Trump pide reemplazar a McConnell como líder republicano en el Senado

"Mitch es un politiquero seco, áspero y serio, y si los republicanos van a quedarse con él, no volverán a ganar", advierte el expresidente de EEUU

El expresidente estadounidense Donald Trump ha instado a los republicanos a que reemplacen como su líder en el Senado a Mitch McConnell, quien pronunció un discurso muy duro en su contra al finalizar este fin de semana el juicio político o 'impeachment' del que fue objeto.

"Mitch es un politiquero seco, áspero y serio, y si los senadores republicanos van a quedarse con él, no volverán a ganar", afirmó Trump en un comunicado distribuido por el comité de campaña "Save America".

El que fuera presidente de Estados Unidos hasta el pasado 20 de enero también afirmó que el Partido Republicano "nunca podrá volver a ser respetado o fuerte con 'líderes' como McConnell, y lo responsabilizó de la pérdida de la mayoría conservadora en el Senado en las pasadas legislativas.

"La dedicación de McConnell a lo de siempre, las políticas de statu quo, junto a su falta de perspicacia política, sabiduría y personalidad, lo han llevado con rapidez de líder de la mayoría a líder de la minoría, y solo irá a peor", añadió Trump.

Este duro pronunciamiento llega después del 'impeachment' contra Trump en el Senado por el asalto al Congreso del 6 de enero. Aunque McConnell votó a favor de la absolución de Trump, se escudó en un tecnicismo y en su discurso responsabilizó al expresidente de lo ocurrido.

"Él (Trump) no se ha librado de nada todavía. Tenemos un sistema criminal en este país, tenemos un sistema civil. Y ningún expresidente es inmune a ninguno de los dos", señaló McConnell ante el silencio del hemiciclo, uno de los lugares atacados por los simpatizantes del todavía entonces mandatario el 6 de enero.

Trump, a su vez, reiteró su intención de seguir en política como líder de las bases republicanas y anunció que en próximos procesos de primarias apoyará "cuando sea necesario y apropiado" a rivales de cargos electos.

El expresidente (2017-2021) pretende así mantener las riendas del partido gracias a su enorme popularidad entre los votantes y las bases, quienes ya están cobrando un alto precio a los republicanos que quisieron condenarlo durante el juicio.