Todos contra todos en las elecciones catalanas: ERC contra JxC; PSC con Podem; y PP con Vox

Está en juego: el Gobierno catalán; la estabilidad del gobierno de coalición de Sánchez e Iglesias; y el reparto de votos en el centro derecha españolista

Las elecciones catalanas ahora superadas en los medios tras conocerse el multimillonario sueldo de Messi en el Barça, son mucho más que un duelo entre separatistas y españolistas, aunque esa lectura será importante y a la vez obligada.

En ellas están en juego otras cosas, empezando por el futuro gobierno de la Generalitat sobre el que caben dos opciones: un gobierno soberanista de ERC, JxC y CUP; y un tripartito de la izquierda entre PSC, ERC y Podem.

Y a dilucidar dos incógnitas importantes: ver si los separatistas superan el 50 % de los votos; y el conocer el nivel al que llegará la abstención, por la pandemia y el cansancio que genera la crisis política y económica catalana, sin visos de solución.

Pero, a la vez, vamos a asistir a duelos bilaterales. Empezando por el que avanza entre ERC y JxC. O entre Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, para ver quien lidera el soberanismo catalán y el nuevo Gobierno de la Generalitat si Pere Aragonés de ERC, o Laura Borras (que tiene cuentas pendientes con la Justicia) de JxC.

Este será un duelo ‘a cara de perro’ por la pésima relación ahora existente entre el preso Junqueras -en semi libertad por el ‘tercer grado’ que le ha sido ‘regalado’- y el prófugo Puigdemont.

El que pretende desde Waterloo, si gana las elecciones, poner en marcha una nueva declaración unilateral de independencia de Cataluña. Mientras Junqueras espera negociar con el gobierno de Sánchez un referéndum o una consulta no vinculante de autodeterminación.

Y de por medio están los indultos que solo pueden beneficiar a los golpistas condenados, pero no a los prófugos. De ahí las peticiones que se hacen de ‘amnistía’ desde ERC y JxC, a sabiendas que ese objetivo es imposible por inconstitucional.

En la izquierda prima la batalla entre el PSC y Podem. La que será una prolongación de la vigente crisis de estabilidad entre PSOE y Podemos dentro del Gobierno de coalición de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Si Podemos retrocede, como en Galicia y País Vasco, eso será un notorio fracaso de Iglesias que beneficiará a Sánchez en su pulso particular.

Y de manera colateral también habrá disputa entre el PSC y ERC para ver si el ‘efecto’ Salvador Illa funciona en Cataluña o si gana Pere Aragonés.

Y en tercer lugar está por resolver qué ocurre en el centro derecha de los partidos españolistas catalanes donde Cs, según los sondeos, puede perder dos tercios de los 36 escaños que obtuvo en 2017 y quedarse en 12. Un mal resultado para Inés Arrimadas que anda pidiendo, inocentemente, un pacto de Gobierno con el PSC.

Mientras el PP librará su particular batalla en Cataluña con Vox que entrará en el Parlament. Y que si logra derrotar allí al PP su resultado tendría eco nacional. Aunque el reciente apoyo de Santiago Abascal a Sánchez en el Congreso será usado por Pablo Casado para desinflar el ímpetu de Vox y recuperar un PP que en 2017 se quedó en 4 escaños tras el golpe catalán.

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