Sánchez, dispuesto a dejar fuera a Iglesias para cerrar un acuerdo con Casado sobre la renovación del CGPJ

Fin del bloqueo. Parece que Sánchez y Casado están muy cerca de cerrar un acuerdo inminente para la renovación de los órganos constitucionales, empezando por el Poder Judicial. La renovación del CGPJ es una de las asignaturas pendientes de Sánchez una vez pasadas las elecciones catalanas. Si las posiciones permanecían inamovibles en los últimos meses, algo parece que ha cambiado. El alejamiento de Sánchez de su socio Iglesias, sobre todo a raíz de su cuestionamiento de la democracia en España y la negativa de su partido a condenar la violencia en las protestas en apoyo del rapero Hasel, podría ser la clave. Si hasta ahora el principal escollo de las negociaciones era la condición de Génova de que se excluyera a Podemos, esto podría haber dejado de ser un problema ya para Moncloa.

El presidente del Gobierno movió ficha el miércoles con una llamada telefónica al líder del PP para retomar la renovación del CGPJ, un órgano cuyo mandato lleva caducado más de dos años. Hasta ahora PP y PSOE han sido incapaces de pactar los 12 nuevos integrantes del CGPJ que corresponde elegir al Congreso por una mayoría cualificada de tres quintos. La llamada de Sánchez estuvo precedida de un contacto entre los gabinetes del presidente del Gobierno y del líder de la oposición.

En esta nueva toma de contacto, Casado reiteró a Sánchez que sus condiciones no han cambiado: la exclusión de Unidas Podemos, la retirada de la reforma del CGPJ y la llamada despolitización de la Justicia. Sin embargo, tras la llamada, Génova percibe cambios en el Gobierno que podrían suponer la retirada de la proposición de ley del PSOE y Unidas Podemos que reduce la mayoría necesaria para renovar el CGPJ, excluir a la formación morada y comprometerse a crear una comisión que estudie en el futuro la reforma del sistema de elección. Además, el PP se muestra dispuesto a pactar un bloque completo de instituciones como el Defensor del Pueblo, RTVE y el Tribunal Constitucional, entre otros.

Optimista se ha mostrado también este jueves la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, quien ha augurado que la renovación del Poder Judicial y de otros órganos constitucionales pendientes puede desbloquearse pronto. La 'número dos' de Sánchez ha confirmado además que en cualquier caso el Gobierno no se plantea recuperar la reforma que planteó sobre la elección del poder judicial porque la existencia de las mayorías existentes en la actual legislación preserva la importancia de los órganos constitucionales.

Moncloa renuncia así a la reforma que registró junto a sus socios en el Congreso para acabar con la mayoría de tres quintos que obliga a contar con el PP necesariamente. No obstante, en un intento del presidente de retomar la negociación, se paralizó la tramitación tras la decisión de Casado de votar en contra de la moción de censura de Vox. Aunque, los socios de Gobierno impulsaron otra iniciativa para limitar las funciones del CGPJ cuando su mandato haya caducado, como es el caso; una reforma que no gustó nada en el órgano de gobierno de los jueces, y que está a punto de culminar su tramitación.

El alejamiento de Sánchez de Iglesias, la clave

El optimismo de ambas partes sobre una inminente renovación de los órganos constitucionales podría estar relacionado con el alejamiento en las últimas semanas entre Sánchez e Iglesias y la incomodidad de la mayor parte de los ministros socialistas con la presencia de Unidas Podemos en el Gobierno. La comparación que hizo Iglesias de los exiliados republicanos con el expresidente catalán fugado Carles Puigdemont y, sobre todo, sus polémicas declaraciones en una entrevista en Ara cuestionando que hubiera plena democracia en España han enfriado las relaciones entre los socios de la coalición. Unas palabras que colmaron el vaso de la paciencia de las filas socialistas del Ejecutivo y que llevaron a la mayor parte de los ministros socialistas a salir en bandada a desautorizar al vicepresidente segundo.

La tensión entre las partes de la coalición también se ha visto acrecentada en las últimas semanas a cuenta de la Ley Trans o el Ingreso Mínimo Vital o el ansia de Iglesias de controlar los medios. El malestar es tan patente que este martes por primera vez Unidas Podemos rompió la unidad de voto con el PSOE y se abstuvo en la 'Ley Zerolo', al considerar que los socialistas violaron el pacto de Gobierno al presentar unilateralmente esta norma que se solapa con la Ley Trans y la Ley LGTBI que lleva meses preparando el Ministerio de Igualdad de Irene Montero. De hecho, Calvo este jueves ni siquiera ha incluido la Ley Trans entre los compromisos de la legislatura en el área de Igualdad.

Además, los diputados del PSOE evitaron aplaudir el miércoles en el Pleno del Congreso las respuestas de Iglesias a las críticas de PP, Vox y Ciudadanos por cuestionar la democracia, y ni siquiera Sánchez, ni la vicepresidenta Carmen Calvo, le han defendido abiertamente cuando se les reprochaban sus dudas sobre la plena normalidad democrática de España.

A todo esto se ha añadido en las últimas horas una nueva fisura en la coalición a raíz de los disturbios violentos en las noches del martes y miércoles en las protestas en apoyo a la libertad de Hasel. La crisis la generó en la noche del miércoles el portavoz parlamentario de Unidas Podemos, Pablo Echenique, cuando expresó "todo su apoyo" a los manifestantes "antifascistas".  Nadie en Unidas Podemos ha condenado los disturbios del miércoles que se saldaron con 19 detenidos y 55 heridos, de ellos 35 policías, con numerosos daños materiales en Madrid y con 33 arrestados y 14 heridos, además de 135 contenedores y 9 coches quemados, en Barcelona.

Las declaraciones de Echenique no sentaron nada bien en el sector mayoritario del Ejecutivo. Calvo ha sido la más contundente en el reproche: "Una cosa es defender que una democracia sea exigente con la libertad de expresión y otra cosa muy diferente es alentar a estar en un situación en la que ayer vimos heridos y detenidos". También el ministro José Luis Ábalos ha dejado claro que el Gobierno no comparte la opinión "personal" del dirigente de Unidas Podemos y desde la cuenta oficial del Ministerio del Interior se ha lanzado un mensaje de aplauso a la labor de la Policía y del resto de las fuerzas y cuerpos de seguridad "garantizando la seguridad de todos frente a los altercados provocados por una minoría de violentos".

Ante esta deriva en las últimas semanas de Unidas Podemos alentando protestas violentas y cuestionando las bases de la democracia, Sánchez lo tendría más fácil para resolver una de sus asignaturas pendientes desde su llegada al Gobierno, la renovación del CGPJ. Y para ello los socialistas necesitarían dejar fuera a su socio de las negociaciones con los del Casado, lo que ahora podría haber dejado de ser un problema para Moncloa dadas las  últimas muestras de Unidas Podemos de su falta de respeto a las bases de la democracia.