Sánchez tiende la mano a Casado y defiende que el PP debe ser un "centro derecha potente" frente a la amenaza de Vox

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha lanzado este miércoles un llamamiento al líder del PP, Pablo Casado, a "convivir" y a trabajar juntos por la recuperación, y ha asegurado que no se alegra de ver a su formación "desaparecer de territorios enteros" porque el país necesita, a su juicio, "un centro derecha potente" que haga frente a la "amenaza real" de la ultraderecha. En su comparecencia en el Congreso, Sánchez ha admitido errores en una desescalada acelerada tras la primera ola de la pandemia y ha pedido a su socio Unidas Podemos "bajar los decibelios" en torno a sus discrepancias.

"El PP tiene un sitio en la democracia española", ha sentenciado durante su réplica a Casado en el debate del Congreso para analizar la evolución de la pandemia del coronavirus y el funcionamiento del estado de alarma, en el que Sánchez ha invitado a Casado a "recorrer juntos el tramo final de esta desgracia".

Así, ha señalado que no tiene que considerar al Gobierno como su enemigo, sobre todo porque, según ha afirmado Sánchez, al Ejecutivo no le alegra que al PP "le vayan las cosas mal en Cataluña y en otros lugares".

"Se necesita un centro derecha potente que contrarreste la emergencia de la ultraderecha", ha defendido, antes de avisar a Casado, y también a la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, que la "amenaza real" la representa Vox; una amenaza que crece "a sus pies" y que sus partido alimentan al pactar con ellos.

Así, ha avisado de que "la ultraderecha no es ninguna broma". "Es una amenaza real y mucho más poderosa que las fantasías que agitan en sus intentos de debilitar al Gobierno, mientras dejan que el verdadero peligro para nuestro país siga creciendo a sus pies", ha recalcado.

Y si a Casado le ha recomendado centrarse en hacer del PP un partido potente de centro derecha, Sánchez ha aconsejado a Arrimadas que convierta a Ciudadanos en un partido "realmente de centro", ya que "a pesar de su corta vida", lo ha probado "casi todo", incluso pactar con la ultraderecha, y no le ha funcionado bien, a su juicio.

"¿Por qué no prueban aquello que no han probado y es convertirse realmente en un partido de centro y ponen un cordón sanitario a la ultraderecha y se lo quitan a la socialdemocracia?", ha preguntado. "Ojalá hicieran política útil pero cuando llega el momento de la verdad siempre cambian la política útil por la pequeña, que es la de las primarias de la derecha, y es una pena", ha reconocido.

Errores en la desescalada

Sobre su gestión de la pandemia, Sánchez, ha admitido que la desescalada de la primera ola del coronavirus fue demasiado rápida y ha considerado que eso es una lección para que todo el mundo asuma como propio el reto de evitar una cuarta ola.

En su repaso a las medidas adoptadas para hacer frente al COVID-19 es cuando ha señalado que, viendo los sucedido con cierta perspectiva, hubo un desescalada tras la primera ola demasiado rápida y apremiados por la necesidad de reactivar la economía y remediar la fatiga emocional. "La cogobernanza, que ha funcionado bien en todos los ámbitos, pudo funcionar mejor en esa primera desescalada", ha añadido.

Tras subrayar que le habría gustado más unidad entre los grupos para aprobar el nuevo estado de alarma y hacer frente a la evolución de la pandemia, ha resaltado que hay que aprender de los aciertos y errores y así evitar fallos futuros.

Por eso ha apelado a la prudencia como un deber cívico y político, ya que ha dicho que se corre el riesgo de que la llegada de las vacunas nos relaje antes de tiempo y haya una cuarta ola que hay que evitar. "Todos debemos asumir como propio el reto de evitar una cuarta ola", ha insistido el jefe del Ejecutivo.

Pide a Podemos "bajar los decibelios"

Por otro lado, Sánchez ha pedido este miércoles a Unidas Podemos que baje los "decibelios" ante las diferencias que pueda haber en el seno del Ejecutivo de coalición y que esas diferencias les lleven a hacer mejores políticas públicas. Sánchez ha hecho esta petición al partido de Iglesias en su contestación al portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Pablo Echenique, durante el debate del pleno de la cámara sobre la evolución de los datos de la pandemia en el estado de alarma.

Tras reiterar que hay que entender que el Gobierno lo integran dos formaciones distintas, ha insistido en su satisfacción por la marcha del Ejecutivo. "Nadie puede estar absolutamente satisfecho, pero estoy razonablemente satisfecho", ha señalado para citar después ejemplos de lo que está consiguiendo el Gobierno. Entre ellos, la extensión de los ERTE, haber incorporado la moratoria de desahucios, el impulso de la lucha contra la violencia de género, y hacer una apuesta por el fortalecimiento del estado del bienestar, la ciencia y la innovación.

"Mi obligación es trabajar por la estabilidad de España y mi responsabilidad es trabajar por la unidad de las fuerzas progresistas. Eso -ha recalcado- es lo que voy a hacer a lo largo de esta legislatura". Una responsabilidad que ha hecho extensiva a todos los que están comprometidos en este empeño y máxime en unos momentos de turbación como los derivados del pandemia. "Todos quisiéramos hacer más cosas y hacerlas más rápido, pero tenemos que combinar la exigencia con el realismo", ha añadido.

El hecho de que no haya elecciones convocadas en los dos próximos años ha considerado que permitirá trabajar con más tranquilidad y sosiego.

Frente a quienes ha dicho que no aceptan que PSOE y Podemos conformen el Gobierno, ha instado al partido de Iglesias a seguir trabajando como hasta ahora, debatiendo y llegando a consensos para mejorar la vida de los españoles. Pero ha sido entonces cuando ha pedido a Unidas Podemos "reducir un poco los decibelios porque -ha precisado- eso nunca viene mal". "Demostremos que en nuestras diferencias está también la fortaleza del Gobierno", ha añadido.

Homenaje a Suarez y su compromiso con la democracia

Por último, el presidente del Gobierno ha rendido homenaje ante el pleno al que fuera jefe del Ejecutivo Adolfo Suárez por su ejemplo de compromiso con la democracia con motivo del 23-F y ha alertado de que en el Parlamento observa actitudes intolerantes como las puestas de manifiesto esa fecha.

Un día después de la conmemoración del 40 aniversario del fracaso golpe de Estado, Sánchez ha considerado que aquel intento fue "el último estertor grotesco" de la dictadura. Una acción que ha asegurado que nunca tuvo posibilidad de triunfar y que, frente a lo que pretendían sus responsables, afianzó las libertades.

"La democracia venció al miedo", ha añadido para expresar a renglón seguido su preocupación por el hecho de que, cuarenta años después, haya en el Congreso estrategias de desestabilización y de intolerancia que parecían olvidadas. Ha añadido que la oposición no está hecha para derribar gobiernos, sino para mejorarlos, y no tiene que buscar el caos sino la cooperación. Sánchez ha lamentado que haya en el Congreso discursos que buscan la destrucción, no el entendimiento, y que pretenda deslegitimar al Gobierno.

El presidente del Gobierno ha recordado que, tras el 23-F, la Cámara Baja decidió no reparar los desperfectos del techo por los tiros de los golpistas para que quedaran como recuerdo de la infamia y el fanatismo. Por eso ha pedido a los diputados mirar hacia arriba de vez en cuando desde los escaños para recordar lo ocurrido y que "la memoria sea larga".

Ha sido entonces cuando en su nombre, en el del Gobierno y en el del PSOE ha citado a Adolfo Suárez para reconocer en su figura el ejemplo del compromiso de España con la democracia. "Somos los hijos y los nietos del sí a la democracia, del no a la dictadura, del sí a Europa y de aquellos que iluminaron nuestro presente, y es el momento de mirar adelante con determinación y esperanza", ha añadido.

En una llamada al optimismo en el futuro, ha pedido a todas las fuerzas políticas "unidad, unidad y unidad" porque ha subrayado que España necesita a todos.