Borrell exige la liberación de Navalni y sitúa las relaciones Rusia-UE en su nivel "más bajo"

El Alto Representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, ha reclamado este viernes al ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, la puesta en libertad del opositor Alexei Navalni y sus seguidores detenidos en las últimas semanas y ha recalcado que la UE espera que Rusia realice una investigación "independiente y completa" sobre su envenenamiento el pasado verano.

El primer viaje en cuatro años de un responsable de Exteriores de la UE a Rusia ha estado marcado por la detención y encarcelamiento del opositor ruso, que fue condenado este martes a tres años y medio de prisión por un presunto caso de fraude, un tema candente que se ha colado en la rueda de prensa conjunta de Borrell y Lavrov.

"Por supuesto hemos hablado del caso de Navalni y sobre la gente detenida en las manifestaciones", ha señalado el jefe de la diplomacia al ser repreguntando por el tema, al tiempo que ha insistido en que una investigación "transparente" puede ayudar a "aclarar" lo sucedido con el opositor ruso.

Ahondando en esto, el jefe de la diplomacia comunitaria ha reiterado que la UE respeta la soberanía rusa y su responsabilidad con sus compromisos internacionales, pero considera que los temas de "libertades políticas, sociedad civil, Estado de derecho y Derechos Humanos" son "centrales" para encauzar la relación con Rusia.

Tras las palabras del Alto Representante, Lavrov ha respondido con casos de abusos policiales vividos en la UE y Estados Unidos últimamente, para, en este punto, sacar a la palestra la situación de los presos independentistas como ejemplo de "decisiones judiciales motivadas políticamente".

En un paralelismo con las denuncias europeas sobre la situación de Navalni, el ministro ruso ha señalado que "los líderes independentistas catalanes están en prisión por organizar un referéndum, una decisión que la justicia española no ha revocado pese a que tribunales de Alemania y Bélgica hayan fallado en contra". "Ante esto, España ha defendido su sistema judicial y ha pedido no dudar de sus decisiones. Eso es lo que queremos de Occidente en términos de reciprocidad", ha argumentado Lavrov.

Sobre la investigación por el intento de asesinato de Navalni, el político ruso ha vuelto a poner en tela de juicio el envenenamiento, dudando de la investigación de científicos alemanes y ha criticado los "dobles estándares" en la cobertura mediática del caso.

En este intercambio de declaraciones, Borrell ha respondido que Estados Unidos o la UE no están exentos de casos de brutalidad policial, pero ha defendido que cuando esto sucede en un país con un Estado de derecho fuerte "hay formas de poner las cosas en su sitio y pedir responsabilidades". "Esa es la ventaja de tener un sistema de Estado de derecho potente", ha zanjado.

Preguntado por posibles nuevas sanciones del bloque por la oleada de represión, el responsable de Exteriores de la UE ha evitado ahondar en ello y se ha limitado a indicar que no hay propuestas sobre la mesa en este momento.

Relanzar la relación con Moscú

Pese a las tiranteces por el caso de Navalni y las crecientes diferencias con Rusia, lo que ha provocado un deterioro en las relaciones, el Alto Representante ha defendido la conveniencia de su viaje y ha señalado que la UE y Rusia deben encontrar espacios en los que trabajar juntos y desarrollar "confianza mutua" tras reconocer que las relaciones entre Bruselas y Moscú están en "su nivel más bajo".

En este sentido, ha identificado temas como la cooperación frente a la pandemia, la lucha climática, la digitalización y asuntos internacionales como el acuerdo nuclear iraní, en el que ambos comparten el interés de que regrese Estados Unidos.

Borrell ha expresado su enhorabuena a las autoridades rusas por el "éxito" de la vacuna Sputnik V y espera que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) pueda dar su visto bueno, paso previo a autorizar su uso en la UE. "Es una buena noticia para toda la humanidad, porque significa que vamos a tener más herramientas para afrontar la pandemia", ha subrayado.

El viaje de Borrell a Moscú sirve de antesala del debate las próximas semanas en el seno de la UE, con la vista puesta en el Consejo Europeo de marzo en el que los líderes de la UE estudiarán cómo afrontar la futura relación con Rusia. "Es importante clarificar qué queremos hacer para encauzar las relaciones. Hemos identificado espacios y diferentes temas bilaterales e internacionales. Esto es lo importante", ha reflexionado el Alto Representante.

En esto ha coincidido Lavrov, quien ha defendido un diálogo con Bruselas que sea mutuamente beneficioso y aborde las diferencias existentes. "El deterioro de las relaciones tiene consecuencias negativas y esperamos que, cuando revise las relaciones en marzo, la UE opte por una cooperación profesional y pragmática", ha expuesto el ministro ruso.

Triple expulsión

La visita, considerada de alto voltaje y objeto de gran debate en Bruselas en el seno de la UE, se ha visto sacudido con una triple expulsión, que el Alto Representante habría conocido en plena reunión con Lavrov. En concreto, Moscú ha decidido echar del país a diplomáticos de Alemania, Polonia y Suecia como represalia por su supuesta participación en las manifestaciones de apoyo a Navalni, ilegales a ojos de las autoridades.

"Los diplomáticos que participaron en los actos ilegales fueron declarados personas no gratas, de acuerdo con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas del 18 de abril de 1961", ha manifestado el Ministerio de Exteriores en un comunicado recogido por la agencia oficial de noticias rusa Sputnik. Estas acciones, ha añadido, son "inadmisibles".

La expulsión de los tres diplomáticos ha sido respondida con dureza desde los países aludidos. La canciller alemana, Angela Merkel, ha considerado que se trata de una medida "injustificada", ejemplo del "alejamiento del Estado de Derecho" en que estaría incurriendo Rusia, y su Gobierno ha convocado al embajador ruso en señal de protesta.

El Ministerio de Exteriores de Suecia también ha catalogado de "absolutamente injustificada" la expulsión, entre otras razones porque niega "categóricamente" la supuesta participación de alguno de sus diplomáticos en una protesta a favor de Navalni. Estoclomo "se reserva el derecho de tomar las medidas apropiadas", según una declaración remitida a Europa Press.

El Gobierno de Polonia, por su parte, ha convocado al embajador para informarle de que el diplomático polaco expulsado solo estaba realizando "tareas oficiales", al tiempo que no descarta otras medidas si Moscú no revoca "la decisión errónea". En este sentido, teme un empeoramiento de la "crisis en las relaciones bilaterales".

Desde Lituania, uno de los países más críticos con la situación en Bielorrusia y Rusia, el ministro de Exteriores, Gabrielius Landsbergis, ha criticado que el viaje no ha servido para "ganar nada". "Oportunidades perdidas y reputación hecha añicos, aparte de tres diplomáticos fuera", ha valorado en un mensaje en Twitter.

El viaje del Alto Representante ha coincidido además con una jornada en la subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo centrada en la situación en Rusia, foro en el que la activista rusa Sacha Koulaeva ha criticado que el mensaje que manda el Kremlin con el encarcelamiento de Navalni "viola el sentido humano" y ha explicado que la situación es un indicativo de que Moscú "no hará ningún intento de ocultar la decisión bajo ningún procedimiento legal".

Además, desde la Eurocámara el Partido Popular Europeo (PPE) ha cargado duramente contra el viaje lamentando que Borrell se ha convertido en una "herramienta de la propaganda del Kremlin" y criticando que no está ayudando a la causa de Navalni.

El PPE ha calificado de "bofetada en la cara" para quienes defienden la democracia que el Alto Representante haya realizado una rueda de prensa conjunta con el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, mientras Navalni permanece en prisión.

Otra de las críticas más sonadas ha llegado por boca del exsecretario general de la OTAN Anders Fogh Rasmussen, quien cree que "la geopolítica de la UE puede hacerlo mejor". "Le tengo aprecio a Borrell, pero su visita a Moscú se ha malinterpretado. De pie junto a Lavrov mientras expulsa a tres diplomáticos de la UE, promueve la vacuna Sputnik y promete más palabras vacías sobre Navalni y los Derechos Humanos", ha lamentado