y a calificar de ejemplar y transparente el reinado de Felipe VI, a sabiendas que la UE no consentirá a España una crisis institucional de calado como la que busca Iglesias desde que llegó al Gobierno.

La Justicia

Una segunda regularización del monarca emérito conocida tan solo tres días después del acto del Congreso sobre el 23-F que ha removido el tablero de la política nacional cuando parecía que Pedro Sánchez se disponía a romper con Pablo Iglesias, y cuando parecía hecho el pacto para la renovación del Poder Judicial entre el PSOE y el PP.

Pero ambas situaciones se han visto suspendidas o aplazadas por causa del escándalo de la segunda regularización del Rey Juan Carlos porque si ahora se rompe el Gobierno de coalición Iglesias acusará a Sánchez de proteger a ‘una monarquía corrupta’. Lo que, de momento, ha obligado al presidente a mantener las exigencias de Podemos de incluir en el nuevo Consejo General del Poder Judicial a los candidatos de Podemos Prada y Rosell.

Y lo que ha tenido un efecto en cadena en el seno del PP que ha vuelto a bloquear la renovación del CGPJ. Sabedor Pablo Casado de la vigilancia de la UE y del posible ataque de Vox y Cs acusando al PP de ‘rendirse’ ante las exigencias de Sánchez e Iglesias, como lo ha hecho en la renovación del Consejo de RTVE.

Pero si Sánchez no rompe con Iglesias y hace el Pacto Judicial con el PP que se olvide de reformar la Ley Orgánica del Poder Judicial como lo han pretendido en el Congreso PSOE y Podemos porque la UE no lo aceptará.

Las reformas

El tercer capítulo o condición que Sánchez tiene que cumplir con la UE es el de las ‘reformas estructurales’. Que van desde la transformación digital a la reforma energética y ecológica, pasando por cuestiones sensibles como las relativas a la política la oral y reforma de las pensiones y la Seguridad Social, que son capítulos de clara relevancia para la convergencia fiscal de la UE.

Reformas ineludibles para que España se puede beneficiar en los próximos años de fondos de la UE por valor de 140.000 de euros en ayudas a fondo perdido y en créditos blando. Pero reformas que están íntimamente ligadas a la estabilidad institucional del país y a la independencia de la Justicia.

Y el presidente Sánchez lo sabe, como sabe que Iglesias se opone a estas tres condiciones lo que tarde o temprano le obligará a escoger entre seguir con Podemos en el Gobierno, aceptando sus imposiciones, o acatar las tres razonables, democráticas y obligadas exigencias de la UE.

RELACIONADO